Que haríamos sin los abuelos

abuelos

No quiero dejar pasar el verano sin homenajear a todos esos infalibles, incansables, pacientes y todoterrenos abuelos. Nos pasamos el invierno viéndolos ir y venir en la puerta de los colegios e ir y venir en las entradas y salidas de las extraescolares. Y llega el verano y continuamos viéndolos ir y venir en las entradas y salidas de los casales o paseando calle arriba, parque abajo con los nietos, algunos incluso no sólo con un nieto, sino con ¡dos, tres o más!

Se han pasado trabajando toda su vida, cuidando a padres e hijos, para llegar deseosos a la jubilación y…tener que cuidar a sus nietos. Porque no nos engañemos, adoran a nuestros hijos y se desviven por ellos, pero una cosa es quererlos con locura y otra bien distinta llegar a los 65 para tener que continuar con los dichosos horarios, esta vez no del trabajo, sinó de los nietos. Jornadas de ocho y más horas seguidas, once meses al año, cuidando de sus nietos para que los padres podamos ir a trabajar y no se nos vaya el sueldo en un canguro o ludoteca. Todos y cada uno de ellos se merecerían como mínimo un mes de vacaciones pagado por el Estado en el destino que eligieran, y sino, que de una vez por todas el Estado se ponga las pilas con la conciliación laboral-familiar.

Tengamos presente que muchos de esos abuelos y abuelas han sido siempre muy activos y esperaban llegar a los 65 para poder dedicarse a todo aquello que sus trabajos no le dejaron (leer, cursos, hobbies,…). Pero llegan los 65 y siguen a toque de reloj todo el día (colegios, extraescolares, casales, colonias…).

Difícil solución tiene la cosa y todo es cuestión de opciones. O trabajas para ganar dinero dejando los niños con los abuelos para que el saldo económico salga positivo, o dejas tu trabajo para cuidar a tus hijos y abandonar tu vida laboral, con lo que cuesta después la reincorporación, y más aún a partir de los cuarenta. O haces un mix, como yo, tirando de abuelos y canguros para dejarlos un poco respirar. Pero siempre, encontrar el equilibrio es difícil, ¿verdad?

Abuelos, abuelas ¿qué haríamos sin ellos, verdad?

FELIZ DÍA DE LOS ABUELOS

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Y vosotros, ¿cómo os organizáis el día a día? y ¿el verano? tiráis de abuelos, casales, canguros, ludotecas…cuéntanos, cuéntanos.

 

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2 pensamientos en “Que haríamos sin los abuelos

  1. La verdad es que en mi caso.. brillan por su ausencia jaja. vale, soy un caso raro, lo se. Mis padres ni si quiera conocen al niño, y mis suegros son ya muy mayores y no pueden quedarse con el niño más allá de un rato en el parque. El verano lo pasamos a base de tenerlo yo en el trabajo..aclaro que no tengo un trabajo peligroso y el ambiente es familiar.
    Yo con familia no puedo contar, eso lo descubrí ya hace dos años ante una emergencia médica y no tener a nadie que viniese a por el niño y acabar en urgencias con el encima mientras me enchufaban morfina.
    A mis abuelos les debo todo, porque me criaron ellos, pero mi hijo por desgracia no disfruta de igual modo de los suyos.

    • Vaya…pues la verdad que es una pena, no sólo por no tener a alguien que te heche una mano, sinó también por el hecho que tu hijo no pueda disfrutar de sus abuelos…y viceversea, que ellos también se lo pierden, oye! y de caso raro, nada…por desgracia es más frecuente de lo que imaginamos el ver padres enfadados con los hijos y sin querer saber nada de sus nietos. Una pena, la verdad 😦

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