Hagamos niños felices, no perfectos

Entra en clase, se pone encima de la tarima, delante de todos, y con los brazos extendidos y mirando al techo fuertemente grita:

– ¡Bueeeeeenoooossss díaaaaaaassssss a toooodoooooosss!

– Peeeeero ¿qué has desayunado hoy? – le pregunta la profesora entre risas.

– ¡¡Soy feliz!! – responde también gritando.

Y su alegría se contagia a toda la clase…

 

Y yo, soy la mamá más feliz del mundo. No existe mejor regalo y agradecimiento a tu labor como madre que el que te cuenten que tu hijo hace cosas como ésta.

La felicidad y de como te vaya el día depende de la aptitut con la que encares cada nuevo amanecer. Y me parece, que lo ha entendido 🙂

No busquemos hijos perfectos, sinó hijos felices

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Protocolos de las escuelas ante nevadas

Ayer en mi zona tuvimos día de nieve y me quedé perpleja con lo que hoy os voy a explicar. Hacia las diez de la mañana, mientras que el servicio de emergencias publicaba el siguiente Twit…

Recordad que la escuela es un lugar seguro para los niños. Estan protegidos. Ahora no vayáis a buscarlos.

 

…la escuela informava por whatsapp, teléfono y email a todos los padres que se habían anulado las clases y que teníamos que ir a buscar a nuestros hijos.

¿Qué es lo primero que nos advierten los servicios de emergencias, meteorológicos y la administración ante un episodio de nevadas? que por favor, nos lo pensemos dos veces antes de coger el coche y sólo hagamos trayectos estrictamente necesarios. Y, ¿qué hacen los Ayuntamientos y colegios? cuando empieza a empeorar la nevada y está en el peor momento te llaman para que dejes tu trabajo o lo que estés haciendo y te desplaces hasta el colegio a recoger al niño. Resultado, padres, madres y abuelos atrapados en los coches en medio de accidentes de carretera o de carreteras todavía sin limpiar para ir a buscar a sus hijos, cuando además, estaba previsto que el episodio de nevadas acabara en pocas horas y que no sería muy fuerte.

Así que, alerta, que se revisen los protocolos que hagan falta, el de los centros educativos, ayuntamientos, emergencias, tráfico… pero que sean coherentes y no se contradigan.

La sombra de la niñez

Si existe una etapa importante en nuestras vidas es, sin lugar a dudas, nuestros tres primeros años de vida. Dedicamos nuestro tiempo en alimentarlos y bañarlos, pero muchas veces descuidamos lo más importante, dedicarles el máximo de tiempo posible en el cuidado de sus emociones, de sus experiencias y de sus relaciones con los demás (padres, madres, hermanos, amigos, profesores…). Porque es precisamente en esta primera etapa de nuestra existencia donde moldearemos nuestro Yo interior y ese Yo interior lo arrastraremos durante el resto de nuestra vida. Todavía ni hablamos o lo hacemos con poca soltura, caminamos a duras penas, babeamos, somos muy vulnerables, desconocemos los peligros, pero nuestra actividad no para, no andamos quietos ni física ni mentalmente. Nuestro cerebro hierbe a esa edad y a la vez es muy maleable. Por eso todo los que nos pase en esa época es lo que moldeará nuestro cerebro y nuestro carácter para el resto de nuestra vida.

Así pues, nuestro carácter, nuestra manera de ser y de actuar ante la vida en un futuro, dependerá en gran medida de cómo se cultive ese terreno durante la niñez. Durante los años siguientes podemos pulir cosas, pero la base de todo, ya la creamos en nuestra niñez. Es muy fácil destruir algo de un niño y muy difícil solucionarlo ya de adulto, pero no por ello es imposible.

Siempre lo he tenido muy claro, de cómo nos relacionemos y comuniquemos con los demás, de cómo nos relacionemos con cada experiencia que nos venga ya de mayores dependerá en gran medida del trato y relación que recibimos por parte de padre, madre, profesores y amigos durante nuestros primeros años de vida. Por eso no paro de besaros, no paro de preguntaros por lo que sentís, no paro de observar cómo os relacionáis con los demás y como se relacionan los demás con vosotros. Y si observo algo o a alguien que no me gusta cómo actúa ante vosotros, no dudéis que en seguida os protegeré y os enseñaré a protegeros de ello.

Por nuestros niños, por su futuro, por nuestro futuro.

Diario de un tripolar

Hoy os traigo un libro a vosotr@s, mamás y papás, abuelas y abuelos, tías y tíos…

Cuando algo es capaz de remover tus apaciguadas aguas. Cuando algo es capaz de dar sosiego a tu caótica y agitada Alma. Cuando algo es capaz de hacerte pensar, reflexionar, exprimir tu mente. Cuando buscas algo diferente, buscas un libro como éste.

Un libro dónde el autor te invita a reflexionar sobre la vida y de cómo la vivimos (y sentimos) a través de un recorrido por diferentes pasajes de su propia vivencia. El autor es precisamente a través de esas vivencias y de los conocimientos adquiridos de diferentes filosofías que intenta explicar y hacernos plantear muchas cosas de nuestra vida de una forma entretenida y que no te dejará indiferente. Desde mi punto de vista, un libro bien argumentado, atrevido, muy recomendable tanto si buscas una lectura entretenida como si buscas ir más allá y profundizar en el debate de nuestra existencia. Me ha encantado en especial la parte romántica del libro, hablándole al amor en general y a su alma gemela en particular de una forma elegante, nada ñoña, a la vez que sugerente, picante y con el corazón.

Cuando se escribe con las manos lo que se piensa con el Corazón, sale una historia de Amor.

Cuando se escribe con las manos lo que se aprende con las vivencias, salen enseñanzas.

Cuando se escribe con las manos lo que se aprende de las grandes filosofías heredadas, salen reflexiones y conclusiones con criterio.

Cuando se escribe con las Manos, con el Corazón, con las Vivencias, con una Filosofía de vida y mucho, mucho cariño, sale un libro como éste.

No se trata de un libro para niños y niñas (o puede que sí) sinó un libro que nos servirá a las madres y padres para reflexionar sobre temas de nuestra vida, sobre lo que somos y sobre lo que sentimos. Y siempre es bueno de tanto en tanto, dejar un momento al lado nuestras “obligaciones” como madres y padres y pararnos a reflexionar sobre nosotros. Y este libro nos brinda esta oportunidad, la oportunidad de escuchar al Amor y de recapacitar sobre muchas cosas.

¿Sabéis? me gustan los libros que nacen sin muchas pretensiones, pues suelo encontrar precisamente en ellos los mayores oasis de sabiduría, o si más no, las mejores reflexiones. Así que os animo a leerlo y a que compartáis vuestra opinión.

Podéis adquirirlo en Amazon en formato digital o papel:

Diario de un tripolar (digital)

Diario de un tripolar (papel)

También os animo a conocer a su peculiar autor y a su proyecto Nonymous.

 

 

A la vista

No negaré la cara de asombro, de mi hijo y mía, al abrir por primera vez este libro. Al principio no entendíamos nada. No había buscado información previamente sobre este libro, y al ojearlo de una manera rápida nos quedemos atónitos. Un libro sin ninguna explicación, sin diálogos, con unas ilustraciones algo “raras”…donde vas girando página a página y vas viendo la transformación de una misma ilustración. ¡Ya está! ¡hemos dado con le yema del huevo!.

No se trata de un libro que te narra una historia, tu la lees y acabas aprendiendo una moraleja, sinó que se trata un libro, de un álbum ilustrado, abierto a tu imaginación, con múltiples historias que contar a través de cada uno de sus personajes y con muchas moralejas que sacar.

Detalle del interior

Se trata de un libro en el que página a página puedes observar la transformación de una isla a causa del efecto del hombre. Un libro donde poder tratar la problemática de la insostenibilidad que la acción humana genera a nuestros planeta a través de la transformación de una isla “salvaje” y “natural” en una isla destruída y totalmente contaminada. Un libro donde aprenderás que cada pequeña acción puede dar lugar a enormes y nefastas consecuencias.

Y si coges a cada personaje por separado, el primer habitante, la gaviota… obtendrás muchas preguntas y muchas respuestas.

No se trata de un libro para dejar en manos de un niño de siete años y decirle “ve y lee”, sinó de un libro que compartir con él, y entre los dos, observándolo, comentándolo y compartiendo diferentes puntos de vista, ir descubriendo qué cosas estamos haciendo los humanos mal como para estar destruyendo nuestro entorno de este modo.

Sólo si tienes ojos y eres observador serás capaz de apreciar este libro y sacarle provecho.

Tus 7 años…

En el vocabulario de calle te hubieran etiquetado este año como El Desterrado, El Destronado. Para mí nunca lo has sido ni lo serás. Siempre serás mi príncipe, el primero que me enseñó de lo que se trata amar incondicionalmente sin esperar nada a cambio.

Este último año no ha sido nada fácil y entre otras cosas, has tenido que hacer frente a la llegada de tu hermano. Si ya siempre has sido más maduro de lo que correponde a la edad, con la llegada de tu hermano has vuelto a dar otro salto exponencial. Te has independizado mucho más, eres capaz de hacer por ti mismo muchas cosas que antes era impensable. ¡Lo aprendes todo tan rápido! Y he de decirte que, tener un hijo como tú, hace mucho más llevadero tener que cuidar del pequeño.

El de esos ojos azules que mira la vida con sensibilidad y detalle. Introvertido, pero el mejor amigo, hijo, nieto y hermano que pueda tener nadie. Eres capaz de ponerte en la piel de cualquier adulto y niño y sentir sus penas y sus alegrías, sus triunfos y fracasos. Vocación de ayudar siempre a los demás, de huir de los conflictos. Sensible a raudales. Seguramente, por tu manera de ser, sufrirás en este déspota mundo, pero tengo la esperanza que tú también aprendas a lidiar la calle, conservando tu esencia, pero protegiéndote de aquellos que te querrán mal.

Aquel que quiere, vigila y se preocupa por su hermano como nadie. ¡No me extraña que ande loco por tí!

Eres aquel que todo lo debate, capaz de meterte en conversaciones de adultos para dar con desparpajo tu opinión. Siempre me lo han dicho, este niño habla mucho. Pero créeme, yo te entiendo, siempre tienes cosas que explicar.

Y estoy segura que el día que venzas tu inseguridad, que verdaderamente te des cuenta de lo mucho que vales, te comerás el mundo. Y yo siempre estaré aquí para guiarte o simplemente, acompañarte.

¡Muchas felicidades!

¡Muchas gracias por estos 7 maravillosos años que has regalado a mi vida!

 

Demasiadas palabras bonitas no puestas en práctica

Dejando atrás las vacaciones navideñas, me siento nuevamente delante de la pantalla del ordenador para añadir un post más a la sección “¡hasta aquí hemos llegado!”.

Si hay una cosa que me saca de quicio de la Navidad es que desempolvamos de nuestro vocabulario palabras tan bonitas como Paz, Amor, Colaboración, Empatía… pero ahí lo dejamos, en palabras, y no hechos.

Y os dejaré hoy un ejemplo sencillo de entender. Así vio mi hijo de 1 año la cabalgata de los Reyes Magos, después de estar esperándolos casi una hora en primera fila:

Una se queda perpleja simplemente observando cómo actúa la gente de nuestro alrededor. Por una parte, los niños… ¡grandes personas! y por otra, los adultos… ¡grandes idio…! mira, me ahorro el insulto.

Niños inocentes, amables, sencillos, sin adulterar, que entre ellos se ayudan para que todos puedan disfrutar y ver la tan ansiada cabalgata. “Ven, ponte delante mía, que así no te tapo“. “¿Quieres que me agache para que veas?“.  “¿Se te ha roto tu farolillo? Ten, te dejo el mío“.

Y adultos egoístas, insolidarios e hipócritas, que pasan por encima de aquellos niños que no son “suyos” para colocarte a los “suyos” en primera fila a base de golpes y apretujones y de taparle la vista a los demás niños que llevan rato esperando con ilusión y total harmonía entre ellos el paso de la cabalgata. Y ¿qué decir de esos adultos que “sin niños” hacen lo mismo para egoístamente ver el paso de la cabalgata en primera fila y poder sacar fotos de bien cerquita?.

¡Ni fotos ni ostias! y perdonad hoy mi mala lengua, pero es que ¡hasta aquí hemos llegado! Qué esta fiesta en “teoría” es para y por los niños.

Lo de la cabalgata de los Reyes Magos es simplemente un triste ejemplo que podemos extrapolar a nuestro día a día, a lo que vemos cada día en nuestras calles y en muchos hogares. Que nos estamos convirtiendo, bueno, desgraciadamente ya nos hemos convertido, en adultos capaces de aplastar las ilusiones de los pequeños por culpa de esas carencias que nosotros no supimos afrontar a su debido tiempo. Adultos capaces de aplastar a otros niños para que el nuestro sea el mejor (el mejor ¿en qué? ¿en que le hagan los demás el camino y él sea un borrego toda su vida?). Adultos que no respetamos ya ni las ilusiones de los más pequeños. Y recordad, esos pequeños son el futuro. ¿Qué futuro estamos construyendo? Porque ese futuro empieza en pequeños actos como estos.

Cada vez estoy más segura que nuestra especie no evolucionará, en todos los sentidos, hasta que los adultos nos convirtamos nuevamente en niños. Pensad en ello.

Y por favor, evitemos decir más palabras vacías. Si decimos Paz que sea para Ayudar. Si decimos Amor, que sea para Abrazar. No les enseñemos a nuestros hijos palabras vacías. Para eso, más vale enseñarles el Silencio.