¿Se adelantaron los terribles 2 años?

Ser el hermano pequeño hace que te tengas que espabilar y curtir el doble de rápido que tu hermano mayor. Y el Peque así se dio cuenta de buen principio y así lo ha hecho. O se espabilaba o acababa aplastado con las “intensas muestras de cariño” de su hermano mayor, o séase, apretujones y demás, pues cree que puede jugar con su hermano pequeño como si fuera otro niño más del patio del cole.

El Peque no sólo es más rápido en aprender las cosas, pues tiene a su hermano mayor como buen maestro, sino que a su gran envergadura le ha añadido una fuerza descomunal para su edad (vamos, inténtale quitar algo que tiene cogido con sus manos y ya verás a ver si puedes). Sus rabietas son mayúsculas y con tanto genio y fuerza a una le cuesta dominarlo físicamente. Y psicológicamente… todavía no entra en razones ante las buenas palabras. Así que me parece que hemos entrado, con sólo 16 meses, en esa época que titulan los tremendos dos años.

Una prueba toooodas las estrategias, escritas y no escritas, y una tras otra cae, lamentando que todo lo que con el mayor funcionaba, con éste…NO. Una aprende que con cada hijo una se tiene que reciclar. Así que imaginaos, un niño intenso, con una fuerza tremenda, cabezota, que sabe perfectamente lo que quiere y hace toooodo lo posible hasta que lo consigue y que cuando le explicas algo que no le interesa le entra por una oreja y…le sale por la otra. Vamos, que me parece que se han adelantado los terribles dos años unos cuantos meses.

Y a todo ello, súmale que está en plena época de tener la mano suelta… muy suelta. Y los mamporros que te atiza no son precisamente suavecitos. Así que aquí nos veis, lidiando con ese genio a base de paciencia…muuuucha paciencia, y con la esperanza que algún día entienda todos esos buenos consejos y directrices que hoy le damos y que de momento se las pasa por el forro…

Y, ¿qué hago ante las rabietas? ¿Ante esas rabietas en las que se pone patitieso gritando y chillando como un poseso? Pues, mientras le intento explicar el por qué no puede ser, lo tumbo suavemente en el suelo y ahí le dejo hasta que se calma. Y oye, funciona. Y, ¿en cuánto a los mamporros? no me gusta pagarle con la misma moneda, pues no me gusta ese método y además creo que acabaría entendiendo lo contrario que buscamos, que el pegar es algo normal, así que le cojo la mano y una y otra vez le repito: “pegar no, hace daño” “pegar no, no me gusta” “si pegas nadie jugará contigo” etc., etc. De momento no da sus resultados, pero sé que con el tiempo y con más madurez acabará entendiendo todo lo que se le explica. Pero oye, si alguien conoce otra estrategia, o fórmula magistral, por favor, compartidla.

Y, ¿ante las peleas entre hermanos? intento siempre mediar justamente, riñendo al culpable, mayoritariamente el Peque, todo hay que decirlo… pero como ya he dicho antes, todavía no acaba de entender las cosas… vamos, que estamos en un bucle, del que espero que con la edad acabe entendiendo lo que está bien o no, tal y como lo hizo su hermano mayor. Todo a su debido tiempo… y de momento, control, respirar hondo y paciencia… mucha paciencia, que es la base de una buena educación.

Y para finalizar hoy mi post, como muestra, un botón de la intensidad de estos 16 meses ya cumplidos:

“Ese momento en el que dejas a ese hermoso hijo de 16 meses, de ojos azules y mofletes jugosos, en la puerta de la panadería dentro de su cochecito porque el acceso al interior con vehículo de cuatro ruedas es misión imposible, justo en el momento en el que pasa una excursión de la Imserso y mientras pides el pan se te salen los ojos de órbita al verlo repartir leña entre las abuelas, una tras otra, sin dejar a ninguna sin su ración de manotazo a lo Bruce Lee, sin piedad, a golpe seco y con gritos, y los transeúntes de la calle miran el espectáculo entre risas. Esperpéntica observas como le sale ese carácter de muñeco Chucky cuando lo único que intentan esas cariñosas abuelas es tocarle sus tan apetecibles mofletes. Pero no, esos mofletes no iban en el pack de vuelo+excursiones+7 noches de hotel.

Moraleja: no te fíes nunca de las apariencias, y menos de un niño con ojos azules y mofletes de esos que vienen ganas de pellizcar cuando está tan tranquilo descansando en su sillita. Avisados quedáis.”

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “¿Se adelantaron los terribles 2 años?

  1. Pingback: Cerrado por vacaciones | Mamás al borde de un ataque de besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s