¡Tenemos un huerto!

Os presento el nuevo proyecto que hemos iniciado en casa: ¡un huerto!

Siempre he tenido la idea de crear un huerto en casa con la intención de promover ciertos valores a mis hijos. Y al fin, lo he logrado. Su trabajo ha costado, pues hacer y mantener un huerto con dos niños, uno de ellos de 20 meses que se pasa más el rato pisando las plantas que colaborando, es toda una aventura.

La intención principal no es la de recoger sus frutos, sino como os he dicho antes, promover ciertos valores a mis hijos como:

– Esfuerzo: que sepan que las cosas se consiguen con esfuerzo. Que la comida que cada día tienen en el plato y que a menudo desprecian, son fruto del esfuerzo de personas que cultivan el campo y de dos recursos importantísimos para la humanidad, la tierra y el agua. Además, con el huerto están viendo que no es cuestión de plantar y al día siguiente recoger. Sino que necesita de muchos días de cuidado y mantenimiento para que pueda dar sus frutos.

– Comida sana: el Peque se lo come todo, pero el Mayor a veces es reacio a ciertas verduras y frutas. Así que cultivar su propia comida, seguro que le hará coger más ganas de comer este tipo de alimentos. Además la intención es hacer un huerto ecológico, sin aditivos, aunque los caracoles se coman las lechugas y encuentres en medio de sus hojas algunas que otra sorpresa al lavarlos. De abono usamos el compost de nuestro compostador casero, donde compostamos los restos de materia orgánica de la cocina i restos de plantas de la casa.

– Nuevo entretenimiento: se acerca el verano, y se acaba la escuela. Por eso más que nunca hay que buscar nuevas distracciones para evitar que caigan en la trampa de hoy en día: las pantallas.

– Trabajo colaborativo: aprenden que trabajando juntos las cosas se consiguen más fácilmente… y son más divertidas. Uno riega, el otro planta y el otro…pisa las plantas. Pero lo importante es que los tres pasamos cada día un tiempo juntos haciendo la misma actividad. Es una actividad que espero que una todavía más a los dos hermanos. Y mientras tanto aprovechas para hablar con el Mayor de cómo ha ido el día y de sus cosas. Eso sí, después de regar solemos acabar con un remojón la mar de fresco jaja.

Y, ¿cómo hemos hecho el huerto?

Teníamos un pedacito de jardín vacío. Quitamos las malas hierbas y empezamos a plantar. Así de fácil. La tierra por suerte ya era de campo, y buena. Es un huerto pequeño, porque más vale abarcar poco y que la cosa vaya bien, que mucho y no dar abasto. Es pequeño, cuco y suficiente para entretenernos y conseguir (eso espero) recoger alguna cosa.

Hemos plantado: fresas, calabacines, cebollas, acelgas, tomates, rábanos, pepitas de calabaza y laurel. Sólo me falta plantar mi flor favorita: el girasol.

Y, ¿cómo nos va?

De momento toda va creciendo, de fresas ya hemos comido y siguen saliendo (su sabor, nada que ver con las del súper) y los calabacines ya tienen flor.

Las bajas por aplastamiento del Peque de momento son pocas.

Así que, sin lugar a dudas, de momento, el huerto, nos aporta muchas cosas positivas. Así que os animo a hacer uno con vuestros hijos. Si vives en ciudad, compra un huerto urbano o constrúyetelo tú mismo, hay muchos tutoriales por internet.

Os iré informando.

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Los 8 aparatos más inútiles que hemos tenido

Hoy os voy a hablar de los 8 aparatos más inútiles que hemos tenido y que por tanto, considero totalmente prescindibles:

  • Arnés para ayudar a caminar. Es ese aparato que se usa en los primeros pasos de tu hijo, que sirve para llevarlo como si fuera un títere. Cuando me lo regalaron, nada más abrir el paquete, ya ví que no lo utilizaría. Primero porque soy partidaria que hay que dejar cierto margen a los niños para que aprendan a caminar solitos, y eso implica, dejarles también caer y tropezar de vez en cuando. Y segundo porque lo veía ridículo, aunque puedo entender que para aquellos casos de mamás y/o papás con problemas serios de espalda a lo mejor les pueda ir bien.

  • Esterilizador. Ni he tenido ni tendría. Siempre lo he considerado una pérdida de dinero innecesaria y un trasto más para la cocina. Primero porque siempre he pensado que no hay que tener a los niños metidos en una burbujita, también han de estar en contacto con bacterias y otros animalejos que nos acompañarán toda la vida. Segundo porque sólo he encontrado necesario (y mi pediatra también) esterilizar sus cosas (me refiero a tetinas y chupetes) durante las dos o tres primeras semanas, y eso se puede hacer perfectamente hirviéndolos en una cazuela, como se ha hecho toda la vida. Así que esterilizadores, caros, ocupan lugar y totalmente prescindibles. ¿Sabéis eso de que: con el primer hijo si se le cae el chupete, lo recoges, lo esterilizas y se lo das; con el segundo, si se le cae lo pasas debajo del grifo y se lo das; y con el tercero si se le cae, directamente lo recoges y se lo vuelves a poner. No es leyenda urbana, es tal cual. Y os añado la famosa regla que las madres y padres nos hemos inventado de los famosos tres segundos: si cae algo al suelo y lo recoges en menos de tres segundos no hace falta lavarlo 😛
  • Móvil musical para la cuna. Sí, son muy bonitos, y la cuna queda preciosamente decorada con uno de esos fantásticos móviles con animalejos dando vueltas, y algunos con música incorporada, pero… primero, son un engorro a la hora de meter y sacar al bebé de la cuna, al menos a mí se me enrollaba el niño casi siempre con los dichosos cordeles, y ya ni os cuento cuando por la noche, a oscuras, lo tenías que sacar de la cuna y además se disparaba la musiquilla. Sí, esa musiquita cansina… venga la misma cancioncilla una y otra vez, y para lo único que servía era para en vez de relajar al niño, ¡activarlo! ¿Cómo acabó ese móvil? En cuando pudo mi hijo lo cogió, lo agarró, lo estiró… hasta que al final lo rompió. Y siempre me preguntaré por qué algunos van con mando a distancia. ¿A caso hay alguien que haya usado ese mando? Si es así, que lo explique 😛 Si aún así queréis decorar la cuna de vuestro hijo con uno de estos artilugios, os recomiendo que sea uno senzillito, no esos tan engorrosos que ocupan tanto, y que vaya a cuerda, no a pilas. Son igual de cucos, no gastan pilas y ocupan mucho menos.

  • Andador. Los hay de todo tipo, de madera, de plástico, con música, con mil y un elementos de juego… pero para ninguno de mis dos hijos han servido para lo que en principio se diseñan: aprender a andar, o como mínimo usarlo para ponerse de pie y dar sus primeros pasos. Por más que jugabas con ellos con el andador enseñándole para qué sirve, preferían apoyarse al sofá o a cualquier otro lugar para ponerse en pie. Y nunca lo han usado para empujarlo y arrastrarlo. Sí, han jugado algún minutillo con alguno de sus elementos de juego, pero nada más. Después ya más grandes lo han machacado, pisado, tirado y totalmente olvidado en la esquina del cuarto. Así que mucho bulto, muy bonitos, pero en nuestro caso… un trasto sin más.

  • Caminadores. De caminadores ni os hablo, con un podólogo como papá… totalmente prohibidos.

  • Platos con ventosa o de silicona. O no he dado con la marca adecuada o no están hechos para la fuerza y destreza de mis hijos. Los arrancan y los tiran igualmente y si no pueden, igualmente cogen con la mano la comida y la lanzan por toda la cocina.

 

  • Vigila bebés con cámara. Nosotros para los dos hemos tenido el mismo vigila bebés, uno de sencillito sin cámara, y con eso nos ha bastado. Muy útil, sobre todo cuando son más pequeños si vives en una casa de dos plantas o si un día te vas de cena a casa de alguien y le dejas dormido en alguna habitación, así aunque haya jaleo puedes percatarte si está llorando. Estos vigila bebés sin cámara ya tienen también un piloto que parpadea si el bebé hace ruido, así que veo innecesario gastarse el plus de dinero para que también tenga cámara. Es muy bonito ver a tu hijo en la pantallita, sí, pero a los amigos que veo que tienen este tipo de vigila bebés los veo que al final acaban obsesionados y no apartan la vista del aparatejo ni un segundo.

  • Calienta biberones. Ahora se estila la alimentación a demanda, así que es “gracias” a sus lloros que te enteras que ya llegó la hora de darle el siguiente biberón. Y cuando empieza a llorar, y se va acelerando y acelerando, tú coge, ve, prepara el biberón y ponlo a calentar en el calienta biberones… y después me cuentas. Es mucho más rápido coger el agua y hervirla en un cazo. Para lo único que le puedo encontrar utilidad es si viajas.

  • Los juguetes. Sí, habéis leído bien: los juguetes. De toooodos los juguetes heredados, regalados, de primera y de segunda mano, de todos los juguetes, os diré que han jugado con ellos muy poco, poquísimo. Siempre se han entretenido más con la cesta de las pinzas de la ropa, una buena caja de cartón, la escobilla del wáter o destrozando las jardineras. Palabrita de madre.

 

E aquí nuestros prescindibles, aunque está claro que no a todas las familias a lo mejor les puede resultar prescindibles, siempre dependerá de cada caso. Y vosotr@s, ¿habéis encontrado utilidad en alguno de estos 8 artilugios? ¿Añadiríais alguno más a la lista?

 

Mucho ojo en las piscinas

Durante la época escolar si hay una cosa que me pone los pelos como escarpias y me saca de quicio es ver a esas madres y padres charlar o guasear tan tranquilamente en los bancos mientras sus hijos pequeños revolotean a sus anchas por el parque y alrededores. No, no soy una madre sobreprotectora, pero sí responsable, a la que, a cierta distancia, le gusta siempre vigilar a sus hijos para evitar que les ocurra algún grave percance o que puedan molestar a otros usuarios del parque. ¿Y qué nos pasa a las madres que vigilamos a nuestros hijos? pues que indirectamente nos convertimos en vigilantes de todos los demás que campan a sus anchas, una responsabilidad que sé que no nos pertoca, pero que una muchas veces no puede evitar.

Y con la llegada del verano, pasamos del parque a la piscina. Y ves como esos mismos padres y madres son capaces de hacer un corralito sobre el césped, de espaldas a la piscina, para charlar tan tranquilamente durante toda la tarde. Padres y madres que mucho me temo que no son conscientes que sólo hace falta un palmo de agua para que en una décima de segundo se ahogue un pequeño, sepa o no nadar, o que un niño mayor provoque el ahogamiento de otro más pequeño debido a un golpe.

Después vienen los “no sé cómo ha pasado” o “sólo me despisté un segundo“.

Que haya socorrista en una piscina no es sinónimo que nuestros hijos estén totalmente a salvo, sólo hace falta ver las noticias para darse cuenta cómo en playas y piscinas vigiladas también suceden tristes accidentes. El responsable final de nuestros hijos somos NOSOTROS, sus padres, así que no queramos siempre responsabilizar a los demás de nuestras cosas, que últimamente se nos da muy bien. Las piscinas, sobretodo en días muy calurosos, están a tope y dos ojos no pueden abarcar 50 o más niños, por lo que siempre he pensado que los padres y madres tenemos que también vigilar a nuestros hijos sí o sí.

Los ahogamientos de niños durante el verano no siempre son inevitables, y muchos se podrían evitar si  vigilásemos siempre a nuestros hijos, sobretodo a los más pequeños, que no entienden todavía de lo peligrosa que puede ser el agua. Muchos pensamos que ya nos enteraremos si nuestro hijo se está ahogando. ¡Pues no es así! Los ahogamientos suelen ser silenciosos. Los niños ni patalean ni chillan, cuando ven que se están ahogando, se quedan acojonados por el miedo, y no pensemos que se van a poner a pedir auxilio. Simplemente se ahogan y nadie se entera. Y no te fíes que tu hijo es un buen niño y sabe nadar muy bien, al fin y al cabo, sólo son niños y a veces el fatal accidente no es por no saber nadar sino por algún golpe o circunstancia.

Así que, por favor, delante de la piscina, sea pública o privada, y en la playa, no usemos el tiempo para colgar fotos en internet o guasear y siempre hagamos caso de las recomendaciones. Vigilemos a nuestros hijos. Ir con niños a pegarse un baño, lo siento, pero  no, no es lo relajante que sería si fuéramos nosotros a solas, es nuestra responsabilidad vigilarlos, bañándonos con ellos o no perdiéndolos de vista. Es lo que tiene ser padres y madres.

Y no, no se trata de dar miedo, simplemente de hacernos ver que en un segundo se puede ir una vida y que simplemente vigilando atentamente a nuestros hijos podríamos evitar muchos de esos trágicos accidentes.

Os dejo algunas páginas interesantes sobre el tema que creo que puede ser de vuestro interés…

www.ahogamiento.com

seguridadinfantil.org

También os dejo una entrevista que realicé a hace algún tiempo a Carlos Vales, miembro de Red Vigías, sobre la seguridad en playas y piscinas, y un post que escribí sobre los diferentes artilugios que usamos a menudo con nuestros hijos cuando no saben nadar.

Entrevista a Carlos Vales, de Red Vigías.

Manguitos, burbuja,… ¿qué le pongo a mi hijo?

 

 

 

 

 

 

Bexsero: administración y efectos secundarios

Los que me seguís sabéis que soy totalmente partidaria de las vacunas porque las vacunas protegen a nuestros hijos y salvan vidas.

Tenía pendiente explicaros cómo nos está yendo en la administración de la vacuna Bexsero, contra el meningococo B.

Hace ya algún tiempo que os hablé de ella, transmitiéndoos la información que me dio el pediatra de mis hijos (podéis leerlo en Bexsero, la vacuna contra el meningococo B). Ante todo ya sabéis que yo no soy ninguna profesional de la salud y que, por tanto, siempre os hablo des del punto de vista de mi experiencia como madre sobre estos temas de salud. Si queréis información más técnica y un punto de vista más profesional podéis leer los muchos artículos que circulan por internet, como los de las pediatras blogueras Amalia Arce o Lucía, o simplemente, preguntar directamente a vuestros pediatras.

Adquisición de la vacuna

Esta vacuna no entra en el cuadro vacunal de la Seguridad Social, por lo que los papás y mamás tenéis que desembolsar de vuestros bolsillos unos 105 euros por dosis (no está nada mal, ¿eh?). Y para adquirirla en estos momentos estaréis en lista de espera en la farmacia (en mi municipio, en estos momentos, hay una espera media de unos seis meses).

Yo he tenido la suerte que el pediatra de mis hijos (privado) ha ido consiguiendo esta vacuna y la ha ido organizando para que primero puedan vacunarse los bebés y después los mayores.

Administración y dosis

A mi Peque, lactante de seis meses, le tocan tres dosis, (3, 5 y 7 meses) más una de recuerdo a los 18 meses. De momento ya lleva dos dosis a la espera de su tercera de aquí a un mes. Como sabéis, a esta edad toca administrar a nuestros hijos muchas vacunas, y el pediatra va alternando la Bexsero con todas las demás, dejando como mínimo 15 días entre vacunas, aunque siempre ha sido más tiempo.

A mi Mayor, de 6 años, le toca dos dosis. Una se la puso cuando todavía no había cumplido los 6 años y la siguiente a los cuatro meses.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios en mis dos hijos por la administración de la Bexsero han sido leves, como los de cualquier otra vacuna.

Peque (bebé): en la primera dosis (3 meses de edad) tuvo una punta de fiebre de 38º, que se corrigió con una única dosis de apiretal, y, perdió el apetito durante una semana (con lo comilón que es bajó la cantidad de leche diaria que tomaba, pero no bajó nada de peso, si llegó a perder algo lo recuperó, y de sobras, los siguientes días).

En la segunda dosis, tuvo febrícula el mismo día (alguna décima durante algunas horas) y un pequeñito bulto rojo donde se administró la vacuna (aunque no se quejaba). Estuvo algo disconforme durante un par de días, pero esta vez sólo perdió algo de apetito estos dos días, y no mucho.

Mayor (6 años): tuvo un único efecto secundario, se le puso, en ambas dosis, el brazo muy enrojecido y con bastante dolor durante 4-5 días. Algo así como en la siguiente foto.

Como veis, nada grave en comparación a lo que supondría que enfermaran de meningitis B.

Y  vuestros hij@s, ¿qué efectos secundarios han tenido con esta vacuna?

Nuevos pañales Dodot #papásdodot

Con mi primer hijo, nacido en el 2011, utilicé pañales Dodot, para aquel entonces, la única pega que les encontré fue que si el bebé dormía de lado se levantaba mojado, es decir, el pañal perdía por los laterales, y mucho.

Con mi segundo hijo, des del primer día, he vuelto a confiar en los pañales Dodot. Empecé con el modelo antiguo, el cuál supongo que ha sido renovado durante estos años ya que el tema de las pérdidas laterales ha desaparecido bastante, pero no del todo.

Hará unos días, Dodot, a través del sello de calidad de Madresfera, me envió un paquete de los nuevos pañales que ha sacado al mercado y he de decir que nuevamente, han mejorado. La diferencia más destacable que he encontrado respecto al anterior modelo es que, tal y como anuncian, el pipí se reparte más por el pañal, lo cual no crea el efecto súper bolsa colgante y hace que pese menos.

Tubos Ultra-Absorbentes

 

El hecho que se reparta el pipí uniformemente por el pañal, gracias a los tres tubos ultra-aboserbentes, y no quede tan hinchado, hace que no se les quede una bolsa pesada colgando en el trasero y eso supongo que hará que el bebé, cuando empiece a gatear y a andar, se sienta más libre y menos pesado a la hora de moverse, lo cual valoro muy positivamente.

Aquí podéis observar los tres tubos Ultra-Absorbentes que distribuyen el pipí uniformemente por todo el pañal

En cuanto al diseño, exteriormente no se aprecia ningún cambio, el mismo tipo de ilustraciones, la barra simétrica para colocar la cintura de la misma manera a ambos lados y el rizo lateral. La diferencia a simple vista se aprecia en el interior, donde se puede observar que el material absorbente ha cambiado.

En definitiva, felicito a Dodot por esta mejora, porque cómo anuncia en la tele, parece como si ahora mi hijo meara menos. La única pega que les sigo poniendo y por lo que reto a Dodot, es para que mejore las dichosas pérdidas laterales. El pañal es ideal durante el día, pero si el bebé se mantiene durmiendo de costado durante toda la noche (incluso poniendo el pañal a consciencia y dirigiendo el pene del bebé hacia abajo) tiene muchos números de amanecer mojado por el lado donde se recuesta. Sé que debe ser difícil encontrar una solución definitiva, y que no es un problema sólo de Dodot sino de todas las marcas, pero estoy segura que poco a poco darán algún día con la manera de eliminar estas pérdidas laterales.

Su primera visita al dentista

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En la revisión de los cinco años, el pediatra me recomendó hacerle una revisión con el dentista. Y así hemos hecho. Decidí llevarlo al mismo centro donde voy yo, en el cual hay una odontopediatra, y la verdad, que me parece que he acertado de pleno.

Se trata de una doctora muy atenta y cariñosa con los niños. Nada más entrar estuvo en todo momento por él, entreteniéndol y explicándole minuciosamente todo lo que le iría haciendo para que no se pusiera nervioso. Hizo sentir al Peque muy a gusto y tranquilo des del minuto cero.

La revisión consistió básicamente en contarle todos los dientes que ya tiene y revisarle la dentadura (caries, sarro, mandíbula, posición de los dientes, etc.)

En su caso, ya tiene todos los dientes que le corresponde por la edad (2o dientes), nada de caries (ufff, ¡respiré tranquila! porque ¡mirad que hay casos de caries ya con esta edad!) y sólo un poco de sarro. Así que le hizo una limpieza de boca. ¡El Peque se portó como todo un campeón! mérito también de la doctora que supo llevarlo genial en todo momento.

Al finalizar me explicó el único “pero” de su dentadura, y es el hecho que la dentadura superior cubre totalmente la inferior al cerrar la boca. A los niños que les ocurre esto tienen problemas para masticar. Son niños que suelen comer muy lento, se cansan pronto de comer, pero que al cabo de un rato vuelven a tener hambre (porque antes no se saciaron, simplemente se cansaron de masticar) y ¡hacen bola!. ¡Ojalá hubiera sabido todo esto antes! mi hijo encaja perfectamente con esta descripción, y la de nervios que hemos cogido tanto nosotros, sus padres, como abuelos y canguros al ver que era tan lento al comer y siempre con ¡¡¡¡las dichosas bolas!!!!. Nos hubiésemos ahorrado más de una regañina (pobrecillo) y seguro que los adultos nos lo hubiésemos tomado de otra manera. Pero bueno, de todo se aprende…

La odontóloga me explicó que este tipo de mandíbula se arregla colocando unas pistas en los dientes centrales inferiores, pero que ahora no se las podía poner porque ya se les está moviendo, vamos, que pronto nos visitará el ratoncito Pérez. Así que debemos esperar hasta que haya cambiado estos dientes para empezar el tratamiento de corrección de la dentadura. Nos dijo que es importante no esperar tanto para la primera visita al dentista, que hay que ir antes, cuando ya les están creciendo los dientes, para así detectar cualquier problema y poder solucionarlo lo antes posible. Así que si hubiésemos ido hace un año, ahora ya tendría la dentadura arreglada. Pero en fin, en mi caso, desconocía que se tuviera que ir tan pronto. Pero lección aprendida y con el segundo peque iré mucho más antes.

También me explicó que ahora se le caerán los dientes incisivos, que hacía los diez-doce años le caerá los demás dientes de leche y nos dio consejos para mantener en condiciones la dentadura (cepillado, etc.).

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Vamos, una visita muy provechosa y esperamos volver de nuevo para empezar el tratamiento y que el Peque pueda lucir una hermosa boca 🙂

Y vosotr@s, ¿cuándo llevasteis a vuestros hijos por primera vez al dentista? ¿han tenido que hacerse también algún tratamiento ya desde pequeños? contad, contad…

 

 

Como conseguir que un grupo de whatsapp de padres/madres del colegio no acabe siendo una pesadilla

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Llegó la vuelta al cole y con ello, el despertar de los, para algunos, temidos grupos de whatsapp de padres y madres. Nunca desaparecieron, simplemente permanecieron en letargo durante el verano a la espera que alguien los volviera a activar con un “Hola, ¿hay que llevar bata este año?“.

He leído bastantes comentarios sobre este tipo de grupos y la verdad, he de decir que, de momento, tengo la gran suerte de formar parte de un grupo de madres/padres para quitarse el sombrero, que para nada sigue los patrones que por lo que veo siguen otros grupos más pesadillas de este colectivo. Y, ¿cómo conseguir que funcione como toca un grupo de este tipo? Pues bien, aparte de cruzar los dedos para que no forme parte de él alguno de esos padres graciosillos o de esos que les guste exhibir su vida en público, estos serían algunos trucos que hasta el momento veo que dan buenos resultados:

Todos los integrantes del grupo deben tener claro el objetivo del grupo: sólo temas relacionados con nuestros hijos y el día a día del colegio. Compartir temas que puedan ser de interés o útiles para todos los padres. Estos grupos deberían ser una red de padres/madres para compartir información importante de nuestros hijos y el colegio, no para tonterías. Así que fotos del tipo miraquémajoestámihijo en el parque NO entrarían en el contenido de este grupo. Vamos, que para guapo el mío también y no hace falta ir pregonándolo por el grupo…ja!. Para ello usa tu muro de Facebook u otras redes sociales o grupos de amigos, pero no el grupo del colegio.

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Responder lo justo y necesario. Si alguien pregunta algo no hace falta que los treinta padres del grupo vayan respondiendo No, no, no, no, no… hasta la saciedad. Con que responda uno es suficiente y si no sabes la respuesta simplemente calla, no hace falta que digas “no lo sé“. En un grupo de whatsapp los silencios no deben entenderse como una descortesía sino como que nadie sabe la respuesta, y así uno no se encuentra con la sorpresa de cientos de mensajes en el grupo al final del día.

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Cumpleaños, aparte. La organización de fiestas de cumpleaños debería organizarse en grupos aparte, aunque se invite a toda la clase. Si se empiezan a usar estos grupos para invitar a la gente, por un lado, ya empezamos a introducir temas no relacionados con el objetivo principal del grupo que se marcó en el momento en que se creó, y por otro lado los miles de mensajitos relacionados con el cumpleaños pueden tapar otros mensajes más interesantes del grupo que quedan perdidos entre tantas fotos de pasteles, inflables y mensajes del tipo “¡qué guay fue!“. Por lo tanto, si celebras el cumpleaños de tu hijo, cúrratelo un poco y monta tu propio grupo.

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Nada de chistes (ni en vídeo, ni en foto, ni en mensajes), y nada de mensajes en cadena. Para ello usa otros grupos destinados a ello o envíaselos directamente a tus amigos. Imagínate que todos lo hiciésemos, doscientos mensajes al día de esta calaña acabaría quitándole la gracia al mejor de los chistes.

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Cotilleos, como siempre, en el patio, no en el whatsapp. A todos los padres no nos tiene por qué interesar los cotilleos. Si quieres criticar a menganita o fulanito o hablar de algún rumor forma un subgrupo tipo Sálvame en la escuela e invita a tu corralito.

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Si tienes algún problema con la profesora, ves a hablar directamente con ella, que es cómo se solucionan verdaderamente las cosas.

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Los deberes los hacen los niños, no los padres. No les quitemos esa responsabilidad, ni seamos su agenda por costumbre.

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Un administrador con un par de pelotas (u ovarios), que sepa cortar sin temblarle la mano todo mensaje no apropiado en el grupo y así restablecer el orden.

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Y para finalizar, respeto y sentido común a la hora de usar estos grupos.

Sino cumplimos entre todos estas directrices, estos grupos que podrían ser tan provechosos se pueden llegar a convertir en una pesadilla y hacer que muchos padres salgan despavoridos de ellos.

Si te has visto reflejado en algunos de los supuestos que he descrito, reflexiona. Igual por eso muchos padres han dejado de participar activamente en el grupo o lo han incluso abandonado.

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Y recordad, todos y todas nos vemos en un momento u otro en la salida del colegio o en el parque, así que hablemos, vayamos a hacer un café de tanto en tanto y no perdamos la comunicación de tú a tú.

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Y vosotros, ¿formáis parte de alguno de estos grupos? ¿Cómo os va?