Diario de un bebé: 8 meses y ya no quiere estar ni un segundo a solas

Con el octavo mes mi bebé se ha transformado en un bebé absorvente como una esponja, no sólo a la hora de aprender cosas nuevas sinó también por el hecho que no quiere estar a solas y te absorbe todo el día, ¡imposible hacer algo del tirón! ¡Es ver que te giras para irte y ya está gruñendo! Así que tienes que llevar sus 12 kg, arriba y a bajo, de un lado a otro, allá a donde vayas. Ni parque, ni mantita, ni juguetitos…¡tiene que verte, y punto!.

No acaba de arrancar a gatear, y mira que parecía que éste sí iba a gatear, por lo decidido que es a la hora de estirarse y sus esfuerzos en alcanzar las cosas. Pero, o mucho cambia, o hará como su hermano mayor, que pasó de gatear y directamente empezó a andar.

Cada día es un nuevo progreso, tanto a la hora de jugar, de prestar atención, de hacer cosas y de “hablar”, empieza a decir diferentes sílabas (ma-ma, ca-ca, etc). ¡Está para comérselo!

Sigue siendo comilón, lo que le des a probar se lo come y le gusta. Le damos a probar de todo y todavía no ha encontrado algo que no le guste. Así que este bebé es un placer a la hora de comer, le gusta todo y como rapidito. Ya se lo hemos introducido todo, a excepción de frutas rojas, melón, melocotón y la sal. Y por supuesto le vamos dando a probar sólido para que se vaya acostumbrando, y la verdad, que de maravilla.

En lo único que nos desespera es a la hora de dormir, ahora ya no hace falta dormirle en brazos pero…¡necesita tu dedo! así que tienes que sentarte al lado de la cuna, darle tu dedito y esperar a que se duerma. Hemos intentado substituir el dedo por muñequitos, trapitos con nudos, e incluso la patita de la girafa Sophie (que como dicen que su tacto de caucho es parecido al de la madre…¡ja!). ¿Alguien sabe de algún truco? o ¿de algún sitio dónde vendan dedos?

¿Qué nos deparará el próximo mes? sin lugar a dudas, teniendo ya la experiencia de su hermano, ya sabemos que los próximos meses serán meses duros y cansados, dónde pronto tendremos que corretear detrás de él y empezar a quitar “peligros” a su paso, a la vez que nos dejaremos las lumbares para acompañarle en sus primeros pasos. Ya os contaré 🙂

 

 

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