A contramarcha

sillita-coche2-copia

Hace 6 años, cuando tuve a mi primer hijo, la normativa de tráfico permitía llevar al bebé a contramarcha, en el asiento del copiloto. Ahora, con mi segundo hijo, la normativa ya ha cambiado y debe ir a contramarcha, pero en el asiento trasero.

No voy a poner en duda los estudios técnicos que corroboran que, en caso de accidente, es mucho más seguro llevar a los bebés en los asientos traseros, pero permitidme que os haga la siguiente reflexión, fruto de mi propia experiencia.

Con mi primer hijo, nunca tuve ningún problema a la hora de llevarlo en el coche. Al tenerlo al lado, él siempre permanecía relajado y tranquilo y si alguna vez se quejaba, simplemente le ponía el chupete o le tocaba un poco, sin ni tan siquiera perder la carretera ni un segundo de vista, y listos.

Pero con mi segundo hijo, al tener que ir a contramarcha en el asiento trasero, todo es mucho más diferente. Al poco tiempo de poner en marcha el coche mi hijo se pone así:

bebe-llorando

Se pone a llorar histéricamente como si se fuera a acabar el mundo. Al cabo de poco ya está más rojo que un tomate y hasta se empieza a “ahogar” de tanto lloro. A eso le sumas que normalmente debo coger autopista y autovía… ¿qué tengo que hacer? ¿Girarme perdiendo de vista la carretera para intentar meterle el chupete que se le ha caído haciendo malabarismos? ni así, porque mis brazos no llegan. ¿Pararme en el arcén de la autopista, salir del coche (con el peligro que eso conlleva), abrir su puerta e intentar consolarlo? y ni jugándome la vida así la cosa serviría de mucho, porque al volver a poner en marcha el coche volvería a iniciar su llanto, porque su problema es que no me ve. ¿Dejarle llorar durante todo el trayecto? los que sois padres y madres sabéis de sobras que eso te saca de quicio y precisamente no ayuda a estar atento a la carretera (vamos, que ni una ambulancia puedo oír cuando se pone tan histérico).

Llegados a este punto, pienso lo siguiente. Sí, seguro que en caso de accidente un niño está más protegido en el asiento trasero, pero en casos como el mío, el hecho de ir allá me incrementa las probabilidades de tener un accidente. Así que valorándolo todo en su conjunto, ¿no se podría dejar cierto margen de maniobra a los conductores para que elijan en cada momento dónde llevar al bebé? Así si va más gente en el coche, puedes ponerlo detrás con los demás, y si vas sólo y te arma tal percal, podrías ponerlo junto a ti. Siempre es mejor prevenir que curar, ¿no?. Así que lo primero debería evitar los accidentes y os aseguro que si muchas madres se encuentran en mi situación las estadísticas de accidentes seguro que van en aumento.

No sé, supongo que a veces las normas se hacen des de un despacho sin saber muy bien de qué va la cosa cuando pasas de la teoría a la práctica.

Y vosotr@s, contadme, ¿cómo os va la contramarcha trasera? ¿algun@ os encontráis en mi situación? ¿cómo lo habéis solucionado?

 

Lactancia materna con mi segundo hijo

lactancia dolorosa

Tenía pendiente explicaros como me ha ido la lactancia materna con mi segundo hijo. Lo podría definir así: en principio exitosa, pero dolorosa, muy dolorosa.

Antes de nada os diré que yo siempre he considerado la lactancia materna como la mejor opción, pero…ahora os cuento.

Gracias a que esta segunda cesárea el grupo de profesionales que me atendió fue mucho más sensible al parto, a que me dejaron disfrutar de mi Peque en quirófano, me redujeron al máximo el tiempo en la sala de reanimación, y que el papi practicó piel con piel con el Peque hasta que regresé a la habitación, conseguí que mi segundo hijo, esta vez sí, consiguiera que se enganchara a la teta a la primera. Nada más regresar de quirófano, el papi me entregó al Peque, me lo puse en el pecho y empezó a mamar. Así de sencillo. Y a los dos días post-cesárea ya me había subido la leche. Estaba encantadísima y muy contenta por ello, sobre todo después de la primera mala experiencia que tuve con mi primer hijo (véase la lactancia materna no fue lo que esperaba).

Aunque el primer día, como es normal, perdió algo de peso, al segundo día ya iba engordando, así que todo iba viento en popa y a toda vela. Eso sí, se pasaba 24 horas enganchado a mis tetas, así que…se me maceraron y empezaron las dichosas grietas ya en el tercer día. Según todos (enfermeras, pediatra, comadronas,…), el bebé se enganchaba correctamente y la postura era la adecuada. Entonces, ¿qué fallaba? Intenté por todos los medios curarme las dolorosas grietas (cremas, tetas al aire, aceite de oliva, cubetas, mugroneras…), pero nada funcionó, cada vez iban a peor hasta que llegaron a sangrar. Llegué a tener que meterme un pañuelo en la boca para apretarlo con los dientes mientras el Peque mamaba, cada succión del Peque era un infierno y se me saltaban los lagrimones. Y al Peque le chorreaba mi sangre por la comisura de los labios.

Saliendo del hospital, reposé de darle de mamar unos días porque estuve enferma (dichosos virus), así que le di mi leche de forma indirecta (me la extraía con un saca leches eléctrico que ya tenía de mi primer hijo). Las grietas se curaron algo, pero muy poco, y a la que de nuevo empezaba a darle el pecho al Peque volvían a sangrar. Y así varios intentos. Ni grupo post-parto ni nada de nada, la cosa no mejoraba y el dolor era ya insoportable. A eso le sumabas que tenía que hacerme cargo también del hermano mayor y así llegó la decisión: no me voy a volver a amargar como con mi primer hijo, quiero disfrutar todas estas primeras semanas del segundo al máximo sin desatender al hermano mayor, así que…bye-bye lactancia materna.

Para retirarme la leche utilizé el saca leches eléctrico, sacándome varias veces al día (no muchas) hasta que la leche desapareció.

Y con el biberón llegó de nuevo mi tranquilidad, y de rebote la del Peque, la del Mayor y la de toda la familia. A veces hay que saber reconocer ciertos límites y aceptarlos, de esa manera puedes dedicar tus fuerzas a otras cosas que están a tu alcance.

Todo tiene su lado bueno y su lado “malo”, tanto la lactancia materna cómo la artificial, pero creo que hay que saber adaptarse a cada momento y necesidad para que la maravillosa aventura de ser mamá no se convierta en un infierno. Cualquier decisión que tome una madre, sea lo que sea, tiene y debe ser respetada, y ni deberíamos criminalizar a las madres que optan por el biberón ni deberíamos poner en un pedestal a las que alimentan a sus bebés con leche materna. Ser buena madre no es sólo cuestión de alimentación, sino de muchas otras cosas.

Otro día os contaré mi experiencia con las grietas y todo lo que aprendí mientras buscaba una solución (cómo aparecieron, a qué se pueden deber, maneras de curarlas, etc.) por si a alguna de vosotras os encontráis en esa situación y os puede ayudar.

 

Diario de un bebé: 3 meses. Ya veo y, ¡Oh! ¡tengo una mano!

marti_3meses3bis

Precisamente hoy mi bebé hace tres meses. En este último mes son tremendos los avances que realiza día a día. Ya ve perfectamente, por lo que me vigila todo el día y cuando salgo de su campo de visión sus gritos se encargan de decirme: “¡eh, mami! ¡No te vayas o te la lío!”. Así que si hasta ahora sólo tenía un niño absorbente en casa, el Mayor, ahora tengo dos, y eso desgasta más que una lija.

En cuanto al crecimiento, el Peque sigue in crescendo una barbaridad. A los dos meses ya medía 64 cm y pesaba 7,3 kg, y viendo su progreso estas últimas semanas mucho diría que ya debe hacer los 8 kg. Con deciros que ¡cuando lo meto en el cochecito se queja porque va encogido! espero que aguante al menos un mes más en el cuco, hasta que pueda meterlo en la sillita. No es un bebé, ¡es un bebote!.

Ya se ríe a carcajadas, reconoce las voces, le encanta conversar (como a su madre jeje), y… ¡ha descubierto que tiene una mano! Se pasa muchos ratos con ella alzada, observándola y hablándole. Ahora sólo le hace falta descubrir la otra y darse cuenta que, además de metérselas en la boca, puede hacerlas mover a su antojo y coger cosas.

Le encanta Bob Esponja. Será que le llama la atención su color amarillo o que con lo tragón que es lo que tiene son ganas de meterse entre pecho y espalda una burguer cangre burguer jajaja. Sí, lo sé, soy una mala madre, ¿mira que ponerle a ver Bob Esponja a su edad? Pero es que es misión imposible que el Mayor se trague el canal Baby en la tele, así que no me queda otra si quiero tenerlos distraídos unos minutos. Y bueno, de todo se aprende, hasta de Bob Esponja jajaja.

Des de hará una semana las noches se han hechos más placenteras, por el hecho que ya duerme ¡7 horas seguidas! vamos, todo un lujo, teniendo en cuenta que hasta ahora comía cada tres horas durante todo el día y toda la noche. Así que espero ir perdiendo las ojeras e ir recuperando mi Ser, porque hasta ahora, con tanto sueño, no era yo, era un zombi con patas y un biberón enganchado todo el día en la mano.

Eso sí, durante el día no duerme casi nada. Se pega un par de cabezaditas y listo. Por lo que me las tengo que ingeniar para distraerle. Un rato en la hamaca, otro en el gimnasio, otro en bracitos, otro enseñándole juguetitos, otro leyéndole cuentos, hablándole (que eso se me a bien jeje), etc.  Y entre medio, intentar hacer lo que se pueda (comida, recoger al Mayor al cole, etc).  ¡Suerte tengo de los buenos abuelos!.

En cuanto al Mayor, quiere al Peque con locura. Sus celos los tiene, claro está, pero está encantado con su hermano. Eso sí, tenemos que vigilar más al Mayor que al Peque, porque todo el rato quiere darle mimos, besitos y jugar con él y muchas veces no domina su fuerza ni los efectos que pueden tener sus actos. Por ejemplo, hace unos días cogió la hamaca de su hermano (con el Peque encima) para traerlo conmigo a la cocina y se le cayó (así que ya tuvimos el primer susto y la primera visita a urgencias con el Peque).

Y, ¿cómo externaliza sus celos el Mayor? Sólo hay que fijarse un poco para darse cuenta que el hecho de que esté toooodo el rato encima de su hermano no es otra cosa que para llamar también nuestra atención.

Como anécdota, se me cayó la baba hace unos días, cuando fue el cumpleaños del Mayor, y me dijo que el mejor regalo que había tenido era su hermano. Sólo por eso, ya ha merecido la pena, y mucho, tener a su hermanito y pasarse todas las noches en vela.

Ens agrada el futbol

logo_espana

Aquest any, els Reis Mags de Boolino ens han deixat una sorpresa sota l’Arbre de Nadal:

ensagradaelutbol

Ens agrada el futbol és un llibre de més noranta pàgines que recopila informació històrica i actual sobre el futbol. És recomanable per a nens de més de 8 anys, així que com el meu fill Gran només en té 6 i encara no sap llegir correctament doncs som nosaltres, els pares i l’avi “futboler”, els qui ens encarreguem d’ensenyar-li el llibre i comentar-li el seu contingut.

El meu fill Gran porta el futbol a la sang i als gens, així que des del primer minut ha mostrat molt d’interès en el llibre i el seu contingut. Està en aquella època en que vol conèixer-ho tot del futbol! Així que aquest llibre ens ajuda molt en aquesta tasca. Passem moltes i moltes estones llegint i rellegint el seu contingut: jugadors llegendaris, estrelles actuals, equips, anècdotes, competicions, equipacions, etc.

Com a futbolera que també sóc, m’encanta aquest llibre i sobretot el fet que conté molta informació d’aquest esport sobre molts aspectes diferents, d’una manera molt bé organitzada i estructurada i acompanyada per un disseny i unes il·lustracions que el fan molt fàcil i amè de llegir.

Em sembla molt que aquest llibre passarà molt de temps en mans del meu fill.

boolino

Locura navideña transitoria o afectación cerebral post-parto

regalo-navidad-locura

El título de esta entrada puede pareceros algo largo e incluso raro, pero ahora lo entenderéis. Os cuento.

Como ya os he comentado en otras ocasiones, me considero una mujer atea, pero de tradición cristiana, por lo que este año me apetecía llevar al Mayor, de 5 años, a ver la obra de teatro de Els Pastorets, para que así conociera de qué viene la tradición de la Navidad y los Reyes Magos y entendiera el porqué de cada figurita del belén. Para los que no sepáis de qué va esto de Els Pastorets clicad aquí.

Pues bien, a principios de diciembre adquirí dos entradas para ver Els Pastorets de mi ciudad, que por cierto es una representación genial, con más de cien actores, una gran escenografía y unos efectos fascinantes. Totalmente recomendable. Las imprimí y las guardé esperando a que llegara el día.

Primera parte: miércoles, 28 de diciembre

Después de organizar al Pequeño con los abuelos y bajar a la ciudad, esto fue lo que sucedió. Bajamos a media mañana a la ciudad, comimos en casa de mis padres y un par de horas antes de la obra de teatro fui al centro con mi hijo Mayor a pasar una tarde con él, los dos solitos, una tarde de complicidad madre e hijo, a nuestro ritmo y a lo que nos apeteciera. Así acabamos en una cafetería tomándonos una buena merendola antes de la función. Seguidamente nos dirigimos hacia el teatro, nos hacimos unas fotos con algunos de los personajes que estaban en la puerta de entrada, hacimos la cola y cuando nos toca nuestro turno para entrar…

Esta entrada no es para hoy, sino para el miércoles que viene” – nos dice la azafata muy amablemente.

¿¡Qué!? ¿¡Cómo!? ¿¡Lo cuálo?! ¡No puede ser!” – dije incrédula.

Inmediatamente miré como loca las dos entradas y sí, efectivamente, eran para el día 4 de enero. Nunca, y repito, nunca, a mí, una mujer tope organizada hasta límites insospechados, me había pasado nada igual. Después de organizar el día, bajar a la ciudad e ir los dos con esa ilusión a ver Els Pastorets, resulta que ¡me equivoqué de día!

Al lado de la taquilla había una mujer revendiendo dos entradas de un par de amigos que no podían ir. Me quedé a su lado y acordamos que si no conseguía venderlas las cambiaría por las mías y así, podríamos entrar mi hijo y yo a ver la función sin tener que bajar otro día a la ciudad. Y así fue. Pero al entrar al teatro, resulta que los asientos no eran en un palco de la planta baja, tal y como me dijo la mujer en un principio, sino… ¡en el gallinero! vamos, que tenías que usar prismáticos para conseguir ver el escenario y además ¡qué vértigo! La pobre mujer se había equivocado y tampoco se imaginaba que sus entradas fuesen para ahí arriba. Mi hijo me decía que allí no quería, que quería abajo, en platea. Así que viendo la localización de esos asientos le pedí a la buena mujer que me devolviera mis dos entradas para el próximo miércoles. Salimos del teatro y llamé a mi padre para que nos pasara a buscar, lo cual no fue fácil, pues siendo el día de los Santos Inocentes se pensaba que era una inocentada y no se lo creía.

Segunda parte: miércoles, 4 de enero

Y llegó el miércoles 4 de enero. El día anterior leí y releí la data de las dos entradas, no fuera que me volviese a pasar lo mismo que la semana anterior. Esta vez fue más fácil organizar el día ya que el padre de las criaturas tenía vacaciones y se quedó con el pequeño (claaaro, ahora recuerdo, cogí la entrada para este día porque el padre tenía fiesta y no me hacía falta mover al pequeño y movilizar a los buenos abuelos).

Bajamos a la ciudad, esta vez sin merendola porque íbamos justos de tiempo, entramos en el teatro, nos sentamos en nuestras butacas (esta vez sí, en platea) y a disfrutar de la función. Hasta aquí, todo bien, hasta que…

Al cabo de un par de horas se baja el telón, nos levantamos de los asientos y salimos del teatro. En el hall, le doy algo de merendar a mi hijo y le hago unas fotos antes de salir a la calle y volver para casa. Después de un rato, de camino al coche, empiezo a pensar… “Qué raro que nadie aplaudiese al finalizar la función“, “Qué raro que bastante gente se quedara en las butacas charlando tranquilamente con otras personas en vez de marcharse, pero bueno, como es Navidad la gente va más tranquila y le gusta charlar con gente que a lo mejor hace tiempo que no ve“. “Qué raro que hubiese cola en la cafetería del teatro cuando a fuera hay muchas más cafeterías, y más baratas” “Qué raro que sólo saliésemos nosotros del teatro“… y así estuve dándole vueltas hasta que caí. “¡A lo mejor no ha acabado la función!”. Así que cogí al niño y dimos marcha atrás, de retorno al teatro. Una vez en la entrada le pregunté a la azafata si había acabado la función y me dijo que no, que todavía quedaba una hora y media más, que era media parte. “¡Una hora y media más! ¡Pero si ya llevaban dos horas!“. Entramos nuevamente a platea, nos sentamos en la butaca y en seguida comenzó la segunda parte. Suerte que volvimos, porque estuvo también genial, nos reímos montón y mi hijo no perdió detalle en todo momento. Al finalizar, entonces sí, la gente aplaudió, los actores y actrices salieron a saludar y los espectadores empezaron a abandonar el teatro.

O las Navidades nos vuelven locos o todo este despiste es consecuencia de algún síndrome post-parto, por qué ni era la primera vez que iba al teatro (he ido muchas veces y sé cómo va la cosa) ni nunca antes, jamás, me había pasado todo esto. Precisamente hará unas semanas leí por algún lugar de internet que el cerebro de las mujeres cambia después del parto y no vuelve a ser el mismo hasta pasado dos años. ¿Será esto lo que me ocurre? o, ¿simplemente la gran falta de sueño me ha descolocado todas las neuronas?

Ahora, mirando hacia atrás y recordando lo acontecido no puedo parar de reír jajaja.

Contadme, contadme alguna anécdota que os haya pasado después de haber tenido a vuestros hijos. Algún despiste, algo que nunca antes os hubiese pasado.

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, este año me he portado muy bien por eso os pido… No, no y no. Hablemos clarito, para que os enteréis bien. Así que, empiezo de nuevo.

reyes

Queridos Reyes Magos,

He tenido un puto año 2016 muy duro, con un embarazo que me tuvo durante cuatro meses encerrada en casa vomitando sin parar y otros tantos con dolor de espalda, acidez, náuseas y sin poder comer un trozo de fuet o jamón serrano como Dios manda por la dichosa toxoplasmosis. Sí, se puede congelar, pero lo diré bien alto: ¡NO ES LO MISMO!

Después vino la cesárea, con la dichosa heridita dándome por culo causándome molestias más de un mes, para seguir con las condenadas grietas en los pezones por la lactancia materna. Sólo las que han pasado por ello saben el dolor que causan, que ¡menudos lagrimones sacaba con cada chupetazo del retoño! y ni soltando las tetas al aire libre, ni con cremitas, ni ostias conseguía curármelas.

Sí, sí, dicen que todo se olvida al tener a tu retoño en brazos y yo os diré, ¡NO! el tiempo suaviza los malos recuerdos, pero de los dos embarazos que he tenido no me olvidaré en la vida. ¿Qué es muy bonito y una experiencia deliciosa el estar embarazada? a otro cuento caperucita. Si pudiera parir al día siguiente de concebir desde luego que no lo dudaría por tal de evitar esos horribles 9 meses. Así que os lo aseguro bien asegurado, yo ya corto el grifo.

Así que miro atrás y puedo resumir un 2016 duro, muy duro, pero que por suerte se arregló el 25 de octubre con el nacimiento de mi segundo hijo. Aunque…luego…comenzó la tortura de no dormir. Cada tres horas, día y noche, quería comer el retoño. Doce, tres, seis, nueve, doce…y yo que sin dormir no soy nadie. Un zombi viviente con ojeras hasta los talones, con muy mala ostia mal humor, irritable con el simple vuelo de una mosca y rogando a todos los santos para que llegara la noche en que el retoño estirara una toma aunque fuera cinco horas. Y para colmo con un hijo mayor más absorbente que una esponja y con más energía que el conejito Duracel.

Así que, queridos Reyes Magos, este año me merezco el cielo. Pero no seré tan avariciosa y os pediré sólo tres cositas:

  • Que a partir de la noche de Reyes, mi querido retoño duerma del tirón toda la noche (con siete horas seguidas me conformo) y que deje de padecer los dichosos cólicos.
  • Y sobre todo, salud, mucha salud, para mis dos hijos, que son lo mejor que me ha pasado en mi vida.

Y sí, si me concedís estos grandiosos regalos, entonces sí, prometo ser buena, buenísima durante todo el 2017 y dejaros el año que viene una buena comilona debajo del árbol en vez de las galletitas y el vaso de agua.

Un fuerte abrazo somnoliento,

Vuestra fan número uno,

Yo.

 

 

Haciendo balance del 2016

2016

En este año en el que el blog ha rozado las 18.000 visitas, quiero compartir con todos vosotros, antes que repiquen las campanas el inicio del 2017, los temas que más os han interesado.

18.000 visitas que, por cierto, para mí, no está nada, pero que nada mal, teniendo en cuenta que se trata de un blog casero, nada profesional, cultivado con mucho cariño, pero con ese poco tiempo que he podido este año dedicarle, entre el mal embarazo que he tenido y después el nacimiento de mi segundo hijo.

Y aquí va, el top 5 de este año 2016:

1er puesto: la sección de Salir con Peques, es de las más exitosas del blog, y en especial el post en el que os explico mi viaje a Valencia. Sin lugar a dudas un destino que ofrece muchas posibilidades para pasar unos días por esa zona con los niños (Oceanogràfic, parque Gulliver, s’Albufera, etc.).

2º puesto: en el segundo lugar del ranking encontramos otro post de la sección de Salir con Peques, en este caso el post De vacaciones en la Vall de Camprodon, un lugar con mucho encanto y múltiples posibilidades para pasar unas vacaciones en plena naturaleza con nuestros hijos. Son bastantes los lectores que os habéis puesto en contacto conmigo para informaros sobre ese Valle, sus restaurantes, lugares de interés etc. Como ya sabéis, sólo hace falta contactar conmigo para ayudaros en todo lo que pueda a la hora de planear alguna escapada en alguno de estos lugares.

3er puesto: la seguridad de nuestros hijos a la hora de darnos un baño en playas y piscinas sigue siendo de mucho interés para todos nosotros. Por eso, el post Manguitos, burbuja… ¿qué le pongo a mi hijo? donde os narro la experiencia de los diferentes artilugios que he usado con mi hijo mayor, sigue siendo de lo más leído en el blog.

4º puesto: el post donde os hablo sobre la Bexsero, la nueva vacuna contra el meningococo B, escala puestos por días. Se nota que el tema de la vacunación de nuestros hijos es un tema que nos preocupa, y mucho, y por eso nos gusta informarnos lo máximo posible. Mi hijo mayor, de 5 años, ya se ha puesto las dos dosis, y el pequeño, que ahora tiene 2 meses, pronto le tocará. Durante el 2017 os contaré mi experiencia a la hora de adquirirla y en su administración en mis hijos (efectos secundarios, etc.).

5º puesto: seguís demostrando que los papás y mamás estáis preocupados por si esas toallitas que nos venden en el supermercado como biodegradables verdaderamente lo son tanto, si taponan o no nuestras tuberías y si malmeten o no nuestro medio ambiente. Por ello, en el último lugar del top 5 encontramos el post de Toallitas ¿biodegradables? Tengo pendiente escribiros la opinión de unas toallitas que se pusieron en el mercado el año pasado, en dosis individuales y que verdaderamente son biodegradables. Prometo hacerlo en el 2017.

Y ahora sí, sólo me queda desearos FELIZ 2017 con una de esas tantas canciones que me encantaban (y me encantan) de lo que fue este gran grupo: