Mucho ojo en las piscinas

Durante la época escolar si hay una cosa que me pone los pelos como escarpias y me saca de quicio es ver a esas madres y padres charlar o guasear tan tranquilamente en los bancos mientras sus hijos pequeños revolotean a sus anchas por el parque y alrededores. No, no soy una madre sobreprotectora, pero sí responsable, a la que, a cierta distancia, le gusta siempre vigilar a sus hijos para evitar que les ocurra algún grave percance o que puedan molestar a otros usuarios del parque. ¿Y qué nos pasa a las madres que vigilamos a nuestros hijos? pues que indirectamente nos convertimos en vigilantes de todos los demás que campan a sus anchas, una responsabilidad que sé que no nos pertoca, pero que una muchas veces no puede evitar.

Y con la llegada del verano, pasamos del parque a la piscina. Y ves como esos mismos padres y madres son capaces de hacer un corralito sobre el césped, de espaldas a la piscina, para charlar tan tranquilamente durante toda la tarde. Padres y madres que mucho me temo que no son conscientes que sólo hace falta un palmo de agua para que en una décima de segundo se ahogue un pequeño, sepa o no nadar, o que un niño mayor provoque el ahogamiento de otro más pequeño debido a un golpe.

Después vienen los “no sé cómo ha pasado” o “sólo me despisté un segundo“.

Que haya socorrista en una piscina no es sinónimo que nuestros hijos estén totalmente a salvo, sólo hace falta ver las noticias para darse cuenta cómo en playas y piscinas vigiladas también suceden tristes accidentes. El responsable final de nuestros hijos somos NOSOTROS, sus padres, así que no queramos siempre responsabilizar a los demás de nuestras cosas, que últimamente se nos da muy bien. Las piscinas, sobretodo en días muy calurosos, están a tope y dos ojos no pueden abarcar 50 o más niños, por lo que siempre he pensado que los padres y madres tenemos que también vigilar a nuestros hijos sí o sí.

Los ahogamientos de niños durante el verano no siempre son inevitables, y muchos se podrían evitar si  vigilásemos siempre a nuestros hijos, sobretodo a los más pequeños, que no entienden todavía de lo peligrosa que puede ser el agua. Muchos pensamos que ya nos enteraremos si nuestro hijo se está ahogando. ¡Pues no es así! Los ahogamientos suelen ser silenciosos. Los niños ni patalean ni chillan, cuando ven que se están ahogando, se quedan acojonados por el miedo, y no pensemos que se van a poner a pedir auxilio. Simplemente se ahogan y nadie se entera. Y no te fíes que tu hijo es un buen niño y sabe nadar muy bien, al fin y al cabo, sólo son niños y a veces el fatal accidente no es por no saber nadar sino por algún golpe o circunstancia.

Así que, por favor, delante de la piscina, sea pública o privada, y en la playa, no usemos el tiempo para colgar fotos en internet o guasear y siempre hagamos caso de las recomendaciones. Vigilemos a nuestros hijos. Ir con niños a pegarse un baño, lo siento, pero  no, no es lo relajante que sería si fuéramos nosotros a solas, es nuestra responsabilidad vigilarlos, bañándonos con ellos o no perdiéndolos de vista. Es lo que tiene ser padres y madres.

Y no, no se trata de dar miedo, simplemente de hacernos ver que en un segundo se puede ir una vida y que simplemente vigilando atentamente a nuestros hijos podríamos evitar muchos de esos trágicos accidentes.

Os dejo algunas páginas interesantes sobre el tema que creo que puede ser de vuestro interés…

www.ahogamiento.com

seguridadinfantil.org

También os dejo una entrevista que realicé a hace algún tiempo a Carlos Vales, miembro de Red Vigías, sobre la seguridad en playas y piscinas, y un post que escribí sobre los diferentes artilugios que usamos a menudo con nuestros hijos cuando no saben nadar.

Entrevista a Carlos Vales, de Red Vigías.

Manguitos, burbuja,… ¿qué le pongo a mi hijo?

 

 

 

 

 

 

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En busca de la ballena

Ahora, a un saltito de las vacaciones escolares, llegó la hora de buscar entretenimentos a los niños. A parte de piscinas, casales y playita, las lecturas son una buena opción. Y un tipo de lectura que me está dando muy buenos resultados con mi Mayor de seis años son los libros de aventuras y descubrimientos.

Estos días, ha desembarcado en Barcelona el Rainbow Warrior de Greenpeace, con el objetivo de concienciarnos de la necesidad de preservar nuestros océanos.

Ha llegado temporada de sol y playa, y no son pocos los que dejan abandonados residuos (cigarros, latas, plásticos, etc) en la arena, acabando todos ellos al fondo de nuestros mares.

Siempre he creído que si se quiere concienciar a la gente en temas ambientales, lo primero que hay que hacer es darles a conocer aquello que queremos preservar. En este caso, los hábitats y organismos que habitan en el fondo de nuestros mares. Todos ellos, al estar sumergidos, no son visibles a los ojos de la mayoría de la gente y, por ello, muchos no son conscientes del daño que hacen al abandonar una simple lata en la arena de la playa o fondo de un río.

Buscaba algún libro para empezar a enseñar a mi hijo qué es lo que hay en el fondo del mar. Y ¡lo he encontrado! Se llama “En busca de la ballena“. Un libro senzillo, muy bien ilustrado, que a partir de la aventura de Otto para encontrar a su amiga ballena, vamos conociendo nuestros océanos.

Se trata de un libro de aventuras, donde el protagonista, un pulpo llamado Otto, tiene que encontrar a su amiga Hula, una ballena. Página a página, al mismo tiempo en que Otto va buscando a su amiga, a través de lectura y de diferentes actividades, el niño va descubriendo organismos y fauna marina. Me ha parecido una manera muy entretenida de mostrar al Mayor el fondo de los océanos y las diferentes especies que lo habitan. También he aprovechado este libro para mantener un diálogo con mi hijo sobre la importancia de todas esas especies, grandes y pequeñas, y de su preservación.

En resumen, un libro entretenido y de aventura, ideal para hablar a los niños de los océanos y de los organismos que los habitan y, por supuesto, motivarles en la lectura. Las ilustraciones muy vistosas, coloridas y realistas.

Ahora, con este calor, sólo me falta volver a coger las gafas de buzo e ir a la playita con el Mayor a buscar peces 🙂

El Periplo del Ángel

¿Queréis desconectar un poco de la temática maternal? ¿De los libros de crianza, de los métodos educativos, de cómo quitar el pañal al peque o de los pros y contras de la maternidad/paternidad?

Pues hoy os traigo una reseña muy especial, como lo es cada vez que mi gran amigo, el Lobo Fantasma, edita un libro. Eso sí, os avanzo que no es un libro para niños, pero oye, que los papás y mamás, aún con el tiempo tan ajustado que tenemos, también tenemos derecho a leer, ¿no? Y este es perfecto para nosotr@s, un libro cortito, como corto es el tiempo libre que disponemos cuando tenemos que encargarnos de nuestros dulces retoños, y que nos permite evadirnos un rato de la esfera infantil que nos rodea.

Se trata de El Periplo del Ángel (Acto Primero: Ángel del Apocalipsis), un libro corto, pero intenso, donde la ciencia ficción se mezcla con escenas eróticas, luchas de titanes e intriga, todo sobre el trasfondo de la eterna lucha entre ángeles y demonios, del Cielo y del Infierno, del Bien y del Mal.

Sólo os avanzaré que el libro trata las vivencias de un ángel, Dekkar’iël, a quién Dios (en este libro se trata de una mujer, y eso me encanta) le encomienda la tarea de proteger a Julie, que se ha reencarnado. Dekkar’iël acaba enamorándose de su protegida y… el resto mejor lo leéis vosotros mismos. La historia coge unos giros rápidos e inesperados que bañan de emoción cada una de las páginas del libro. Los dos personajes principales, Dekkar’iël y Julie, no dejarán de sorprenderte, por su pasado, su presente y supongo que también por su futuro (lo sabré cuando el autor lance la segunda parte del libro).

Aunque a primera vista, con esta descripción, os pueda sonar a un libro “típico”, como taitantos de este género, os aseguro que no lo es, para nada.

Se nota que el autor ha estudiado la base histórica sobre la que se basa y que la domina a la perfección. Y que tiene una imaginación sorprendente. Como lectora, este libro me ha entretenido mucho, no se me ha hecho aburrida ni una de sus páginas, y en él he encontrado una de las cosas que anhelaba de este autor, historias más rápidas, sin entrar tanto en el detalle de los personajes y descripciones, que a veces consiguen aburrir a determinados lectores como yo. Felicito al autor por ello, con pocas palabras te permite imaginarte cada escena, adentrarte en cada personaje, pero al  mismo tiempo dándote un poco de libertad, como lector, de acabar de poner tu propia pincelada en cómo quieres acabar de imaginártelo todo (y eso me gusta).

En resumen, un libro corto, sintético, muy bien narrado, que hace que una vez lo empiezas no pares de leerlo hasta el final de un tirón.

Totalmente recomendable si eres un lector asiduo de este género, y si no lo eres, este libro te brinda una oportunidad brillante para descubrir este tipo de temática y saber así si te mola, o no.

Ah, y pronto habrá segunda parte…

Hasta siempre, Carles

Hoy me he despertado con una mala, muy mala y triste noticia. Se nos fue Carles Capdevila. Periodista, escritor, padre y un gran comunicador que nos ha hecho disfrutar y aprender mucho con sus podcasts y conferencias sobre los hijos, realizadas siempre con sentido de humor (Educar con humor).

Des de mi humilde blog quiero rendir homenaje a Carles, una persona cercana a todos y con la que he pasado muy buenos momentos leyéndole, tanto en temas referentes a la educación de los hijos cómo en sus tantos artículos de opinión.

Siempre he admirado no sólo su profesionalidad y su sentido de humor, sinó también la manera con la que siempre ha encarado su enfermedad y cómo nos lo ha transmitido.

Hasta siempre, Carles.

Educar con humor