Jornada intensiva…puede, pero no a cambio de nada

escuela reloj

De manera cíclica, al aproximarse el epicentro de cada curso escolar se abre nuevamente el debate de la jornada intensiva en todas aquellas escuelas donde todavía persiste el horario partido.

Jornada escolar y jornada laboral son dos conceptos que deberían ir cogidos de la mano, pero como ya sabéis, eso parece estar a años luz en este país. Pero no por ello se debe dejar de luchar por conseguir que algun día (y espero que no sea muy lejano) ser madre/padre, trabajar y tener hijos no sea tan difícil.

Para mí, conciliación laboral-familiar no es llevarse el hijo al Congreso o reducir la baja por maternidad. Conciliación laboral-familiar significa poder destinar más tiempo a nuestros hijos y que el trabajar no sea un enorme obstáculo para tener hijos y para poder atenderlos más allá de dejarlos a la puerta del cole a las nueve de la mañana y recogerlos a la canguro a las ocho de la noche.

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Hola, yo soy Pirata

¡¡Ding, dong!! ¡¡Ding, dong!! Ostras, acaba de llegar Hola, yo soy Pirata, el cómic de José A. Lopetegi que ha aterrizado en mi puerta gracias a Boolino.

Pirata

Seguro que nuestros pre y adolescentes se sentirán identificados con cada una de las historias de Guillermo (más conocido como Pirata), historias que reflejan el día a día de la mayoría de nuestros jóvenes, pero de una manera más desenfadada, exagerada (o no) y humorística, que seguro despertará el espíritu crítico del lector.

Hola yo soy Pirata

Hola yo soy Pirata

Las ilustraciones son divertidas y coloridas y el formato del libro seguro encantará a los amantes del cómic. En definitiva un libro tipo cómic que hará pasar un rato divertido y entretenido a los niños más mayores y que a la vez les hará reflexionar de sus debilidades y fortalezas.

Sin lugar a dudas un libro que guardaré para que dentro de unos años el Peque lo devore.

boolino

¡Ya están aquí los…5!

corona cumpleaños

Ya está aquí, ya llegó, la patrul…no, no me refiero a  la Patrulla Canina (¡que tengo la cancioncilla metida hasta la médula!), sinó el quinto aniversario del Peque.

Podría empezar a relataros los más y los menos de este último año del Peque, pero sólo hace falta hechar un vistazo a las entradas del blog del último año para conocer como han ido sus avances y qué temas me han llamado la atención o “preocupado” más por su incidencia en el Peque.

Así que simplemente os diré que el Peque está creciendo exponencialmente (y no sólo en la talla de los pantalones), sinó en su psicomotricidad, sus conocimientos, su relación con el entorno y su manera de entender el mundo y las cosas. Sin perder la inocencia, ya mira a su alrededor con otros ojos. Por suerte, igual que su talla de pantalón, también ha crecido su cariño hacía aquellos que les importa, su sensibilidad (aunque sé que le hará sufrir más de lo que yo quisiera) y su empatía, aunque ésta última no todo lo exponencialmente como yo querría.

Ha dejado atras sus Mega-blocs para empezar a crear su mundo Lego son sus diminutas piezas.

Lego

El sentido del ridículo empieza a hacer mella, aunque todavía no ha llegado el día en que le avergüence llevar pantalones a topos con jersey a rallas. Empieza a dormir algo más los fines de semana (¡y yo estoy que no paro de dar saltos de alegría!). Ha iniciado un deporte: el fútbol (y yo encantada, como futbolista y futbolera que he sido y soy). Y ¡ya le gusta la zanahoria! Muchos cambios en poco tiempo, pero hay uno que no ha cambiado: el naranja, su color mega-requete-favorito. Y el rosa, no puede verlo ni en pintura.

Sólo me queda deserle también a través de las ciber-palabras de este blog que es lo más importante de mi vida, que lo quiero con locura y …

muñeco Lego

Las Navidades a los 4 años

belen

Una vez digeridos los turrones y recogidos los regalos que con tanta ilusión ha recibido el Peque de parte del Tió y de los Reyes Magos, mañana toca nuevamente volver a la rutina y a coger el ritmo marcado por el horario escolar (y el de mi trabajo). Por suerte la reincorporación a la escuela ha sido pausada, pues el viernes el Peque ya tuvo colegio y, aunque costó levantarse (a los dos), salió de casa con muchísimas ganas de volver a las clases y jugar con sus amigos.

Pensaba que con la edad los niños cada vez vivían las Navidades con menos ilusión, pero no es así. Ahora, después de superar las cuartas fiestas navideñas del Peque, puedo aseguraros que a los 4 años ha disfrutado muchísimo más que los anteriores años y que las ha vivido más intensamente que nunca. Ha sido más consciente de todo, pero sin perder la inocencia.

No negaré que este año temía que por culpa de algun niño mayor “cabreado” o por algun descuido de los mayores, se enterara de tooooodas las verdades que se esconden tras el Tió y los Reyes Magos. Hoy en día los niños tienen las parabólicas siempre puestas y parecen más espavilados que nosotros. Pero no ha sido así. Si bien es verdad que este año al encontrar al Tió en el bosque no soltó tanto grito (supongo porque ya sabía de qué iba la cosa), lo ha vivido a tope. No ha faltado el día que lo mimara y le diera de comer y el día de cagarlo disfrutó más que nunca. Pensad que a los dos años le tenía pánico e incluso no dormía tranquilo por las noches y que a los tres años, aunque ya no le tenía miedo, se negaba a darle de comer.

También ha andado loquito con el tema de los Reyes Magos. En la cabalgata se quedó afónico de tanto cantarles, y de tanto que cantaba los pages no paraban de dirigirse a él para hablarle o sacarle a bailar entre los demás figurantes de la cabalgata.  ¡Disfrutó muchísimo! Sin miedos y sin vergüenza.

Y lo que para muchos mayores podría resultarnos un coñazo…se lo ha pasado genial yendo de comilona en comilona a casa de los parientes, jugando con los primitos y comiendo todo aquello que le gusta tanto y que en estos días se le hace la vista gorda (chocolate, chuches,…). Vamos, que creo que las Navidades para un niño de 4 años se podrían definir como un montón de días de dulces, familia, juegos, parques infantiles, magia e ilusiones. No importa el tamaño o valor de los regalos, lo más bonito y lo que más les llena la cara de ilusión y felicidad es la magia de estos días.

Hoy ya hemos retirado los adornos, el belén y el árbol de casa. Hemos vuelto a esconder el Tió en la buhardilla. Y ya veréis que no nos daremos cuenta que ya estaremos nuevamente sacando el polvo a las figuras del belén.

Espero que vosotros hayáis disfrutado tanto como yo estos días con vuestros hijos. Para mí, tenerlo a mi lado estos días en los que yo también he tenido vacaciones, ha sido retroceder en el tiempo y llenar cada uno de estos días de pequeños grandes momentos.

Y a vosotr@s, ¿cómo os ha ido? contad, contad…