Notas

Ahora que justo nuestros hij@s empiezan a coger el ritmo del nuevo curso escolar, y antes que llegue el final del primer trimestre, os quiero dejar una reflexión sobre algo muy temido por muchos de los alumnos (y madres y padres): las notas.

Sí, los profesores necesitan de alguna herramienta para poder avaluar el trabajo de los alumnos en clase. Pero tengamos todos presente, que las notas no reflejan la formación integral de una persona, simplemente una determinada formación dentro de un temario donde otras habilidades o capacidades de los alumnos no se tienen en consideración.

Sí, las notas sirven para tener una idea de cómo trabaja nuestro hij@ en clase, para saber si el niñ@ ha aprendido las lecciones que les han dado. Y sí, sirve para compararlo con sus compañeros.

A nosotro@s, como madres y padres, nos puede dar mucha seguridad ver que nuestros hijos nos traen buenas notas, pero esas notas son sólo el reflejo de un determinada temario, y el temario con el que se tendrán que enfrentar a lo largo de su vida es muchísimo más extenso del que habrán estudiado en las aulas.

No nos hundamos como padres y madres si vemos que nuestr@s hij@s no sacan las notas que esperaríamos. Pueden ser “flojos” en la escuela pero después “fuertes” y “hábiles” en la vida. Las notas no lo son todo.

Las notas escolares pueden ser muy importantes para acabar la formación reglada y para conseguir títulos, pero no lo son todo. Porque puedes tener malas notas en el colegio pero ser muy capaz para hacer determinadas cosas que en un futuro te llevarán al éxito. Seguro que todos conocemos a muchas personas preparadísimas, con decenas de títulos y que de mayores han fracasado en muchas de sus metas, porque sacaron 10 en matemáticas pero son un 0 en relacionarse con los demás.

Por eso soy partidaria de trabajar en las escuelas las inteligencias múltiples. Porque si mides al pez por la habilidad de trepar es posible que ese pez crea que no sirve para nada.

Preparemos a nuestros hijos para su camino, pero no le hagamos el camino, ya que si lo hacemos, les crearemos más inseguridad y todavía será peor para su futuro. Así es como vemos las calles llenas de jóvenes vacíos , cuando en realidad están llenos de habilidades que en su día no se las examinaron y que ahora les podría estar llevando por un camino mucho mejor.

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Empieza el cole y… las rutinas

Llevaba esperando el 12 de septiembre des de hacía ya más de 2 años, y en especial los últimos quince días. Tener un Peque intenso, que no te deja descansar ni de noche ni de día, hace que las rutinas se conviertan en algo más que una simple una estrategia de supervivencia. Y qué mejor manera de afianzar esas rutinas y de conseguir que el Peque se canse aunque sea sólo un poquito, que empezar el colegio.

Y ya estamos en P3 (con el Peque) y en tercero (con el Mayor). Por fin los dos con el mismo horario, en el mismo lugar. Por fin dejar a ambos por la misma puerta y regresar a casa con las manos vacías para poder… bien, al principio tienes esa sensación que de vuelta a casa te sigue alguien, como un fantasma. Pero te giras, miras hacia un lado, y hacia el otro, y ves que no. Que estás sóla. Y, ¿ahora qué? no te lo puedes creer: tienes un espacio de tiempo para TI. Los adoras, te los comerías en achuchones, pero… no negaréis que para poder estar bien con ellos, hay que estar bien primero contigo misma y eso es difícil si no tienes un espacio y un tiempo para dedicártelo a ti, aunque sea para dar un paseo, leer un libro… o hacer la comida tranquila.

Así que ahí estamos, todos de adaptación. El Peque con sus nuevos compañeros y profesoras. La mami con su tiempo “libre” y el Mayor… bueno el Mayor es como un suma y sigue, ese ya no necesita adaptación.

El inicio de P3 para el Peque está siendo dentro de lo “normal”. A ver, te meten un día, sólo, en un lugar desconocido, con gente desconocida y… ¿tú qué harías? ¿bailar la marimorena? ahora igual sí, pero con 2 años, ya me contarás. Lo raro sería no llorar. Así que así vamos, con un “quiero y no quiero“. Quiero ir al cole, pero que esté mi mami. Un poco de lloro en el momento de la despedida. Una gran alegría a la hora que vienen a recogerme a la salida. Y el durante, pues adaptándose uno a todas las cosas nuevas, que no son pocas.

Y la madre, o sea, la mendalerenda, yéndose sí, a solas a casa, pero… con ese sinsabor de haberlo dejado llorando.

Esperemos que prontito llegue el día que se quede sin lloros, tanto para que él se siente a gusto y disfrute del colegio, como para que yo me pueda ir sin ese sentimiento de culpa que tanto nos golpea a las madres.

Puntualizar que estoy palpando una gran diferencia en el inicio de P3 entre mi Mayor y mi Peque. El primero es de enero (entró con 3 años, más cerca de los 4) y el segundo es de finales de año (o sea que todavía tiene 2 años). En el tema tanto del pañal (que todavía no tenemos superado ni en el tema caquitas ni el tema pipi nocturno) como en el habla, psicomotricidad, etc. Aunque mi Peque de cuerpo es muy grande, hay un abismo entre los grandullones de la clase y los más pequeñines. Sólo espero que poco a poco coja cariño a esas dos profesoras tan estupendas que le ha tocado, que haga muchos amiguitos, que aprenda muchas cosas, pero que sobretodo… se divierta aprendiendo.

PD: para el tema de dormir, el cole está siendo mano de santo. A sido dejar las siestas e ir al cole y el Peque irse a dormir bien prontito y en dos minutos caer rendido. Antes, como mínimo necesitaba una hora en compañía el papi o mami para dormirse. Vamos avanzando 😉

Feliz entrada de curso escolar a tod@s!

OjoPequealAgua, una iniciativa para salvar vidas

Muchas veces una imagen vale más que mil palabras:

Cuando una iniciativa tiene como objetivo salvar vidas, y sobretodo si se trata de niños, bien vale la pena darla a conocer por todos los medios para que llegue al máximo de público posible.

Hace un tiempo, preocupada siempre por la seguridad de nuestr@s hij@s en las playas y piscinas, publiqué una interesante entrevista a Carlos Vales, miembro de la Red Vigias, sobre este tema. Y hoy quiero dar voz a través de este blog a otro colectivo que lucha para que todos los que tenemos a nuestro cargo niñ@s seamos conscientes que en las piscinas y en la playa no hay que perder de vista nunca, NUNCA, a los niños, si no queremos tener un susto algun día. Ell@s son OjOPequealAgua y diariamente, a través de las redes sociales, nos van lanzando mensajes para que estemos siempre alerta con los niños.

Podéis seguir su campaña de prevención contra los ahogamientos infantiles a través de Facebook en Ojopequealagua, en Twiter a través de su perfil Ojopequealagua o el hastag #OjOPequealAgua y en su web https://ojopequealagua.com.

Des de hoy me sumo a su iniciativa e intentaré colaborar a través de la difusión de sus mensajes, y os invito a visitar su web y poner también vuestro granito de arena difundiendo el material divulgativo descargable que tienen. Porque no somos conscientes que un simple whatsapp o unmomentoqueahoravuelvo puede ser determinante en la vida de nuestros hij@s.

Ya sabéis mamis, papis, abuelos, abuelas… ¡OJOPEQUEALGUA! Porque el 99% de los ahogamientos infantiles podría ser evitado.

Nuestra segunda Operación Pañal

Como bimadre os puedo asegurar que sí, que dos hermanos pueden ser la noche y el día. Y la operación adiós al pañal ha vuelto a demostrarlo. Mientras que con el Mayor el éxito de la operación pañal llegó en menos que canta un gallo, con el Peque es otra historia…

Como ya os conté con el Mayor en Adiós al pañal 1 y Adiós al pañal 2, una manera de comprobar si tu hij@ está preparado para despedirse del pañal es ver si controla la micción. Ello es simple, si le dices que haga pipi, lo hace. Y otra manera de predecir si será más o menos difícil el proceso es el hecho de si a tu hij@ le molesta o no ir mead@ o cagad@.

El Peque hacía ya bastante tiempo, des del pasado verano, que controlaba su esfínter, pero, nunca le ha molestado ir con el pañal a rebosar de líquido o de “sólido”, por lo que predecimos que la cosa no sería tan fácil como con el Mayor, el cual odiaba ir meado y ya ni os cuento cagado (¡ni se movía!). Así que teniendo presente que en septiembre el Peque ya empezará P3 (con tan sólo 2 años), que no le molesta ni la caca ni el pipi y que odia que le cambien el pañal, esta Semana Santa decidimos dar el paso para tener bastante margen antes de septiembre.

Iniciamos la operación pañal como con el Mayor, haciendo pipi de pie en el lavabo con la ayuda de una alza, e intentábamos que hiciera caca con un reductor (el orinal pequeño no lo quería, él es alto y grande y ese tipo de orinal muy bajitos y se sentía incómodo).

A más de 1 mes de iniciar la operación, se podía contar con los dedos de una mano las veces que había pedido él ir al lavabo. Si le decías de ir a hacer pipi, lo llevabas y lo hacía, eso sí, la mayoría de veces a regañadientes y cabreado, por lo que tenías que inventarte mil historias para que fuese. Pero si no le dicías nada, pues se lo hacía encima. Sobre las cacas, más de lo mismo y peor, pues conseguimos sólo una vez que la hiciera en el wáter, era como si la tapa del wáter tuviera pinchos, ¡no conseguías mantenerlo sentado ni dos segundos!.

Pero si hoy os escribo este post es porque quiero compartir con vosotr@s el “descubrimiento” que he tenido con esta operación pañal. Viendo que la operación no avanzaba, empecé a buscar alternativas en internet. L@s que estáis con la operación pañal, habréis comprobado que a los niñ@s no les gusta mucho usar directamente el wáter de adulto, pues ven un agujero muy grande y piensan que se pueden caer. Muchas veces los orinales simples de toda la vida, tampoco les gusta, porque son incómodos y bajitos. Pues bien, por internet encontré este orinal:

Está genial, por su diseño, parecido casi por completo a un lavabo de adulto, por lo fácil que es limpiarlo y porque incorpora una palanca para “tirar de la cadena” que hace el mismo ruido como si saliera el agua. Además para los niños también incluye un antisalpicaduras. Fue comprarlo, instalarlo y el Peque se sentó solito e hizo sus necesidades (mayores y menores). ¡Me quedé de piedra! Me decía “aquí no caigo” y la palanca que hace ruido del agua es un gran reclamo para que use este orinal. Así que os lo recomiendo totalmente. Es de su tamaño, por lo que le da autonomía y así se va acostumbrando a cómo serán los waters del colegio, muy parecidos.

Por internet vi otros orinales, más caros, y con musiquitas, dibujitos y mil filigranas, pero me decanté por este por el hecho de parecer un wáter real, lo que después facilitará que use los del colegio y más tarde el de adulto, y porque no creo en la táctica de acostumbrarle a darle premios (musiquitas, chuches y demás) para conseguir que logre determinados avances en su educación y evolución. Si queréis más información sobre este orinal sólo tenéis que pedírmela. Os diré también que su precio es más que asequible.

Ahora estamos en ese punto en el que es más fácil convencerle de ir al orinal, se lo ha hecho suyo y se siente cómodo en él. Eso sí, todavía no pide el pipi ni la caca, lo cual esperamos conseguirlo durante el verano. También sigue costándole hacer la caca en el orinal, pero al menos se sienta durante ratos a intentarlo. No tiramos la toalla y cuando llegue el calor, lo pondremos con todo al “aire” para ver si así le acabamos de convencer.

Y vosotr@s, ¿estáis también en plena operación pañal? Compartid con nosotr@s vuestra experiencia J

Por nosotras, por la igualdad

Porque todavía socialmente se da por hecho que somos nosotras quienes tenemos que cuidar de nuestros familiares. Porque se da por hecho que cuando somos madres seremos nosotras quienes pediremos un día de fiesta para acudir a la reunión con la tutora de nuestro hijo. Porque siguen asesinando y maltratando a mujeres en sus hogares. Porque hoy en día parece que una violación es equiparable a robar un quilo de tomates. Porque se considera “normal” que te pregunten en las entrevistas de trabajo si eres madres o si tienes previsto serlo. Porque en este país cada día que pasa está más en peligro todos esos logros que consiguieron con sudor y lágrimas nuestras madres y abuelas. Porque debemos romper ese techo de cristal.

Porque tenemos alas y queremos volar, libres, sin límites impuestos ni prejuicios.

Por la igualdad de oportunidades y la no discriminación entre hombres y mujeres. Por ti, por tus hijas, por tus nietas, por mí.

Porque no todas las princesas son rubias y tienen el pelo largo.

Porque queremos decidir libremente y sin prejuicios si queremos ser esa Blancanieves que limpia la casita de los siete enanitos o esa mujer guerrera que lucha contra dragones. Fuera estereotipos que tanto daño están haciendo a mujeres y a hombres.

Porque el feminismo no es querer ser mejor que… sino igual que… ¡Qué no te confundan!

Por todo eso y mucho más, hoy y todo el año, espíritu #8M.

Y no dejemos que se criminalice el movimiento feminista. Porque los que están intentando hacerlo no nos quieren bien y saben que dividiéndonos pueden vencer.

Ni un paso atrás, porque ese paso ¡nos ha llevado siglos!

 

Santuari de la Salut i santuari del Far

Hoy os traigo otra salida para ir con los Peques. Se trata del Santuari de la Salut i del Santuari del Far, en la comarca de la Selva (Girona).

Son dos lugares con unas vistas espectaculares en los que se puede acceder en coche, a través de carretera asfaltada, y que tienen unas vistas fantásticas y espectaculares de todo su entorno.

Ambos santuarios se encuentran siguiendo la misma carretera, primero encuentras el Santuari de la Salut y más arriba el santuari del Far. Si precisáis más detalles de cómo llegar sólo tenéis que escribirme y os lo explico.

Alrededor de estos dos santuarios encontraréis caminos y senderos para hacer excursiones con los peques.

Subiendo la montaña, el primer santuario que encontráis es el Santuari de la Salut, a 1.050 metros de altura. Des de allí podréis contemplar unas fantásticas vistas de Girona, el Montgrí, el golfo de Roses, Bassegoda, el Canigó, Comanegra, Puigmal…

Junto a este santuario encontraréis un bar-restaurante y una hospedería. Podéis visitar la iglesia, que tiene su encanto, y por un camino que sale de la zona del parking encontraréis estas rocas que al menos a mí y a mi hijo nos fascinaron (sí, ya sé, a veces tenemos gustos raros…).

Continuando la carretera hacia la cima de la montaña, justo en la cúspide de un acantilado de 500 metros sobre el pantano de Susqueda, encontraréis el otro santuario, el santuario del Far, a 1.120 metros de altura y con vistas también espectaculares de los riscos de Tavertet, les Guilleries, el Montseny, els Pirineus, el mar, etc. En resumen, des de allí se puede ver buena parte de Catalunya e incluso en días claros Montserrat y…¡Mallorca!.

En este lugar, además de tener también bar-restaurante de cocina casera catalana y hospedería, también existe una zona de juegos infantiles, un área de picnic con mesas de piedra, barbacoas y lavabos. Ideal para llevarse algo para comer y acabar de pasar el día.

En resumen, dos lugares a destacar por sus vistas, por el hecho que se puede acceder fácilmente, y con un entorno natural ideal para que los niñ@s disfruten saltando, corriendo, jugando, andando… Además se encuentra cerca de otros lugares con mucho encanto como Rupit (y su Salto de Sallent que os hablé en otro post), la Foradada, Cantonigrós…

Eso sí, si vais a estos sitios nunca perdáis de vista a los niños por la peligrosidad de sus riscos. Las zonas planas son seguras pero en los miradores y acantilados hay que vigilar.

 

18 meses a toda marcha

18 meses viento en popa y a toda vela, sobre todo a toda vela.

Poco a poco su figura de bebote va transformándose cada vez más en niño. Para su tamaño, alto y robusto, tiene muchísima agilidad y rapidez. El llevar ya 8 meses correteando, trepando y sin parar un minuto quieto le ha hecho pasar de un cuerpo redondito a un cuerpo más estilizado, eso sí, sigue teniendo esos deliciosos mofletes que vuelve locos a todos.

Mucha más movido que su hermano mayor, la verdad que se nota que le tiene como referente. Muy habilidoso con sus manos y con sus pies, sí, sus pies. Todavía no caminaba que ya chutaba sentado en el suelo la pelota y desde que empezó a caminar, a los 12 meses, su mayor distracción es el fútbol. Se podría pasar todo el día chutando pelotas, su juguete favorito por excelencia. Las tiene de todas las medidas y colores, y domina a la perfección el chute y el pase. Vamos, que mucho tiene que cambiar o este niño también va para futbolista, como su abuelo, su madre y su hermano. Futbol forever en casa.

Se está encargando de romper los juguetes heredados en tan buen estado por su hermano, y lo no juguete también lo destroza. Golpetazos en paredes, le encanta entrar en la cocina y coger uno de los cucharones para acto seguido empezar a golpear paredes y vidrios. Pintar la casa para tapar agujeros y eliminar suciedad va a ser indispensable dentro de poco.

La escobilla del wáter sigue siendo también su utensilio favorito, así que siempre la tienes que tener fuera de su alcance si no quieres verle aparecer por el pasillo con ella “limpiando” las paredes.

Ya sabe qué está mal, aunque en la mayoría de casos, cuando le regañas, le entra por una oreja y… le sale por la otra.

Es genio y figura, sobretodo genio. Así que ahora que ya entiende las cosas, empieza el tener que armarse de paciencia para educarle en el respeto por los demás y por las cosas de los demás, y en que no todo se puede. De momento, mi estrategia es explicarle cuando hace algo indebido y si entra en cólera y no entra en razones, dejar que expulse ese genio en forma de gritos y pataleos, a solas, pero acompañado. Y funciona, si le dejas patalear, llorar y gritar sin hacerle caso, en poco rato para y se dedica a otra cosa.

Des de hace ya un tiempo hemos conseguido dormir de una vez por todas por las noches, tiene despertares, pero muy cortos, y el sueño de la noche lo coge solito y rápido. De siestas sólo le dejamos hacer una, por la tarde, así conseguimos que duerma dos horas seguidas, así conseguimos descansar los adultos y él se despierta mucho más descansado que cuando hacía sólo dos mini dormidas al día.

A dosis iguales de genio la tiene de simpatía y bonachón. ¡Cómo me gustan sus abrazotes y sus besos! Y como está hecho todo un pícaro, te tronchas cuando ya le ves que está pensando alguna travesura, su cara y sus gestos le delatan.

La novedad desde hace unos días: el miedo. Ha aparecido en su vida el concepto y la emoción del miedo. Me muero de la risa cuando para expresar miedo a algo se pone a tiritar esos simpáticos mofletes.

De hablar no es muy habilidoso, todavía poco, muy poco, un simple mama, papa y “shí”, así que no se parece a su hermano, que era todo un charlatán. Es un experto mimo que se explica perfectamente con gestos y señales por lo que supongo que se ha vuelto vago para hablar. Así que a partir de ahora toca darle un empujoncito a ese tema, aunque como me dijo ayer el pediatra, en el tema del habla y de la psicomotricidad, cada niño es un mundo y tiene su espacio de tiempo.

Y de comer…sigue sin problemas. Des de los 12 meses como sólo y de todo. Con deciros que le encantan las alcachofas y los pimientos del padrón…

Con genio (demasiado), bonachón, divertido, habilidoso, cariñoso, inteligente, pícaro, forzudo… vamos, que nos está y nos va a dar muuuucha guerra, pero ¡sigue estar para comérselo!