Diario de un bebé: 5 meses y es glotón para todo

Hoy el Peque de la casa cumple 6 meses y como vengo haciendo des de su nacimiento, aprovecho para compartir con vosotr@s cómo ha ido su último mes.

Para empezar, y como era de esperar, sigue igual de comilón. Ya le he introducido, además de los cereales y la fruta, también la verdura, a través de purés, que como ya sabéis soy bastante miedica como para empezar tan pronto con la moda del “blw” (baby-led weaning). Patata, cebolla, calabacín, calabaza y judías es lo que le voy combinando, todo sin sal pero con un toque de aceite de oliva. Se come un buen plato hondo. Su barriga es ¡como un pozo sin fin!

Así que ahora viene haciendo biberón para desayunar, verdura para comer, biberón, verdura para merendar y biberón con un poco de cereales para cenar.

En cuanto a avances psicomotrices, le falta un pelín para hacer la croqueta, se aguanta bien sentado con ayuda de cojines para que no pierda el equilibro por los lados, y usa las manos con mucha atinación. Y disfruta muchísimo del baño al estar sentado y poder jugar con el agua y sus juguetitos. Como ya no cabe muy bien en su bañerita le hemos comprado una silla de bañera que le permite bañarse con su hermano y pasárselo pipa.

Ya tiene los dos dientes de abajo y están a puntito de salir los dos de arriba. En esto va avanzado como su hermano.

Y ya os contaré cómo va este sexto mes, que de momento se presenta complicado, no por el bebé sino por mi mano. Me operaron hace unos días y la tendré que llevar vendada e inmobilizada como mínimo un mes. Un mes sin poder coger y achuchar al Peque. Suerte de amigos, abuelos y sobretodo del padre de las criaturas, ya que todos ellos hacen más llevadero estos días pudiéndose hacer cargo del Peque. ¡Muchas gracias!.

PD: sigue odiando ir en coche y ni la tablet funciona.

Yoga con niños

Los que me seguís ya sabréis que durante muchos años estuve practicando yoga, una disciplina que me aportaba beneficios no sólo físicamente sino también mentalmente. Pero con la llegada de la maternidad, los horarios y la vorágine diaria me ha sido imposible proseguir con las clases, pero aún con este alto temporal todavía tengo en mente volver a reprender las clases algún día no muy lejano.

Mientras tanto, me ha venido como anillo al dedo el último libro que me ha hecho llegar Boolino, Yoga con niños. Con él podré volver a ponerme a tono en esta disciplina junto a mi hijo mayor, de seis años. Ni que decir que siempre he pensado que el yoga es muy beneficioso también para los niños y este libro me permitirá practicar el yoga junto a mi hijo a través de los ejercicios que propone.

El libro no tiene como objetivo que consigamos la iluminación, ni ser una medicina para encontrar la calma, su propuesta es mucho más simple, jugar al yoga. Tampoco pretende ser un evangelio ni fabricar consciencias de ningún tipo, sino que tengas la tuya propia.

Lo bueno que tiene este libro es que uno practica yoga junto a sus hijos jugando y que no hace falta que tengas ningún tipo de experiencia previa, el libro te explica muy bien como realizar una sesión de yoga y detalla mediante texto e ilustraciones los diferentes ejercicios.

En resumen, ¡me muero de ganas de empezar a usarlo!

Námaste queridos lectores.

Diario de un bebé: 4 meses y un salto exponencial

Mi bebé el pasado 25 de marzo hizo los 5 meses. El tiempo pasa volando y en este último mes los avances del pequeño han sido grandiosos (y no me refiero solo en tamaño).

En la revisión de los 4 meses ya pesaba la ostentosa cifra de 9 kg y medía 67 cm. Vamos, que en las gráficas de percentiles se sale de las líneas en peso y altura, pero como está equilibrado, pues no pasa nada.

Como os podéis imaginar, continúa igual de glotón y la ropa sigue el mismo ritmo de ir quedándole pequeña, sigue yendo a kilo por mes y de altura ya ni os cuento. ¡Mis brazos y mi espalda ya no aguantan! y eso de “mira que bien, otro niño, podré aprovechar la ropa del hermano” se fue al traste hace ya semanas. No tanto porque hayan nacido en meses distintos sinó porque el Peque lleva tallas muchísimo más grandes que las que llevaba su hermano para su edad. Con deciros que el Peque hace tiempo que ¡lleva tallas de 12 meses!.

A los cuatro meses es cuando empezó a hacer cada vez más monerías. Pasó de ser un bebé soso y aburrido a reirse a carcajadas, a estar mucho más despierto y atento a las cosas y a responder cada vez a más estímulos. Pierde la vista en su hermano en cuanto escucha su voz.

En el cuarto mes, empezó a manejar mucho mejor las manos, a coger bien las cosas, y por supuesto a empezar a meterse todo en la boca, por lo que hay que ir con mucho cuidado con los juguetitos del hermano Mayor. Le costaba soltar las cosas de la mano, por lo que hacía mucha gracia cuando les daba golpetazos para desprenderse de ellas.

La cabeza hace tiempo que la levanta perfectamente y al cuarto mes ya la sustentaba durante un rato, e incluso boca abajo ya insinúaba movimientos para querer arrastrarse a coger sus juguetes favoritos. Si lo tumbabas boca arriba en el gimnasio agarraba todo lo que pillaba y hacía temblar todos los juguetes y aguantes, vamos, que es un poco bestia, por decirlo finamente.

En cuanto a alimentación, a los 4 meses empezamos con la fruta y los cereales. Ahora los pediatras dan rienda suelta a las mamás y papás en cuanto a la alimentación y dicen que empieces a darle a esta edad cereales y a hacerle probar frutas y verduras. La verdad que de momento parece que el Peque es tan glotón con la alimentación complementaria como con los biberones. El primer día del puré de fruta no entendía muy bien eso de la cuchara, pero el tercer día ya sabía de qué iba eso de la cuchara y nada más verla abría la boca, y ni qué decir que ni se ensucia, ¡todo para adentro! durante este primer mes de fruta se come una pieza y algo más para merendar (pera, plátano, manzana, ciruela y zumo de naranja). Yo he optado nuevamente por implementar la alimentación complementaria con purés, lo siento, pero soy miedosa en eso de los atragantamientos, así que dejo eso de la “blw” o como se diga a las más osadas.

La introducción de la alimentación complementaria es otro de los aspectos que estoy viviendo muy distintamente respecto a mi anterior hijo. Aplico sentido común y sigo mi ritmo y el de mi hijo, no el del pediatra. Con mi primer hijo si el pediatra me decía que al quinto mes fruta, ahí me teníais el día uno del quinto mes con la taza del puré de frutas, y sin fallar un día. Ahora voy introduciendo los alimentos conforme el ritmo que voy observando a mi bebé, sin estrés y sin preocuparme si un día no se come lo que tocaría. En este cuarto mes no le daba fruta cada tarde, empecé un par de veces a la semana y después días alternos. Y si un día voy al parque y no llevo fruta y le doy biberón, tampoco pasa nada. Ante todo sentido común, tranquilidad y hacer caso al ritmo de cada bebé, que todos tarde o temprano acaban comiendo de todo.

Durante el cuarto mes, solía comer cuatro biberones de 240 ml y su ración de fruta, por lo que creo que ahora ya come lo normal para su edad y no la exageración de semanas atrás.

En cuanto a los cereales, sólo le pongo dos cucharaditas en el último biberón de la noche, nada de papillas, que no le hacen falta y no es cuestión de ponerle más kilos innecesarios. He de decir que a mi hijo Mayor tampoco le di nunca papillas, sólo algo de cereales en el último biberón y a veces, en el primero de la mañana.

Y de momento ahí vamos, ya por el quinto mes y la introducción de la verdura. ¡Ya os iré contando!

Nuevos pañales Dodot #papásdodot

Con mi primer hijo, nacido en el 2011, utilicé pañales Dodot, para aquel entonces, la única pega que les encontré fue que si el bebé dormía de lado se levantaba mojado, es decir, el pañal perdía por los laterales, y mucho.

Con mi segundo hijo, des del primer día, he vuelto a confiar en los pañales Dodot. Empecé con el modelo antiguo, el cuál supongo que ha sido renovado durante estos años ya que el tema de las pérdidas laterales ha desaparecido bastante, pero no del todo.

Hará unos días, Dodot, a través del sello de calidad de Madresfera, me envió un paquete de los nuevos pañales que ha sacado al mercado y he de decir que nuevamente, han mejorado. La diferencia más destacable que he encontrado respecto al anterior modelo es que, tal y como anuncian, el pipí se reparte más por el pañal, lo cual no crea el efecto súper bolsa colgante y hace que pese menos.

Tubos Ultra-Absorbentes

 

El hecho que se reparta el pipí uniformemente por el pañal, gracias a los tres tubos ultra-aboserbentes, y no quede tan hinchado, hace que no se les quede una bolsa pesada colgando en el trasero y eso supongo que hará que el bebé, cuando empiece a gatear y a andar, se sienta más libre y menos pesado a la hora de moverse, lo cual valoro muy positivamente.

Aquí podéis observar los tres tubos Ultra-Absorbentes que distribuyen el pipí uniformemente por todo el pañal

En cuanto al diseño, exteriormente no se aprecia ningún cambio, el mismo tipo de ilustraciones, la barra simétrica para colocar la cintura de la misma manera a ambos lados y el rizo lateral. La diferencia a simple vista se aprecia en el interior, donde se puede observar que el material absorbente ha cambiado.

En definitiva, felicito a Dodot por esta mejora, porque cómo anuncia en la tele, parece como si ahora mi hijo meara menos. La única pega que les sigo poniendo y por lo que reto a Dodot, es para que mejore las dichosas pérdidas laterales. El pañal es ideal durante el día, pero si el bebé se mantiene durmiendo de costado durante toda la noche (incluso poniendo el pañal a consciencia y dirigiendo el pene del bebé hacia abajo) tiene muchos números de amanecer mojado por el lado donde se recuesta. Sé que debe ser difícil encontrar una solución definitiva, y que no es un problema sólo de Dodot sino de todas las marcas, pero estoy segura que poco a poco darán algún día con la manera de eliminar estas pérdidas laterales.

Desitjo per a tu

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El darrer llibre que m’ha fet arribar Boolino m’ha fet sortir el “bon rotllo”. Es tracta de Desitjo per a tu, un llibre on a cada pàgina apareix un missatge de bon desig per a algú que estimes, acompanyat d’unes il·lustracions molt maques i dolces.

“Alguns llibres són sobre un únic desig.

Alguns llibres són sobre tres desitjos.

Aquest llibre és sobre moltíssims bons desitjos.

Què desitges tu?”

Al llegir-ho amb el meu fill gran, ens ha sorgit l’emoció de l’amor i el desig per a que les persones que estimem trobin un camí més ple de coses bones i felices que de coses dolentes i tristes. Al final, per acabar de treballar aquestes emocions el meu fill i jo hem compartit unes frases de desig per als nostres éssers estimats.

Ha estat un moment molt maco llegir aquest llibre i ho recomano per fer fluir en els nens (i nosaltres) els bons desitjos per a la gent del nostre voltant.

boolino

 

A contramarcha

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Hace 6 años, cuando tuve a mi primer hijo, la normativa de tráfico permitía llevar al bebé a contramarcha, en el asiento del copiloto. Ahora, con mi segundo hijo, la normativa ya ha cambiado y debe ir a contramarcha, pero en el asiento trasero.

No voy a poner en duda los estudios técnicos que corroboran que, en caso de accidente, es mucho más seguro llevar a los bebés en los asientos traseros, pero permitidme que os haga la siguiente reflexión, fruto de mi propia experiencia.

Con mi primer hijo, nunca tuve ningún problema a la hora de llevarlo en el coche. Al tenerlo al lado, él siempre permanecía relajado y tranquilo y si alguna vez se quejaba, simplemente le ponía el chupete o le tocaba un poco, sin ni tan siquiera perder la carretera ni un segundo de vista, y listos.

Pero con mi segundo hijo, al tener que ir a contramarcha en el asiento trasero, todo es mucho más diferente. Al poco tiempo de poner en marcha el coche mi hijo se pone así:

bebe-llorando

Se pone a llorar histéricamente como si se fuera a acabar el mundo. Al cabo de poco ya está más rojo que un tomate y hasta se empieza a “ahogar” de tanto lloro. A eso le sumas que normalmente debo coger autopista y autovía… ¿qué tengo que hacer? ¿Girarme perdiendo de vista la carretera para intentar meterle el chupete que se le ha caído haciendo malabarismos? ni así, porque mis brazos no llegan. ¿Pararme en el arcén de la autopista, salir del coche (con el peligro que eso conlleva), abrir su puerta e intentar consolarlo? y ni jugándome la vida así la cosa serviría de mucho, porque al volver a poner en marcha el coche volvería a iniciar su llanto, porque su problema es que no me ve. ¿Dejarle llorar durante todo el trayecto? los que sois padres y madres sabéis de sobras que eso te saca de quicio y precisamente no ayuda a estar atento a la carretera (vamos, que ni una ambulancia puedo oír cuando se pone tan histérico).

Llegados a este punto, pienso lo siguiente. Sí, seguro que en caso de accidente un niño está más protegido en el asiento trasero, pero en casos como el mío, el hecho de ir allá me incrementa las probabilidades de tener un accidente. Así que valorándolo todo en su conjunto, ¿no se podría dejar cierto margen de maniobra a los conductores para que elijan en cada momento dónde llevar al bebé? Así si va más gente en el coche, puedes ponerlo detrás con los demás, y si vas sólo y te arma tal percal, podrías ponerlo junto a ti. Siempre es mejor prevenir que curar, ¿no?. Así que lo primero debería evitar los accidentes y os aseguro que si muchas madres se encuentran en mi situación las estadísticas de accidentes seguro que van en aumento.

No sé, supongo que a veces las normas se hacen des de un despacho sin saber muy bien de qué va la cosa cuando pasas de la teoría a la práctica.

Y vosotr@s, contadme, ¿cómo os va la contramarcha trasera? ¿algun@ os encontráis en mi situación? ¿cómo lo habéis solucionado?

 

Lactancia materna con mi segundo hijo

lactancia dolorosa

Tenía pendiente explicaros como me ha ido la lactancia materna con mi segundo hijo. Lo podría definir así: en principio exitosa, pero dolorosa, muy dolorosa.

Antes de nada os diré que yo siempre he considerado la lactancia materna como la mejor opción, pero…ahora os cuento.

Gracias a que esta segunda cesárea el grupo de profesionales que me atendió fue mucho más sensible al parto, a que me dejaron disfrutar de mi Peque en quirófano, me redujeron al máximo el tiempo en la sala de reanimación, y que el papi practicó piel con piel con el Peque hasta que regresé a la habitación, conseguí que mi segundo hijo, esta vez sí, consiguiera que se enganchara a la teta a la primera. Nada más regresar de quirófano, el papi me entregó al Peque, me lo puse en el pecho y empezó a mamar. Así de sencillo. Y a los dos días post-cesárea ya me había subido la leche. Estaba encantadísima y muy contenta por ello, sobre todo después de la primera mala experiencia que tuve con mi primer hijo (véase la lactancia materna no fue lo que esperaba).

Aunque el primer día, como es normal, perdió algo de peso, al segundo día ya iba engordando, así que todo iba viento en popa y a toda vela. Eso sí, se pasaba 24 horas enganchado a mis tetas, así que…se me maceraron y empezaron las dichosas grietas ya en el tercer día. Según todos (enfermeras, pediatra, comadronas,…), el bebé se enganchaba correctamente y la postura era la adecuada. Entonces, ¿qué fallaba? Intenté por todos los medios curarme las dolorosas grietas (cremas, tetas al aire, aceite de oliva, cubetas, mugroneras…), pero nada funcionó, cada vez iban a peor hasta que llegaron a sangrar. Llegué a tener que meterme un pañuelo en la boca para apretarlo con los dientes mientras el Peque mamaba, cada succión del Peque era un infierno y se me saltaban los lagrimones. Y al Peque le chorreaba mi sangre por la comisura de los labios.

Saliendo del hospital, reposé de darle de mamar unos días porque estuve enferma (dichosos virus), así que le di mi leche de forma indirecta (me la extraía con un saca leches eléctrico que ya tenía de mi primer hijo). Las grietas se curaron algo, pero muy poco, y a la que de nuevo empezaba a darle el pecho al Peque volvían a sangrar. Y así varios intentos. Ni grupo post-parto ni nada de nada, la cosa no mejoraba y el dolor era ya insoportable. A eso le sumabas que tenía que hacerme cargo también del hermano mayor y así llegó la decisión: no me voy a volver a amargar como con mi primer hijo, quiero disfrutar todas estas primeras semanas del segundo al máximo sin desatender al hermano mayor, así que…bye-bye lactancia materna.

Para retirarme la leche utilizé el saca leches eléctrico, sacándome varias veces al día (no muchas) hasta que la leche desapareció.

Y con el biberón llegó de nuevo mi tranquilidad, y de rebote la del Peque, la del Mayor y la de toda la familia. A veces hay que saber reconocer ciertos límites y aceptarlos, de esa manera puedes dedicar tus fuerzas a otras cosas que están a tu alcance.

Todo tiene su lado bueno y su lado “malo”, tanto la lactancia materna cómo la artificial, pero creo que hay que saber adaptarse a cada momento y necesidad para que la maravillosa aventura de ser mamá no se convierta en un infierno. Cualquier decisión que tome una madre, sea lo que sea, tiene y debe ser respetada, y ni deberíamos criminalizar a las madres que optan por el biberón ni deberíamos poner en un pedestal a las que alimentan a sus bebés con leche materna. Ser buena madre no es sólo cuestión de alimentación, sino de muchas otras cosas.

Otro día os contaré mi experiencia con las grietas y todo lo que aprendí mientras buscaba una solución (cómo aparecieron, a qué se pueden deber, maneras de curarlas, etc.) por si a alguna de vosotras os encontráis en esa situación y os puede ayudar.