Arañas y gusanos con hueveras

Si hay un material que da para mucho son las hueveras. Con ellas y un poco de imaginación se pueden hacer muchas cosas con los peques.

Esta vez hemos reutilizado una huevera para hacer una araña y un gusano.

Es muy fácil.

Materiales:

  • Huevera de cartón
  • Tijeras
  • Cola
  • Decoración a tu gusto

¿Cómo se hace?

Para la araña simplemente tienes que recortar el espacio de un huevo. Haces los agujeros por dónde pondrás las patitas, las pones y lo decorais a vuestro gusto. Nosotros le pusimos unos ojos, la pintemos de negro y usemos como patas esos alambres peludos que venden en muchas tiendas.

Para el gusano, tenéis que recortar lo que ocupan tres huevos y simplemente lo decoráis como os apetezca. Nosotros lo pintamos de verde, le pusimos unos ojos y unas antenas con piezas de sémola de maiz.

Fácil de hacer y muy resultón.

¡Reducir, Reutilizar y Reciclar!

Forzando la Operación Adiós al Pañal

Hace unos meses os conté el inicio de nuestra operación Adiós al Pañal del Peque. Y tal y como predecimos, ha sido y está siendo, complicada.

Después de 10 meses des de su inicio, os puedo afirmar que estamos cometiendo un gran error al prohibir en P3 llevar a los niños con pañal. Una cosa es un niño nacido en enero, como mi Mayor, y otra muy distinta un niño nacido a final de año, como mi Peque. Además cada niño es un mundo.

Con el Mayor le quitamos el pañal cuando él lo pidió, y por lo tanto, cuando él estuvo preparado, y en un día empezó y finalizó la operación pañal, tanto de día como de noche. Pero, con el Peque, empezamos a quitarle el pañal cuando sabíamos bien que todavía no estaba preparado. Lo hicimos como tantas otras familias, unos meses antes de empezar el colegio, para así tener margen de tiempo. Y, como ya era de esperar, las prisas nunca son buenas consejeras. Así que después de 10 meses os diré que, vale, en el cole sólo se le ha escapado el pipí una vez, a principio de curso, y que ya hace un par de meses que pide él solito el pipí (hasta entonces tenías que ser tú quién lo llevaras a regañadientes). Y justo sólo hace unos días que hace la caca en su wáter-orinal, hasta ahora le daba pánico hacerla en el wáter u orinal, lo que nos ha llevado a problemas de estreñimiento y sufrimiento del Peque.

Estamos en el punto que el pipí durante el día está controladísimo des de hace tiempo, por la noche a veces moja y a veces no, y la caca justo hace unos días la pide él y la hace en su wáter-orinal.

¡10 meses para conseguir llegar hasta aquí! 10 meses de enfados, rabietas y sufrimiento del niño , 10 meses de problemas de estreñimiento, y 10 meses de muchísima paciencia de todos. Y, ¿para qué? Seguro que si hubiésemos empezado la operación pañal estas Navidades, en las que sí le hemos visto maduro en el tema, en unas pocas semanas hubiésemos llegado al mismo punto en el que ahora nos encontramos 10 meses después.

En la educación de este país hace falto mucho pero que mucho debate, en todos los ámbitos y edades. En el caso de los más pequeños, como mi Peque, y entrando al cole con sólo 2 añitos, me pregunto si a esta edad no tendrían que estar todavía en guarderías. Y me pregunto si es justo para ellos obligarles a quitar el pañal cuando todavía no están preparados. Nos llenamos la boca de la palabra “respeto” hacia los niños, y después ves que sólo les respetamos cuando a nosotros, a los adultos, ya seamos padres o educadores, nos va bien. Si no nos va bien, les hacemos pasar por el aro sí o sí. Y si los niños tienen que empezar con 2 años el colegio en clases de 26 o más alumnos y las profesoras no son suficientes para poder estar pendientes de todos ellos y de cambiarles el pañal a los más pequeños o acompañarlos en ese proceso durante P3, ¿qué estamos haciendo? Pensemos en ello. ¿Respeto a veces sí y a veces no?

Feliz 9 aniversario

Hoy es ese día en que rebobino en la máquina tiempo y pienso en cómo era mi vida hace 9 años y en qué se ha transformado. Pasar de una vida sin hijos a una aventura con hijos no es moco de pavo, es mucho más duro de lo que te explican, pero también mucho más gratificante de lo que te cuentan.

Llegaste antes de hora, tenías ganas de descubrir lo que había fuera de mi enorme barriga. Y en estos 9 años hemos podido vivir a tu lado observando cómo año tras año has pasado de ser un bebé a un niño ya “grande” cómo tú dices.

Seguro que me he equivocado en muchas ocasiones, pero recuerda que los niños no nacen dentro de una caja y con un manual de instrucciones y las madres (y padres) vamos aprendiendo a base del acierto-error y del sentido común.

Me estás enseñando a ser madre. Y día a día aprendo mucho a tu lado.

Te queremos a rabiar. Te adoramos. Tus buenos y tus malos momentos (que también los tienes). Y ante todo, siempre serás mi niño pequeño.

¡Muchas felicidades en tu 9 aniversario!

Plagiocefalia

Hoy os contaré nuestra experiencia con una palabra tan rara como la plagiocefalia postural. Para los que todavía no sabéis de qué se trata, la plagiocefalia es una anomalía craneofacial que consiste en el aplanamiento de una parte del cráneo creando una asimetría facial i craneal. Esta deformación puede ser causada por la manera como estaba el bebé dentro de la barriga, el parto o por la postura que coge el bebé al dormir, cuando siempre duerme hacia el mismo lado quedándole aplanado un lado de la cabeza.

Es una deformación bastante común, pero como en la mayoría de casos es leve, e incluso muchas veces pasa desapercibida. No genera problemas “intelectuales” al niño pero sí estéticos o de mandíbula, etc.

Es muy importante detectarla en los primeros meses del bebé pues es durante el primer año dónde es más rápido y eficaz poder corregirla porque como es obvio el cráneo es más moldeable. Cuando esta plagiocefalia es severa en seguida es detectada por padres o pediatra y rápidamente se pone mano en el asunto. Pero el problema es cuando esta plagiocefalia es leve. En este caso los padres muchas veces no nos percatamos hasta que el bebé ya es grandecito y el pediatra aunque se la detecte, para no alarmarnos, muchas veces ni nos lo comenta, simplemente se la va controlando en cada revisión.

En estos casos leves, la única afectación en el niño es “estética” y aunque el pediatra no le da importancia, a nosotros nos preocupa y nos invade ese dichoso sentimiento de culpa del “y si no hacemos nada ahora y después nos arrepentimos cuando de mayor le veamos que la forma de su cabeza le crea complejos? ¿Y si le crea algún otro problema que podríamos haber solucionado ahora?”. Y este sentimiento de culpa juega a contra reloj, ya que esta deformación se debe solucionar durante el primer año o año y medio de vida si queremos ver buenos resultados.

En nuestro caso no fue hasta los 8-9 meses que nos dimos cuenta que nuestro hijo, al mirarlo delante de un espejo, se le veía un ojo más abierto que el otro. También cuando le bañábamos, al mojarle la cabeza, mirándole desde arriba le veíamos que su cabecita no era redonda. Al preguntarle al pediatra nos dijo que él ya se lo había detectado, pero que como era muy leve no nos había dicho nada porque se iría corrigiendo solo a medida que el niño ya permaneciera menos tiempo tumbado. Además añadió, que es tan leve que esa pequeñita deformación no le causaría ninguna otra consecuencia a excepción de la estética, aunque muy poquita, por lo que no consideraba necesario derivarnos a ningún especialista. Nos dio consejos para ayudar a corregirla (mirar que duerma por ambos lados, que permanezca mucho tiempo sentado, etc.).

El pediatra estaba tranquilo, pero a nosotros nos saltaron todas las alarmas. ¡Ese dichoso sentimiento de culpa del que os hablaba antes! Así que decidimos, por nuestra cuenta, buscar algún especialista que nos diera una segunda opinión y ver si concordaba con la del pediatra. Y aquí llegó nuestra primera sorpresa. ¿A qué especialista llamar? Traumatólogo, neurólogo… Consultemos a una asociación de padres y madres con niños con plagiocefalia y no dijeron que debíamos consultar a un neurocirujano.

Y así lo hicimos, pedimos hora a una neurocirujana de un centro de Barcelona de prestigio especializado precisamente en niños y… desgraciadamente fue nuestra peor experiencia con nuestro hijo. Al llamar para pedir hora expliquemos nuestro caso y nos dieron hora con la neurocirujana. Y cuál fue nuestra sorpresa cuando nada más entrar a su consulta y decirle que veníamos por la plagiocefalia de nuestro hijo se nos encaró, no regañó por haber ido con ella, que ella tenía otros temas más importantes, y nos echó fuera de la consulta. Lo único que nos dijo fue que eso es culpa de los pediatras que ahora recomiendan que los bebe duerman boca arriba y que vayamos a una ortopedia a ponerle un caso. Y todo es nos lo dijo sin ni tan siquiera acercarse a nuestro hijo, sentadita en su silla. Por supuesto hicimos la reclamación pertinente al centro y no hemos vuelto ni volveremos ¡nunca más!

Así que no nos quedó otra que mirar por internet información sobre esta afectación de la cabeza de nuestro hijo. También llevamos después a nuestro hijo a fisioterapeutas y osteópatas… aunque no veíamos ninguna mejora. También le compramos uno de esos cojines que venden para corregir la plagiocefalia o si más no para evitar que vaya a más. Hasta que ya con casi 2 años decidimos dejarlo estar y hacer caso al pediatra de no preocuparnos más. Hemos hecho todo lo que sabíamos y podíamos y debemos pasar página.

A día de hoy, nuestro Peque acaba de cumplir 3 años y os diré que la deformación de la cabeza todavía la tiene, pero sólo se le nota mirándole des de arriba y con el pelo mojado y se la vemos nosotros porque sabemos que la tiene, pero el resto de gente si no se lo dices ni se dan cuenta. Y lo del ojo ya ni se nota, se ha corregido solito. Ahora tiene problemas de mandíbula, la oclusión la hace al revés, y le estamos haciendo seguimiento con el dentista (seguramente deberá llevar aparatos) y empezaremos también con una osteópata especializada que trabajará paralelamente al dentista ayudando a relajar toda esa zona craneal. No sé si este problema de la mandíbula, que también le está causando algún pequeño retraso en el  habla es consecuencia o no de la plagiocefalia (se lo preguntaremos al osteópata en su primera visita).

Vista nuestra experiencia os diré:

– Vigilad la postura de vuestro bebé des del momento que nace. Que vaya cambiando de lado a la hora de dormir, minimizar uso de hamacas, sillitas de coche… La prevención es la mejor opción para evitar la plagiocefalia.

– Si vuestro bebé tiene plagiocefalia severa, tranquilos, vuestro pediatra ya os derivará en seguida a algún especialista.

– Uso de cascos. Recomendable en caso severos, pero no demostrado que funcionen en casos leves (no olvidéis que las ortopedias son un negocio como cualquier otro).

– Id a un fisioterapeuta especializado en plagiocefalia. Os descartará que la plagiocefalia no se deba a que el bebé tenga tortícolis y si es el caso os la tratará.

– Confiad en vuestro pediatra, aunque como es normal a él le importará sólo el tema de salud del bebe y a nosotros nos preocupará éste y también la estética.

– Si es leve, se va corrigiendo sola a medida que el niño crece y está más ratos sentado y de pie. Basta con seguir las recomendaciones del pediatra.

Y, para acabar quiero hacer un llamamiento al mundo médico: por favor, decidnos a los padres y madres qué especialista se encarga de estos casos. ¡No nos gusta ver como jugáis a tenis usando a nuestros hijos como pelota!

Notas

Ahora que justo nuestros hij@s empiezan a coger el ritmo del nuevo curso escolar, y antes que llegue el final del primer trimestre, os quiero dejar una reflexión sobre algo muy temido por muchos de los alumnos (y madres y padres): las notas.

Sí, los profesores necesitan de alguna herramienta para poder avaluar el trabajo de los alumnos en clase. Pero tengamos todos presente, que las notas no reflejan la formación integral de una persona, simplemente una determinada formación dentro de un temario donde otras habilidades o capacidades de los alumnos no se tienen en consideración.

Sí, las notas sirven para tener una idea de cómo trabaja nuestro hij@ en clase, para saber si el niñ@ ha aprendido las lecciones que les han dado. Y sí, sirve para compararlo con sus compañeros.

A nosotro@s, como madres y padres, nos puede dar mucha seguridad ver que nuestros hijos nos traen buenas notas, pero esas notas son sólo el reflejo de un determinada temario, y el temario con el que se tendrán que enfrentar a lo largo de su vida es muchísimo más extenso del que habrán estudiado en las aulas.

No nos hundamos como padres y madres si vemos que nuestr@s hij@s no sacan las notas que esperaríamos. Pueden ser “flojos” en la escuela pero después “fuertes” y “hábiles” en la vida. Las notas no lo son todo.

Las notas escolares pueden ser muy importantes para acabar la formación reglada y para conseguir títulos, pero no lo son todo. Porque puedes tener malas notas en el colegio pero ser muy capaz para hacer determinadas cosas que en un futuro te llevarán al éxito. Seguro que todos conocemos a muchas personas preparadísimas, con decenas de títulos y que de mayores han fracasado en muchas de sus metas, porque sacaron 10 en matemáticas pero son un 0 en relacionarse con los demás.

Por eso soy partidaria de trabajar en las escuelas las inteligencias múltiples. Porque si mides al pez por la habilidad de trepar es posible que ese pez crea que no sirve para nada.

Preparemos a nuestros hijos para su camino, pero no le hagamos el camino, ya que si lo hacemos, les crearemos más inseguridad y todavía será peor para su futuro. Así es como vemos las calles llenas de jóvenes vacíos , cuando en realidad están llenos de habilidades que en su día no se las examinaron y que ahora les podría estar llevando por un camino mucho mejor.

Empieza el cole y… las rutinas

Llevaba esperando el 12 de septiembre des de hacía ya más de 2 años, y en especial los últimos quince días. Tener un Peque intenso, que no te deja descansar ni de noche ni de día, hace que las rutinas se conviertan en algo más que una simple una estrategia de supervivencia. Y qué mejor manera de afianzar esas rutinas y de conseguir que el Peque se canse aunque sea sólo un poquito, que empezar el colegio.

Y ya estamos en P3 (con el Peque) y en tercero (con el Mayor). Por fin los dos con el mismo horario, en el mismo lugar. Por fin dejar a ambos por la misma puerta y regresar a casa con las manos vacías para poder… bien, al principio tienes esa sensación que de vuelta a casa te sigue alguien, como un fantasma. Pero te giras, miras hacia un lado, y hacia el otro, y ves que no. Que estás sóla. Y, ¿ahora qué? no te lo puedes creer: tienes un espacio de tiempo para TI. Los adoras, te los comerías en achuchones, pero… no negaréis que para poder estar bien con ellos, hay que estar bien primero contigo misma y eso es difícil si no tienes un espacio y un tiempo para dedicártelo a ti, aunque sea para dar un paseo, leer un libro… o hacer la comida tranquila.

Así que ahí estamos, todos de adaptación. El Peque con sus nuevos compañeros y profesoras. La mami con su tiempo “libre” y el Mayor… bueno el Mayor es como un suma y sigue, ese ya no necesita adaptación.

El inicio de P3 para el Peque está siendo dentro de lo “normal”. A ver, te meten un día, sólo, en un lugar desconocido, con gente desconocida y… ¿tú qué harías? ¿bailar la marimorena? ahora igual sí, pero con 2 años, ya me contarás. Lo raro sería no llorar. Así que así vamos, con un “quiero y no quiero“. Quiero ir al cole, pero que esté mi mami. Un poco de lloro en el momento de la despedida. Una gran alegría a la hora que vienen a recogerme a la salida. Y el durante, pues adaptándose uno a todas las cosas nuevas, que no son pocas.

Y la madre, o sea, la mendalerenda, yéndose sí, a solas a casa, pero… con ese sinsabor de haberlo dejado llorando.

Esperemos que prontito llegue el día que se quede sin lloros, tanto para que él se siente a gusto y disfrute del colegio, como para que yo me pueda ir sin ese sentimiento de culpa que tanto nos golpea a las madres.

Puntualizar que estoy palpando una gran diferencia en el inicio de P3 entre mi Mayor y mi Peque. El primero es de enero (entró con 3 años, más cerca de los 4) y el segundo es de finales de año (o sea que todavía tiene 2 años). En el tema tanto del pañal (que todavía no tenemos superado ni en el tema caquitas ni el tema pipi nocturno) como en el habla, psicomotricidad, etc. Aunque mi Peque de cuerpo es muy grande, hay un abismo entre los grandullones de la clase y los más pequeñines. Sólo espero que poco a poco coja cariño a esas dos profesoras tan estupendas que le ha tocado, que haga muchos amiguitos, que aprenda muchas cosas, pero que sobretodo… se divierta aprendiendo.

PD: para el tema de dormir, el cole está siendo mano de santo. A sido dejar las siestas e ir al cole y el Peque irse a dormir bien prontito y en dos minutos caer rendido. Antes, como mínimo necesitaba una hora en compañía el papi o mami para dormirse. Vamos avanzando 😉

Feliz entrada de curso escolar a tod@s!