Feliz 9 aniversario

Hoy es ese día en que rebobino en la máquina tiempo y pienso en cómo era mi vida hace 9 años y en qué se ha transformado. Pasar de una vida sin hijos a una aventura con hijos no es moco de pavo, es mucho más duro de lo que te explican, pero también mucho más gratificante de lo que te cuentan.

Llegaste antes de hora, tenías ganas de descubrir lo que había fuera de mi enorme barriga. Y en estos 9 años hemos podido vivir a tu lado observando cómo año tras año has pasado de ser un bebé a un niño ya “grande” cómo tú dices.

Seguro que me he equivocado en muchas ocasiones, pero recuerda que los niños no nacen dentro de una caja y con un manual de instrucciones y las madres (y padres) vamos aprendiendo a base del acierto-error y del sentido común.

Me estás enseñando a ser madre. Y día a día aprendo mucho a tu lado.

Te queremos a rabiar. Te adoramos. Tus buenos y tus malos momentos (que también los tienes). Y ante todo, siempre serás mi niño pequeño.

¡Muchas felicidades en tu 9 aniversario!

¡Sonriente 2020!

Dicen que el paso del 31 de diciembre al 1 de enero sirve para cerrar etapa y empezar una nueva.

Dicen que la noche de Fin de Año hay que quemar no sé qué papel con todo aquello que quieres alejar de tu vida la noche de Fin de Año.

Los hay que dicen que hay que llevar lencería roja.

Dicen que el 31 de diciembre es un día para proponerte nuevos propósitos.

Yo simplemente os digo que la vida no se mide por calendarios sinó por todos esos momentos que te hacen saltar una sonrisa.

¡QUE ESTE 2020 OS TRAIGA MUCHAS SONRISAS!

Group of kindergarten kids friends arm around sitting and smiling fun

La mágica Village de Noël de Port Barcarés y Schtroumpf Experience

El gran descubrimiento de estas navidades lo hemos encontrado en el sur de Francia, concretamente en el pueblo de Port Barcarés, dónde como por arte de magia se alza una preciosa Villa navideña, en la que pequeños y grandes tienen la oportunidad de pasar una jornada especial navideña.

Pero antes de adentrarnos en esta Villa navideña decidimos aprovechar el viaje para visitar Schtroumpf Experience, que está muy cerquita. No teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar, sólo que trataba de los Pitufos, y, la verdad, es que también nos sorprendió y también disfrutamos muchísimo. Se trata de una exposición interactiva de Los Pitufos que ya ha visitado varias ciudades europeas, cómo París y Bruselas, y que estos días se encuentra también en Port Barcarés. A las 13 h., una hora antes que abriera sus puertas, comimos unos bocadillos en una pineda que hay justo al lado, y a las 14 h entramos de los primeros. Pudimos disfrutar de la experiencia sin hacer casi cola y sin tumultos. Los peques, de 3 y 8 años, se lo pasaron en grande, adentrándose en la aldea de los Pitufos y interactuando en las múltiples actividades de la aventura (saltos de cuerda, tobogan, puente colgante, pantallas, tablets interactivas, etc). Una exposición con todo lujo de detalles que hará adentrarte y sentirte pitufina por un rato.

Y cuando ya acababa el recorrido cuál fue nuestra sorpresa que todavía quedaba por disfrutar de la última de las actividades y… ¡la más sorprendente! Se trata de un viaje 3D impresionante dónde vuelas a lomos de una cigüeña como si fueras un pitufo más. Todos quedamos entusiasmados con esta última experiencia. Así que totalmente recomendable visitar también Schtroumpf Experience. Lo podeís visitar tranquilamente en una hora y media. Eso sí, a las 15,30h, cuando salimos, había ya una larga cola en la entrada.

Hacia las 16h ya estábamos dentro de Le Village de Noël, gracias a la suerte de encontrar un aparcamiento justo delante de la entrada. Para los que no seais tan afortunados, os diré que hay grandes aparcamentos alrededor, aunque eso sí, hay que andar un ratito. Como visitamos antes Schtroumpf Experience, teníamos entrada gratis. La entrada a la Villa es de 5 euros y sólo pagan mayores de 11 años.

A esa hora no encontramos nada de cola y pasamos el control de seguridad muy rápido. Y hasta aproximadamente las 17,30 h pudimos visitar la villa sin aglomeraciones, subir a los peques en las atracciones, y verlo todo con mucha tranquilidad. A partir de esa hora la cosa ya se complica: largas colas de entrada y mucha, mucha, pero que mucha gente (andar por las calles de la villa se hace muy difícil del gentío que hay, y más con un cochecito). Así que cuando empezó a llegar el tumulto, decidimos comernos unas galletes, recorrer un poco nuevamente la villa de noche para contemplar sus luces navideñas y acto seguido salir pitando para volver a casa.

En resumen, de 14 h a 15,30 h estuvimos en los Pitufos y de 16 h a 20 h en la Villa Noëll (más que suficiente si vas con niños).

En Le Village de Noël podrás hacerte mil fotos en esculturas navideñas gigantes (Papa Noël, renos, etc), visitar por dentro el barco Lydia (en el interior encontrarás paradas artesanales, bar, decoración navideña,…), subir en las atracciones, patinar sobre hielo, deslizarte por los toboganes de hielo, tomar cualquier tipo de comida (hay decenas de paradas distintas para todos los gustos), degustar el típico vino caliente, subirte a la noria, visitar las esculturas de hielo y recorrer por la noche sus calles iluminadas y sus preciosas esculturas de luces. Además cada día realizan espectáculos, pasacalles, e incluso algunos días fuegos artificiales, que amenizan todavía más el ambiente navideño y mágico del lugar.

El precio de las atracciones es más barato que aquí. Allí cuestan 2,50 euros las atracciones de los pequeños y 3 euros la de los grandes. Podéis encontrar el precio de las otras actividades, como la pista de hielo, tobogan de hielo, etc en la web Le Village de Noël.

Y podéis comer por cualquier precio, des de 8 euros de una gallete hasta menús de 80 euros, o 5 euros una docena de churros, por poner algunos ejemplos. Así que no encontré nada desorbitados los precios tanto de atracciones como de comida comparándolos con los de aquí.

En definitiva, una muy recomendable visita para aquellos amantes de los mercados navideños, tanto para ir solos como acompañados de peques. Tienen una ambientación navideña muy lograda y está todo muy cuidado y en muy buenas condiciones. La magia de la Navidad se encuentra en cada rincón de Le Village de Noël.

Plagiocefalia

Hoy os contaré nuestra experiencia con una palabra tan rara como la plagiocefalia postural. Para los que todavía no sabéis de qué se trata, la plagiocefalia es una anomalía craneofacial que consiste en el aplanamiento de una parte del cráneo creando una asimetría facial i craneal. Esta deformación puede ser causada por la manera como estaba el bebé dentro de la barriga, el parto o por la postura que coge el bebé al dormir, cuando siempre duerme hacia el mismo lado quedándole aplanado un lado de la cabeza.

Es una deformación bastante común, pero como en la mayoría de casos es leve, e incluso muchas veces pasa desapercibida. No genera problemas “intelectuales” al niño pero sí estéticos o de mandíbula, etc.

Es muy importante detectarla en los primeros meses del bebé pues es durante el primer año dónde es más rápido y eficaz poder corregirla porque como es obvio el cráneo es más moldeable. Cuando esta plagiocefalia es severa en seguida es detectada por padres o pediatra y rápidamente se pone mano en el asunto. Pero el problema es cuando esta plagiocefalia es leve. En este caso los padres muchas veces no nos percatamos hasta que el bebé ya es grandecito y el pediatra aunque se la detecte, para no alarmarnos, muchas veces ni nos lo comenta, simplemente se la va controlando en cada revisión.

En estos casos leves, la única afectación en el niño es “estética” y aunque el pediatra no le da importancia, a nosotros nos preocupa y nos invade ese dichoso sentimiento de culpa del “y si no hacemos nada ahora y después nos arrepentimos cuando de mayor le veamos que la forma de su cabeza le crea complejos? ¿Y si le crea algún otro problema que podríamos haber solucionado ahora?”. Y este sentimiento de culpa juega a contra reloj, ya que esta deformación se debe solucionar durante el primer año o año y medio de vida si queremos ver buenos resultados.

En nuestro caso no fue hasta los 8-9 meses que nos dimos cuenta que nuestro hijo, al mirarlo delante de un espejo, se le veía un ojo más abierto que el otro. También cuando le bañábamos, al mojarle la cabeza, mirándole desde arriba le veíamos que su cabecita no era redonda. Al preguntarle al pediatra nos dijo que él ya se lo había detectado, pero que como era muy leve no nos había dicho nada porque se iría corrigiendo solo a medida que el niño ya permaneciera menos tiempo tumbado. Además añadió, que es tan leve que esa pequeñita deformación no le causaría ninguna otra consecuencia a excepción de la estética, aunque muy poquita, por lo que no consideraba necesario derivarnos a ningún especialista. Nos dio consejos para ayudar a corregirla (mirar que duerma por ambos lados, que permanezca mucho tiempo sentado, etc.).

El pediatra estaba tranquilo, pero a nosotros nos saltaron todas las alarmas. ¡Ese dichoso sentimiento de culpa del que os hablaba antes! Así que decidimos, por nuestra cuenta, buscar algún especialista que nos diera una segunda opinión y ver si concordaba con la del pediatra. Y aquí llegó nuestra primera sorpresa. ¿A qué especialista llamar? Traumatólogo, neurólogo… Consultemos a una asociación de padres y madres con niños con plagiocefalia y no dijeron que debíamos consultar a un neurocirujano.

Y así lo hicimos, pedimos hora a una neurocirujana de un centro de Barcelona de prestigio especializado precisamente en niños y… desgraciadamente fue nuestra peor experiencia con nuestro hijo. Al llamar para pedir hora expliquemos nuestro caso y nos dieron hora con la neurocirujana. Y cuál fue nuestra sorpresa cuando nada más entrar a su consulta y decirle que veníamos por la plagiocefalia de nuestro hijo se nos encaró, no regañó por haber ido con ella, que ella tenía otros temas más importantes, y nos echó fuera de la consulta. Lo único que nos dijo fue que eso es culpa de los pediatras que ahora recomiendan que los bebe duerman boca arriba y que vayamos a una ortopedia a ponerle un caso. Y todo es nos lo dijo sin ni tan siquiera acercarse a nuestro hijo, sentadita en su silla. Por supuesto hicimos la reclamación pertinente al centro y no hemos vuelto ni volveremos ¡nunca más!

Así que no nos quedó otra que mirar por internet información sobre esta afectación de la cabeza de nuestro hijo. También llevamos después a nuestro hijo a fisioterapeutas y osteópatas… aunque no veíamos ninguna mejora. También le compramos uno de esos cojines que venden para corregir la plagiocefalia o si más no para evitar que vaya a más. Hasta que ya con casi 2 años decidimos dejarlo estar y hacer caso al pediatra de no preocuparnos más. Hemos hecho todo lo que sabíamos y podíamos y debemos pasar página.

A día de hoy, nuestro Peque acaba de cumplir 3 años y os diré que la deformación de la cabeza todavía la tiene, pero sólo se le nota mirándole des de arriba y con el pelo mojado y se la vemos nosotros porque sabemos que la tiene, pero el resto de gente si no se lo dices ni se dan cuenta. Y lo del ojo ya ni se nota, se ha corregido solito. Ahora tiene problemas de mandíbula, la oclusión la hace al revés, y le estamos haciendo seguimiento con el dentista (seguramente deberá llevar aparatos) y empezaremos también con una osteópata especializada que trabajará paralelamente al dentista ayudando a relajar toda esa zona craneal. No sé si este problema de la mandíbula, que también le está causando algún pequeño retraso en el  habla es consecuencia o no de la plagiocefalia (se lo preguntaremos al osteópata en su primera visita).

Vista nuestra experiencia os diré:

– Vigilad la postura de vuestro bebé des del momento que nace. Que vaya cambiando de lado a la hora de dormir, minimizar uso de hamacas, sillitas de coche… La prevención es la mejor opción para evitar la plagiocefalia.

– Si vuestro bebé tiene plagiocefalia severa, tranquilos, vuestro pediatra ya os derivará en seguida a algún especialista.

– Uso de cascos. Recomendable en caso severos, pero no demostrado que funcionen en casos leves (no olvidéis que las ortopedias son un negocio como cualquier otro).

– Id a un fisioterapeuta especializado en plagiocefalia. Os descartará que la plagiocefalia no se deba a que el bebé tenga tortícolis y si es el caso os la tratará.

– Confiad en vuestro pediatra, aunque como es normal a él le importará sólo el tema de salud del bebe y a nosotros nos preocupará éste y también la estética.

– Si es leve, se va corrigiendo sola a medida que el niño crece y está más ratos sentado y de pie. Basta con seguir las recomendaciones del pediatra.

Y, para acabar quiero hacer un llamamiento al mundo médico: por favor, decidnos a los padres y madres qué especialista se encarga de estos casos. ¡No nos gusta ver como jugáis a tenis usando a nuestros hijos como pelota!

Y ya son 3

3 es el número que hoy me recuerda el día que nació mi segundo hijo. Un niño que ha traído la locura a nuestra casa, pero un corazón que no le cabe en el pecho. Travieso, valiente, decidido, con personalidad, mucha, pero que mucha, y que tiene claro lo que quiere y lo que no y lucha por lo primero, con perseverancia, fuerza y tozudería.

Poco a poco irás aprendiendo a conocer y a controlar mejor tus emociones, y a que hay todo un universo por descubrir fuera de las cuatro paredes de casa, del colegio y de las calles de nuestro pueblo. Y no me cansaré de acompañarerte e incentivarte a que salgas ahí a fuera, porque la mejor asignatura en esta vida no te la dan los libros. Te empujaré a que conozcas a mucha gente y muchos lugares, a que descubras toda la variedad de colores, olores y personas que hay ahí a fuera y a que las respetes y trates tal y como son y con ese cariño con el que ya nos tratas a todos los que ya te conocemos.

Hoy sopla bien fuerte las 3 velas, disfruta de tu día. Y mañana continúa mirando el futuro de frente, con esa mirada alegre, esa inocencia todavía no corrompida, esa fuerza y ese corazón enorme.

Muchas felicidades mi niño. Muchas felicidades mi amor.

Notas

Ahora que justo nuestros hij@s empiezan a coger el ritmo del nuevo curso escolar, y antes que llegue el final del primer trimestre, os quiero dejar una reflexión sobre algo muy temido por muchos de los alumnos (y madres y padres): las notas.

Sí, los profesores necesitan de alguna herramienta para poder avaluar el trabajo de los alumnos en clase. Pero tengamos todos presente, que las notas no reflejan la formación integral de una persona, simplemente una determinada formación dentro de un temario donde otras habilidades o capacidades de los alumnos no se tienen en consideración.

Sí, las notas sirven para tener una idea de cómo trabaja nuestro hij@ en clase, para saber si el niñ@ ha aprendido las lecciones que les han dado. Y sí, sirve para compararlo con sus compañeros.

A nosotro@s, como madres y padres, nos puede dar mucha seguridad ver que nuestros hijos nos traen buenas notas, pero esas notas son sólo el reflejo de un determinada temario, y el temario con el que se tendrán que enfrentar a lo largo de su vida es muchísimo más extenso del que habrán estudiado en las aulas.

No nos hundamos como padres y madres si vemos que nuestr@s hij@s no sacan las notas que esperaríamos. Pueden ser “flojos” en la escuela pero después “fuertes” y “hábiles” en la vida. Las notas no lo son todo.

Las notas escolares pueden ser muy importantes para acabar la formación reglada y para conseguir títulos, pero no lo son todo. Porque puedes tener malas notas en el colegio pero ser muy capaz para hacer determinadas cosas que en un futuro te llevarán al éxito. Seguro que todos conocemos a muchas personas preparadísimas, con decenas de títulos y que de mayores han fracasado en muchas de sus metas, porque sacaron 10 en matemáticas pero son un 0 en relacionarse con los demás.

Por eso soy partidaria de trabajar en las escuelas las inteligencias múltiples. Porque si mides al pez por la habilidad de trepar es posible que ese pez crea que no sirve para nada.

Preparemos a nuestros hijos para su camino, pero no le hagamos el camino, ya que si lo hacemos, les crearemos más inseguridad y todavía será peor para su futuro. Así es como vemos las calles llenas de jóvenes vacíos , cuando en realidad están llenos de habilidades que en su día no se las examinaron y que ahora les podría estar llevando por un camino mucho mejor.