Y ya cumples 8!

Hoy ya cumples 8 años y cada año que pasa das un paso exponencial física, mental y emocionalmente.

Te estiras en centímetros, ensanchas tu corazón, multiplicas tu sensibilidad y tus inquietudes y ganas de aprender no tienen freno.

Cambias por fuera, pero por dentro continuas siendo el mismo niño tierno, frágil, amigable, juguetón, defensor de tus propios principios y luchador delante de las injusticias.

Poco a poco, con tu tozudería y perseverancia, irás aprendiendo a defenderte de los que atacan tu fragilidad, sensibilidad e ideas. Porque eres “grande”, eres inteligente y sabrás saltar tus barreras.

Muchas felicidades Principito! Tú miras con el corazón , por eso eres capaz de ver lo “esencial”.

Te quiere, y mucho muchísimo, tu mami.

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Arboretum Masjoan (Espinelves)

En la comarca de Osona (Girona) hemos descubierto un lugar para ir a visitar con los peques, con mucho encanto, en un entorno natural y en el mismo pueblo de Espinelves, pueblo que como os comenté en otro post celebra cada año la multitudinaria Fira de l’Avet.

Se trata del Arboretum MasJoan, un lugar único por el hecho que en ningún otro lugar encontraréis tanta variedad de árboles de tanta altura (más de 58 especies diferentes). En el Arboretum encontraréis la mayor concentración de árboles monumentales de Catalunya, tres de ellos declarados Árboles Monumentales.

Durante el recorrido encontraréis carteles informativos de los árboles más importantes, dónde podréis consultar la especie, la altura y la anchura, entre otros datos de interés.

Y ¿cómo es que hay un lugar así en Espinelves? Pues gracias a Marià Masferrer, miembro de la familia que habitaba esta masía, que era botánico, naturalista y muy viajero. Durante sus viajes quedó muy impresionado por los enormes árboles que iba descubriendo y llevó semillas de ellos hasta la masía para plantarlas.

El Arboretum dispone de un amplio aparcamiento justo en la entrada y lavabos en la misma masía. El precio de la entrada al recorrido es de 3 euros (los menores de 16 años no pagan).

Se trata de un itinerario circular de muy poca dificultad, apto para todas las edades, donde encontraréis árboles centenarios de especies de todo el mundo de gran tamaño (pinos, secuoyas, encinas, abetos…). Además es un bosque considerado terapéutico por el hecho de tratarse de un bosque con tantos árboles centenarios. Estos árboles fueron plantados entre los años 1860 y 1953, y como os he comentado anteriormente, algunos de ellos han estado declarados patrimonio natural por la Generalitat de Catalunya.

El recorrido es de un quilómetro aproximadamente, del cual 500 metros son en subida (de poco desnivel) y 500 metros en bajada. Este recorrido se puede realizar tranquilamente en 30-45 minutos. En mi caso fui con mis dos hijos, de 7 y 2 años, y el Peque lo recorrió sin ninguna dificultad y podríamos haber tardado mucho menos de 45 minutos a no ser porque nos distrajimos en recoger palos y piedras, corretear por los caminos y despistarnos con cualquier cosa. Es lo que tiene ir con niños.

Aquí os dejo algunos tramos del recorrido

 

En el caso de ir con niños muy pequeños os recomiendo ir con mochila portabebés, ya que sólo se puede hacer en cochecito la mitad del recorrido, ya que la otra mitad discurre por un camino más estrecho y con pendiente. Pero justamente esta primera mitad de recorrido es dónde se encuentran los ejemplares más grandes, así como el bosque de secuoyas gigantes de California y uno de los tres árboles declarados Árboles Monumentales.  En este bosque de sequoyas encontraréis la secuoya gigante más ancha de Catalunya y los abetos, cedros y pinos más altos.

A lo largo del itinerario encontraréis bancos para poder sentaros y relajaros un rato.

Como curiosidad os contaré que en Masjoan descubrieron una variedad híbrida de abeto. En la finca hay tantas especies diferentes de árboles que se produjo una hibridación entre las piñas del Abies pinsapo (un abeto de Andalucía) y el polen del Abies alba, autóctono del Montseny.  A este híbrido le pusieron el nombre de Abies masjoanis y podéis ver ejemplares de él en la finca, algunos de ellos de más de 30 metros de altura.

Para finalizar, comentaros que el horario de apertura es de lunes a domingo de 10h a 20h y que también hay la posibilidad de poder realizar el recorrido con guía, concertando visita previa.

Un lugar para desconectar un rato con los peques, y sentirte en total harmonía con la naturaleza y por qué no, contigo mismo, sin relojes, sin prisas y alejados de la vorágine de la ciudad.

“SI LOS HUMANOS CUIDAMOS DE LOS ÁRBOLES, LOS ÁRBOLES CUIDARAN DE NOSOTROS”

 

I wish…

2019

Seguramente este año nos ha quedado más de un deseo en el tintero. Y seguramente estos días nos propondremos más de un nuevo propósito para el año que viene. Mientras continuemos teniendo deseos no nos preocupemos por lo que quedó en el tintero. La vida es un texto indefinido donde eres tú quién va colocando los puntos, las comas, las comillas y los punto y final. Así que no dejes la pluma y sigue escribiendo… así, y sólo así, a lo mejor, algún día conseguirás sacar alguno de esos deseos del tintero y lo verás reflejado en tu sonrisa.

Y para finalizar este nuevo año del blog, como viene siendo costumbre, aquí os dejo las entradas más vistas que he escrito este 2018:

  • El post que he escrito este año y que ha sido más leído ha sido el que dedico a los 8 aparatos más inútiles que he tenido. Un post redactado, cómo siempre, en primera persona, por lo que no siempre podéis estar de acuerdo en mi punto de vista. Si todavía no lo habéis leído, entrad y no dejéis de opinar 😉
  • El segundo post del 2018 más leído ha sido ¿Se adelantaron los terribles 2 años? Los que me seguís ya sabéis lo “terremoto” que es mi segundo hijo y aquí os explico como me parece que se le adelantaron los terribles 2 años, y sinó véase la de rabietas, genio y figura que ya era antes de esa edad.

  • Y en tercer lugar encontramos una excursión para ir con los peques a Rupit i el Salt de Sallent. Uno de mis propósitos para este nuevo año es ir escribiendo más lugares para visitar con los niños, con consejos, lugares a visitar, actividades a realizar, etc… y espero que no se me quede en el tintero 😉

Y con lo dicho y un bizcocho no me queda más que desearos a tod@s un ¡FELIZ 2019!

¡hAstA El AñO quE vIEnE!

Fantasea, imagina, sueña…

Cada 24 de diciembre regresa tozudamente decidido a volvernos a recordar que hay algo que no deberíamos nunca haber perdido. Por qué si no somos capaces de imaginar nuestros sueños, ¿cómo los podremos conseguir? Así que dejemos que nuestros príncipitos y principitas jueguen, fantaseen y no pierdan la ilusión. Que nunca dejen de hacer algo que nosotros nunca deberíamos haber olvidado: CREER Y SOÑAR.

 

 

Navidad al cuadrado

A principios de diciembre ya empieza una a sentir la presión por parte de sus hijos para poner el árbol, colocar las luces, buscar el tió… parece que a los niños se les acabe el mundo y cuando todavía falta más de un mes para la Navidad ya entran en ese bucle nervios y con la mente puesta en esos próximos días de vacaciones y tan llenos de sorpresas y de emociones. Supongo que ayuda el hecho que en los colegios des de semanas y semanas atrás vienen ya preparando los villancicos y demás festividades que durante esta semana están celebrando dentro y fuera de la escuela.

Si con un hijo la Navidad se transforma en un colocón de nervios y de emociones explosivas, con dos, uno de 7 y otro de 2 años, la Navidad ya explota, todo se multiplica al cuadrado. El mayor lo vive en esa edad en la que una ya no sabe si “cree” o “no cree” en ciertas cosas, sobretodo siendo un niño que nunca ha creído en la magia y que además es tan racional y tan preguntalotodo. Años atrás ya os conté que con sólo 3 ó 4 años ya nos preguntaba cosas como “a ver mamá, dónde has escondido el tió” o “los Reyes Magos son personas, ¿no? y por lo tanto mueren, ¿no? y ¿los Reyes Magos que te traían a tí los regalos de pequeña son los mismos que ahora me los traen a mi? si es así, deben ser ya muy mayores y ya pronto se mueren, ¿no? ¿entonces qué pasará?“. Pero oye, para mi sorpresa, este año ha vivido con los mismos nervios de siempre la llegada del tió, le sigue alimentando, peeeero, no ha faltado una nueva pregunta acerca de los Reyes: “Mamá, ¿son los mismos Reyes los que van a todas las ciudades a llevar los regalos? ¿cómo lo hacen? y ¿cómo les da tiempo?”. Otra vez me pilló con los pixats al ventre, como se dice en mi tierra, y mi corta mente inventiva sólo supo soltar en esta ocasión “Es que los que van repartiendo los regalos son sobretodo sus ayudantes, los pajes, que los hay en todos los pueblos y ciudades, ellos sólos no podrían, y lo hacen en diferentes días en cada sitio.”. Ya no me cabe dentro de la bufanda la peazo nariz de pinocho.

Está claro que le queda poco de este “engaño” navideño, y que en cuanto me pregunte si los Reyes somos los padres, simplemente le preguntaré “tú, ¿qué crees?“. Y si él crees que sí, pues se convertirá en nuestro ayudante navideño para su hermano pequeño 🙂

Ahora hablemos del Peque, del terremoto, del niño intenso. ¡Lleva al tió y a su hermano locos! Se cree que el tió es un muñeco de sumo, y a la que me descuido lo coge, lo gira, se hace un placaje, lo lanza sobre el suelo… tengo que ser más rápida que el rayo para evitar que su hermano mayor lo vea haciendo tales maniobras para evitar un conflicto de esos que harían temblar hasta los cimientos de la casa. Y sobre la alimentación del tió, os diré que sólo podemos alimentar el tió por la noche, cuando el Peque está durmiendo, porque sinó se le come toooda la comida y ya tenemos peleas con el hermano mayor que se encabrita al ver que le come la comida.

Supongo que con sus 2 años, estas Navidades el Peque será cuando descubra para qué sirve ese tronco y los Reyes Magos. Eso sí, ¡miedo me da darle el dia de Nochebuena un palo para que le pegue al tió! Tendremos que ponernos casco, hueveras y peto y capaz después de ir dando palos a todo tronco para ver si le caga mas cucu (chocolate en su idioma).

Conflictos entre hermanos y batallas de sumo con el tió a parte, sin lugar a dudas,  los niños hacen de estas fechas unos días entrañables.

 

 

Lo que una bimadre sabe de la Navidad

Y se acerca la Navidad. Y cuando una es bimadre ya lleva atrás esa experiencia adquirida a base de aciertos y fallos que le ha enseñado:

– A que cuando empiezan a publicitar el Black Friday hay que respirar hondo y movilizar el diafragma para no caer en una hiperventilación. Y repetirte una y otra vez el mantra que “hay vida después del Black Friday”… porque después llega el Ciber Monday, y todos los Ciber y Blacks que les dé la gana inventar por tal de ir sacándonos los euros.

– A que nuestros hijos valoran mucho más un regalo inmaterial que cincuenta cajas envueltas de cosas que no prestarán atención ni en el momento de abrirlas. Su mejor regalo siempre es y será el tiempo, tiempo para pasarlo junto a sus padres, abuelos, con sus seres queridos, ya sea en forma de parque de atracciones, visita a un museo o una tarde relajante en un centro termal o de fin de semana en la montaña.

– A que son los niños los que deben elegir sus regalos y para ello no hay que presionarlos para que elijan un mes antes de Reyes simplemente porque te haya llegado en el móvil una súper-oferta. ¡¿Es que nos estamos volviendo locos?!

– A que internet se ha convertido en el mejor aliado de madres y padres. Pasas el día enganchada a tus hijos y cuesta encontrar el momento para comprarles o prepararles su regalo navideño. Y ahí entra el Gran Internet, que te permite comprar los regalos fácilmente, a la hora que a ti te venga bien y para más inri te los traen gratis a casita sin tener que aparcar el coche en la gran ciudad, cargar el mega-regalo de 20 kg, hacer un tetris en el maletero y después tener que descargarlo ya en casa.

– Y, lo más importante, a que lo más bonito de estas fechas es ver la cara de felicidad de tus hijos mientras juntos pasas varias tardes montando el belén, el árbol y las luces en casa, o cuando llega el tió a casa. Esas tardes de “trabajo” y manualidades navideñas se convierten en unos de los momentos más entrañables de estas fiestas.

Un chin-chin por todos esos momentos entrañables, sean cuales sean en cada familia, porque sus sonrisas es mi mejor regalo de estas fechas y del resto del año.

 

 

Vidas que cambian vidas

Al recibir de parte de la editorial de The Penguin Random House el libro “Vidas que cambian vidas” dudé si se trataba de un libro para niños o para adultos. Su formato, libro de gran tamaño y colorido, te hace pensar que se trata de un libro para niños. Pero al empezar a leer sus páginas te das cuenta que se trata de un libro dirigido a niños más mayores, a partir de 12 años recomiendan leerlo, e incluso para adultos.

Os diré que para mí, un punto a favor de este libro ha sido precisamente este formato. El público más “mayorcito” estamos acostumbrados a libros más pequeños, con mucha letra y poco coloridos. Por lo que es de agradecer encontrar de tanto en tanto un libro de diseño más atractivo, con las características opuestas a lo que estamos acostumbrados: colorido y de gran formato.

El libro ha sido escrito por los mismos autores de Emocionario, de los cuales ya he podido disfrutar con mi hijo mayor de algunos de sus títulos, como Los Atrevidos o El arte de emocionarte, y de los cuáles estamos encantados. Y os diré, que este libro, igual que los anteriores, es perfecto tanto para que lo lean solitos vuestros hijos más mayores, como para leerlos conjuntamente con los hijos más pequeños. En mi caso, mi hijo mayor tiene 7 años, y leer este libro está permitiéndonos, además de pasar un rato juntos entre letras, aprender ambos muchas cosas y a seguir explorando nuestras emociones.

El libro contiene 40 historias de personas inspiradoras (magos, exploradores, escaladoras, músicos, etc.). Personas que han conseguido sus metas y muchas veces, en su camino para conseguirlas han ayudado al mundo.

Un libro que os motivará a seguir luchando por vuestros sueños. Lo cual ¡no es poco! Así que, como los demás títulos de Emocionario, ¡totalmente recomendable! Y, por qué no, un regalo ideal para estas Navidades.