I wish…

2019

Seguramente este año nos ha quedado más de un deseo en el tintero. Y seguramente estos días nos propondremos más de un nuevo propósito para el año que viene. Mientras continuemos teniendo deseos no nos preocupemos por lo que quedó en el tintero. La vida es un texto indefinido donde eres tú quién va colocando los puntos, las comas, las comillas y los punto y final. Así que no dejes la pluma y sigue escribiendo… así, y sólo así, a lo mejor, algún día conseguirás sacar alguno de esos deseos del tintero y lo verás reflejado en tu sonrisa.

Y para finalizar este nuevo año del blog, como viene siendo costumbre, aquí os dejo las entradas más vistas que he escrito este 2018:

  • El post que he escrito este año y que ha sido más leído ha sido el que dedico a los 8 aparatos más inútiles que he tenido. Un post redactado, cómo siempre, en primera persona, por lo que no siempre podéis estar de acuerdo en mi punto de vista. Si todavía no lo habéis leído, entrad y no dejéis de opinar 😉
  • El segundo post del 2018 más leído ha sido ¿Se adelantaron los terribles 2 años? Los que me seguís ya sabéis lo “terremoto” que es mi segundo hijo y aquí os explico como me parece que se le adelantaron los terribles 2 años, y sinó véase la de rabietas, genio y figura que ya era antes de esa edad.

  • Y en tercer lugar encontramos una excursión para ir con los peques a Rupit i el Salt de Sallent. Uno de mis propósitos para este nuevo año es ir escribiendo más lugares para visitar con los niños, con consejos, lugares a visitar, actividades a realizar, etc… y espero que no se me quede en el tintero 😉

Y con lo dicho y un bizcocho no me queda más que desearos a tod@s un ¡FELIZ 2019!

¡hAstA El AñO quE vIEnE!

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Fantasea, imagina, sueña…

Cada 24 de diciembre regresa tozudamente decidido a volvernos a recordar que hay algo que no deberíamos nunca haber perdido. Por qué si no somos capaces de imaginar nuestros sueños, ¿cómo los podremos conseguir? Así que dejemos que nuestros príncipitos y principitas jueguen, fantaseen y no pierdan la ilusión. Que nunca dejen de hacer algo que nosotros nunca deberíamos haber olvidado: CREER Y SOÑAR.

 

 

Navidad al cuadrado

A principios de diciembre ya empieza una a sentir la presión por parte de sus hijos para poner el árbol, colocar las luces, buscar el tió… parece que a los niños se les acabe el mundo y cuando todavía falta más de un mes para la Navidad ya entran en ese bucle nervios y con la mente puesta en esos próximos días de vacaciones y tan llenos de sorpresas y de emociones. Supongo que ayuda el hecho que en los colegios des de semanas y semanas atrás vienen ya preparando los villancicos y demás festividades que durante esta semana están celebrando dentro y fuera de la escuela.

Si con un hijo la Navidad se transforma en un colocón de nervios y de emociones explosivas, con dos, uno de 7 y otro de 2 años, la Navidad ya explota, todo se multiplica al cuadrado. El mayor lo vive en esa edad en la que una ya no sabe si “cree” o “no cree” en ciertas cosas, sobretodo siendo un niño que nunca ha creído en la magia y que además es tan racional y tan preguntalotodo. Años atrás ya os conté que con sólo 3 ó 4 años ya nos preguntaba cosas como “a ver mamá, dónde has escondido el tió” o “los Reyes Magos son personas, ¿no? y por lo tanto mueren, ¿no? y ¿los Reyes Magos que te traían a tí los regalos de pequeña son los mismos que ahora me los traen a mi? si es así, deben ser ya muy mayores y ya pronto se mueren, ¿no? ¿entonces qué pasará?“. Pero oye, para mi sorpresa, este año ha vivido con los mismos nervios de siempre la llegada del tió, le sigue alimentando, peeeero, no ha faltado una nueva pregunta acerca de los Reyes: “Mamá, ¿son los mismos Reyes los que van a todas las ciudades a llevar los regalos? ¿cómo lo hacen? y ¿cómo les da tiempo?”. Otra vez me pilló con los pixats al ventre, como se dice en mi tierra, y mi corta mente inventiva sólo supo soltar en esta ocasión “Es que los que van repartiendo los regalos son sobretodo sus ayudantes, los pajes, que los hay en todos los pueblos y ciudades, ellos sólos no podrían, y lo hacen en diferentes días en cada sitio.”. Ya no me cabe dentro de la bufanda la peazo nariz de pinocho.

Está claro que le queda poco de este “engaño” navideño, y que en cuanto me pregunte si los Reyes somos los padres, simplemente le preguntaré “tú, ¿qué crees?“. Y si él crees que sí, pues se convertirá en nuestro ayudante navideño para su hermano pequeño 🙂

Ahora hablemos del Peque, del terremoto, del niño intenso. ¡Lleva al tió y a su hermano locos! Se cree que el tió es un muñeco de sumo, y a la que me descuido lo coge, lo gira, se hace un placaje, lo lanza sobre el suelo… tengo que ser más rápida que el rayo para evitar que su hermano mayor lo vea haciendo tales maniobras para evitar un conflicto de esos que harían temblar hasta los cimientos de la casa. Y sobre la alimentación del tió, os diré que sólo podemos alimentar el tió por la noche, cuando el Peque está durmiendo, porque sinó se le come toooda la comida y ya tenemos peleas con el hermano mayor que se encabrita al ver que le come la comida.

Supongo que con sus 2 años, estas Navidades el Peque será cuando descubra para qué sirve ese tronco y los Reyes Magos. Eso sí, ¡miedo me da darle el dia de Nochebuena un palo para que le pegue al tió! Tendremos que ponernos casco, hueveras y peto y capaz después de ir dando palos a todo tronco para ver si le caga mas cucu (chocolate en su idioma).

Conflictos entre hermanos y batallas de sumo con el tió a parte, sin lugar a dudas,  los niños hacen de estas fechas unos días entrañables.

 

 

Lo que una bimadre sabe de la Navidad

Y se acerca la Navidad. Y cuando una es bimadre ya lleva atrás esa experiencia adquirida a base de aciertos y fallos que le ha enseñado:

– A que cuando empiezan a publicitar el Black Friday hay que respirar hondo y movilizar el diafragma para no caer en una hiperventilación. Y repetirte una y otra vez el mantra que “hay vida después del Black Friday”… porque después llega el Ciber Monday, y todos los Ciber y Blacks que les dé la gana inventar por tal de ir sacándonos los euros.

– A que nuestros hijos valoran mucho más un regalo inmaterial que cincuenta cajas envueltas de cosas que no prestarán atención ni en el momento de abrirlas. Su mejor regalo siempre es y será el tiempo, tiempo para pasarlo junto a sus padres, abuelos, con sus seres queridos, ya sea en forma de parque de atracciones, visita a un museo o una tarde relajante en un centro termal o de fin de semana en la montaña.

– A que son los niños los que deben elegir sus regalos y para ello no hay que presionarlos para que elijan un mes antes de Reyes simplemente porque te haya llegado en el móvil una súper-oferta. ¡¿Es que nos estamos volviendo locos?!

– A que internet se ha convertido en el mejor aliado de madres y padres. Pasas el día enganchada a tus hijos y cuesta encontrar el momento para comprarles o prepararles su regalo navideño. Y ahí entra el Gran Internet, que te permite comprar los regalos fácilmente, a la hora que a ti te venga bien y para más inri te los traen gratis a casita sin tener que aparcar el coche en la gran ciudad, cargar el mega-regalo de 20 kg, hacer un tetris en el maletero y después tener que descargarlo ya en casa.

– Y, lo más importante, a que lo más bonito de estas fechas es ver la cara de felicidad de tus hijos mientras juntos pasas varias tardes montando el belén, el árbol y las luces en casa, o cuando llega el tió a casa. Esas tardes de “trabajo” y manualidades navideñas se convierten en unos de los momentos más entrañables de estas fiestas.

Un chin-chin por todos esos momentos entrañables, sean cuales sean en cada familia, porque sus sonrisas es mi mejor regalo de estas fechas y del resto del año.

 

 

Felices Fiestas. Feliz 2018.

Cantad, saltad, montad el Árbol y el Belén.

Reid, llorad, abrazaros y compartid.

Leed cuentos, cagad tiós y esperad a los Reyes Magos.

Comed turrones y sed felices.

Pero nunca olvidéis en llenar el resto de vuestros días

con todos esos buenos deseos que hoy todos nos compartimos.

Y no olvidemos que, el regalo más mágico que podemos ofrecerles a nuestros hijos no se encuentra envuelto en grandes y sofisticados paquetes,

sinó en nuestra compañía y en todos esos instantes que podamos compartir con ellos,

haciendo lo que sea,

compartiendo lo que sea.

Porque la felicidad de nuestros hijos serán todos esos instantes que ahora nos pueden parecer insignificantes, pero que con el paso de los años lo dirán todo.

Todos esos instantes que ahora no prestas atención, pero que con el paso de los años se convertirán en una obsesión cuando te arrepientas de no haberlos vivido.

La felicidad no recae en una semana al año,

sinó en todos esos instantes.

Mis mejores deseos para estos días y para todos los demás días que vengan.

Y no olvidéis vividlos con locura, porque  los locos abren caminos que más tarde recorren los sabios.

FELICES FIESTAS. FELIZ 2018. FELICES PROPÓSITOS. FELICES INSTANTES.

 

 

 

 

 

Reflexión navideña

Todavía ni tan siquiera nos está despidiendo noviembre que ya empiezan a dispararnos toneladas de campañas publicitarias navideñas. Las luces cada año las instalan más temprano, las rebajas ya hace tiempo que empiezan antes de Reyes y por si no fuera poco, ahora ¡se inventaron y nos importaron el dichoso Black Friday! Primero era un viernes de rebajas, ahora una semana y pronto será el Black Month hasta acabar bajando a la playa con un trozo de turrón y tomarnos un mojito en el chiringuito a ritmo de zambomba.

Nos venden todas estas campañas de rebajas como si fueran el paraíso, la solución a todos nuestros problemas y para lo único que sirven es para distraernos, ponernos paranoicos por la Navidad antes de tiempo y para comprar regalos inútiles, innecesarios o más regalos de los previstos. Y sino, preguntad hoy a vuestro hijo qué quiere pedirle a los Reyes Magos. O todavía no lo sabe o si ahora te dice lo que quiere como mínimo cambiará dos o tres veces de idea hasta que llegue el gran día. Así que o acabas comprando un regalo que tu hijo ahora ni sabe que pedirá pero que tú lo pondrás sí o sí en su lista de reyes o acabarás comprando más adelante otro regalo extra, que será el que realmente acabará pidiendo tu hijo.

Abramos los ojos y no nos dejemos cegar ni por lucecitas, ni rebajas ni campañas americanas (o de dónde quiera que vengan). Ni esas campañas publicitarias ni esos Black Days nos van a solucionar la vida, ni van a traer la felicidad, la paz y la harmonía ni a este mundo ni a nuestros hogares.

Reflexionemos, y mucho, sobre estas fiestas. A lo mejor ese niño con estanterías llenas de juguetes que no usa y armarios repletos de disfraces que nunca se ha puesto, lo único que necesita es tiempo para jugar con ellos. Simplemente tiempo libre, para disfrutarlo, con o sin juguetes, con sus padres, sus amigos, sus seres queridos. Montar el belén; adornar el árbol de Navidad; ir a ver la cabalgata de Reyes; comer juntos, sin prisas…

Es por todo ello que cada vez estoy más convencida que los mejores regalos no siempre son los que se abren de un paquete y opto por regalar “momentos” con mis hijos. Una excursión, un museo, una obra de teatro, un concierto, un picnic en un lugar especial, un día en un parque de atracciones,… Estos regalos no llenarán estanterías y armarios, pero seguro que llenarán su corazón, y el nuestro.

Felices Fiestas

El tió hace ya días que llegó a casa. El Mayor se encarga que no pase hambre e incluso parece ser que el otro día ya empezó a tirarse algún que otro pedo, señal que indica que falta poco para que cague los regalos. El Peque, pobrecillo, no se entera de nada, por más que su hermano le intente explicar de qué va la cosa, como mucho suelta algún balbuceo y le echa una mirada con cara de “¿qué me estás explicando, que no ves que no tengo ni dos meses?“. El Mayor, ya tiene preparados de hace días los palos para pegar bien fuerte al tió, uno para cada avi y yaya, otro para cada titi y tita y otros para el papa, la mama y uno más chiquitín para su hermano pequeño (miedo me da que ese día le saque un ojo con ese palo). Sí, ya sé que puede sonar algo violenta y marranota esta tradición, que se le va a hacer, cosas de mi tierra.

He conseguido (por el momento) esquivar las preguntas “indiscretas” sobre los Reyes Magos (véase Preguntando sobre la verdad de los Reyes Magos). La carta está ya casi redactada. Poco a poco y a buena letra.

Después de varias tardes y con mucha, mucha, muchísima paciencia, hemos acabado las felicitaciones de Navidad. Definitivamente mi hijo y yo no nos entendemos en el tema manualidades, es tan perfeccionista que es imposible lograr acabar algo en casa de forma rápida y sin morros. Bueno, pensándolo bien, los dos somos unos perfeccionistas cabezotas. Así que imposible llegar a acuerdos rápidos.

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Los polvorones, neulas y el Suchard hace días y días que rondan por la cocina. Bueno, más que rondan vienen y se van (digamos que hace días que hay ciertos ratoncillos que merodean los cajones).

El Árbol, el Belén y la estrella del balcón, colocados. Bien.

Ahora sólo nos queda, sólo nos queda…a ver, dejadme pensar… ¡ah sí! ¡Disfrutar de la Navidad! y saborear cada momento que pase junto a Ellos. Ellos La hacen Especial.

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