Felices Fiestas

El tió hace ya días que llegó a casa. El Mayor se encarga que no pase hambre e incluso parece ser que el otro día ya empezó a tirarse algún que otro pedo, señal que indica que falta poco para que cague los regalos. El Peque, pobrecillo, no se entera de nada, por más que su hermano le intente explicar de qué va la cosa, como mucho suelta algún balbuceo y le echa una mirada con cara de “¿qué me estás explicando, que no ves que no tengo ni dos meses?“. El Mayor, ya tiene preparados de hace días los palos para pegar bien fuerte al tió, uno para cada avi y yaya, otro para cada titi y tita y otros para el papa, la mama y uno más chiquitín para su hermano pequeño (miedo me da que ese día le saque un ojo con ese palo). Sí, ya sé que puede sonar algo violenta y marranota esta tradición, que se le va a hacer, cosas de mi tierra.

He conseguido (por el momento) esquivar las preguntas “indiscretas” sobre los Reyes Magos (véase Preguntando sobre la verdad de los Reyes Magos). La carta está ya casi redactada. Poco a poco y a buena letra.

Después de varias tardes y con mucha, mucha, muchísima paciencia, hemos acabado las felicitaciones de Navidad. Definitivamente mi hijo y yo no nos entendemos en el tema manualidades, es tan perfeccionista que es imposible lograr acabar algo en casa de forma rápida y sin morros. Bueno, pensándolo bien, los dos somos unos perfeccionistas cabezotas. Así que imposible llegar a acuerdos rápidos.

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Los polvorones, neulas y el Suchard hace días y días que rondan por la cocina. Bueno, más que rondan vienen y se van (digamos que hace días que hay ciertos ratoncillos que merodean los cajones).

El Árbol, el Belén y la estrella del balcón, colocados. Bien.

Ahora sólo nos queda, sólo nos queda…a ver, dejadme pensar… ¡ah sí! ¡Disfrutar de la Navidad! y saborear cada momento que pase junto a Ellos. Ellos La hacen Especial.

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Que haríamos sin los abuelos

abuelos

No quiero dejar pasar el verano sin homenajear a todos esos infalibles, incansables, pacientes y todoterrenos abuelos. Nos pasamos el invierno viéndolos ir y venir en la puerta de los colegios e ir y venir en las entradas y salidas de las extraescolares. Y llega el verano y continuamos viéndolos ir y venir en las entradas y salidas de los casales o paseando calle arriba, parque abajo con los nietos, algunos incluso no sólo con un nieto, sino con ¡dos, tres o más!

Se han pasado trabajando toda su vida, cuidando a padres e hijos, para llegar deseosos a la jubilación y…tener que cuidar a sus nietos. Porque no nos engañemos, adoran a nuestros hijos y se desviven por ellos, pero una cosa es quererlos con locura y otra bien distinta llegar a los 65 para tener que continuar con los dichosos horarios, esta vez no del trabajo, sinó de los nietos. Jornadas de ocho y más horas seguidas, once meses al año, cuidando de sus nietos para que los padres podamos ir a trabajar y no se nos vaya el sueldo en un canguro o ludoteca. Todos y cada uno de ellos se merecerían como mínimo un mes de vacaciones pagado por el Estado en el destino que eligieran, y sino, que de una vez por todas el Estado se ponga las pilas con la conciliación laboral-familiar.

Tengamos presente que muchos de esos abuelos y abuelas han sido siempre muy activos y esperaban llegar a los 65 para poder dedicarse a todo aquello que sus trabajos no le dejaron (leer, cursos, hobbies,…). Pero llegan los 65 y siguen a toque de reloj todo el día (colegios, extraescolares, casales, colonias…).

Difícil solución tiene la cosa y todo es cuestión de opciones. O trabajas para ganar dinero dejando los niños con los abuelos para que el saldo económico salga positivo, o dejas tu trabajo para cuidar a tus hijos y abandonar tu vida laboral, con lo que cuesta después la reincorporación, y más aún a partir de los cuarenta. O haces un mix, como yo, tirando de abuelos y canguros para dejarlos un poco respirar. Pero siempre, encontrar el equilibrio es difícil, ¿verdad?

Abuelos, abuelas ¿qué haríamos sin ellos, verdad?

FELIZ DÍA DE LOS ABUELOS

abuelos

Y vosotros, ¿cómo os organizáis el día a día? y ¿el verano? tiráis de abuelos, casales, canguros, ludotecas…cuéntanos, cuéntanos.

 

¡Feliz Sant Jordi 2016!

Tal día como hoy, cuenta la leyenda, que el caballero Sant Jordi mató el dragón y de la sangre del dragón brotó una rosa roja que regaló a la princesa…

Y no hay mejor rosa que hoy me puedan regalar que la que me ha hecho mi Pequeño Príncipe:

sant jordi rosa

Material:

  • 1 piña
  • huevera cartón
  • 1 palo de pincho
  • cartulina
  • un trozo de cinta

 

¡FELIZ SANT JORDI i FELIZ DÍA DEL LIBRO Y DE LA ROSA!

 

 

Disfraz de Carnaval: Robot

Se me había olvidado enseñaros el disfraz de carnaval del Peque de este año.

disfraz robot

Se trata de un disfraz de robot totalmente casero, hecho con materiales que iban derechitos al contenedor de la basura, pero que con el disfraz le hemos dado una segunda oportunidad. Pero es que como dice Rocky, de la Patrulla Canina, “antes de tirarlo, reciclarlo”.

Para hacer este disfraz hemos hecho servir:

  • Para la estructura: una caja de cartón.
  • Para soportar el robot: hemos cogido dos cinturones viejos que teníamos y los hemos atravesado a lado y lado de la caja a la altura donde queríamos que el niño sujetara la estructura con los hombros.
  • Recubrimiento: compramos varias piezas de goma eva plateada brillante (tipo purpurina) y forramos la caja.
  • Ojos: tapones de garrafas y botellas de agua.
  • Nariz: mango de un juego que teníamos roto. Puede servir cualquier mango de otra cosa.
  • Botones: goma eva negra que también teníamos en casa, trocitos de la goma eva purpurina que nos sobraban y otros tapones de botellas. Hemos recubiertoel teclado con un trozo de plástico que también teníamos del envoltorio de una caja de juguete.
  • Cabeza: cable de plancha, otra pieza del juguete roto, diadema con bolas de porex (comprado), y otros residuos como soporte batidora, etc…cualquier cosa que encontréis la podéis enganchar en la parte superior.
  • Hombreras: hechas también con cartón.

Y para finalizar hemos comprado un spray gris para rociar todo lo que no era goma eva plateada. Y el resultado es el que veis arriba.

El Peque iba vestido de negro y le colocamos trozos de papel de aluminio en brazos y piernas. También con la goma eva plateada le hicimos como un envoltorio para los zapatos.

Es un disfraz reciclado y reciclable que llama mucho la atención por su originalidad y su embergadura. El Peque se lo pasó genial, tanto ayudando a hacerlo como llevándolo el día de Carnaval. Es muy cómodo y no pesa. La caja le iba por encima de las rodillas, por lo que podía moverse muy bien.

Si os animáis algun día a hacerlo y tenéis alguna duda sobre su fabricación, no dudéis y preguntadme 🙂

Y vuestros hij@s, ¿de qué se disfrazaron?

¡Ya están aquí los…5!

corona cumpleaños

Ya está aquí, ya llegó, la patrul…no, no me refiero a  la Patrulla Canina (¡que tengo la cancioncilla metida hasta la médula!), sinó el quinto aniversario del Peque.

Podría empezar a relataros los más y los menos de este último año del Peque, pero sólo hace falta hechar un vistazo a las entradas del blog del último año para conocer como han ido sus avances y qué temas me han llamado la atención o “preocupado” más por su incidencia en el Peque.

Así que simplemente os diré que el Peque está creciendo exponencialmente (y no sólo en la talla de los pantalones), sinó en su psicomotricidad, sus conocimientos, su relación con el entorno y su manera de entender el mundo y las cosas. Sin perder la inocencia, ya mira a su alrededor con otros ojos. Por suerte, igual que su talla de pantalón, también ha crecido su cariño hacía aquellos que les importa, su sensibilidad (aunque sé que le hará sufrir más de lo que yo quisiera) y su empatía, aunque ésta última no todo lo exponencialmente como yo querría.

Ha dejado atras sus Mega-blocs para empezar a crear su mundo Lego son sus diminutas piezas.

Lego

El sentido del ridículo empieza a hacer mella, aunque todavía no ha llegado el día en que le avergüence llevar pantalones a topos con jersey a rallas. Empieza a dormir algo más los fines de semana (¡y yo estoy que no paro de dar saltos de alegría!). Ha iniciado un deporte: el fútbol (y yo encantada, como futbolista y futbolera que he sido y soy). Y ¡ya le gusta la zanahoria! Muchos cambios en poco tiempo, pero hay uno que no ha cambiado: el naranja, su color mega-requete-favorito. Y el rosa, no puede verlo ni en pintura.

Sólo me queda deserle también a través de las ciber-palabras de este blog que es lo más importante de mi vida, que lo quiero con locura y …

muñeco Lego

Las Navidades a los 4 años

belen

Una vez digeridos los turrones y recogidos los regalos que con tanta ilusión ha recibido el Peque de parte del Tió y de los Reyes Magos, mañana toca nuevamente volver a la rutina y a coger el ritmo marcado por el horario escolar (y el de mi trabajo). Por suerte la reincorporación a la escuela ha sido pausada, pues el viernes el Peque ya tuvo colegio y, aunque costó levantarse (a los dos), salió de casa con muchísimas ganas de volver a las clases y jugar con sus amigos.

Pensaba que con la edad los niños cada vez vivían las Navidades con menos ilusión, pero no es así. Ahora, después de superar las cuartas fiestas navideñas del Peque, puedo aseguraros que a los 4 años ha disfrutado muchísimo más que los anteriores años y que las ha vivido más intensamente que nunca. Ha sido más consciente de todo, pero sin perder la inocencia.

No negaré que este año temía que por culpa de algun niño mayor “cabreado” o por algun descuido de los mayores, se enterara de tooooodas las verdades que se esconden tras el Tió y los Reyes Magos. Hoy en día los niños tienen las parabólicas siempre puestas y parecen más espavilados que nosotros. Pero no ha sido así. Si bien es verdad que este año al encontrar al Tió en el bosque no soltó tanto grito (supongo porque ya sabía de qué iba la cosa), lo ha vivido a tope. No ha faltado el día que lo mimara y le diera de comer y el día de cagarlo disfrutó más que nunca. Pensad que a los dos años le tenía pánico e incluso no dormía tranquilo por las noches y que a los tres años, aunque ya no le tenía miedo, se negaba a darle de comer.

También ha andado loquito con el tema de los Reyes Magos. En la cabalgata se quedó afónico de tanto cantarles, y de tanto que cantaba los pages no paraban de dirigirse a él para hablarle o sacarle a bailar entre los demás figurantes de la cabalgata.  ¡Disfrutó muchísimo! Sin miedos y sin vergüenza.

Y lo que para muchos mayores podría resultarnos un coñazo…se lo ha pasado genial yendo de comilona en comilona a casa de los parientes, jugando con los primitos y comiendo todo aquello que le gusta tanto y que en estos días se le hace la vista gorda (chocolate, chuches,…). Vamos, que creo que las Navidades para un niño de 4 años se podrían definir como un montón de días de dulces, familia, juegos, parques infantiles, magia e ilusiones. No importa el tamaño o valor de los regalos, lo más bonito y lo que más les llena la cara de ilusión y felicidad es la magia de estos días.

Hoy ya hemos retirado los adornos, el belén y el árbol de casa. Hemos vuelto a esconder el Tió en la buhardilla. Y ya veréis que no nos daremos cuenta que ya estaremos nuevamente sacando el polvo a las figuras del belén.

Espero que vosotros hayáis disfrutado tanto como yo estos días con vuestros hijos. Para mí, tenerlo a mi lado estos días en los que yo también he tenido vacaciones, ha sido retroceder en el tiempo y llenar cada uno de estos días de pequeños grandes momentos.

Y a vosotr@s, ¿cómo os ha ido? contad, contad…