Descubriendo “los sentidos”

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El otro día, en la reunión pedagógica de la clase de mi Peque, la profesora, entre otras muchas cosas, nos explicó que una de las cosas donde hacen más hincapíe con los niños durante los tres primeros cursos de preescolar es en el descubrimiento y el conocimiento de su entorno y de ellos mismos. De ahí que ya estén trabajando con detalle cada una de las partes de su cuerpecito (cejas, nariz, codos, pecas, etc…) para aprender a utilitzarlas y conocer su función.

Y mira por donde, que relacionado con este tema, me ha llegado de manos de Boolino Los Sentidos, uno de los títulos de la colección “La Ratita Sabia”, para que los más pequeños aprendan para qué sirven partes de nuestro cuerpo como la nariz, las manos o los oídos.

Se trata de un libro de 16 páginas, escrito en letra de palo y letra ligada, por lo que tanto podemos usarlo para explicarle los sentidos a través de las ilustraciones, como para que sean ellos mismos los que lo descubran leyendo solitos estas senzillas páginas.

Una de las cosas que me ha gustado del libro es que para explicar cada sentido usa diferentes ejemplos compañados con su correspondiente ilustración, como que las cebollas pican o que las almendras amargan, lo que hace que sea más fácil su comprensión para los mas pequeños.

En resumen, un libro para trabajar con los más pequeños los sentidos, como por ejemplo que el olfato nos permite conocer el olor de las cosas, y también para que los que ya empiezan a leer puedan practicar la lectura a través de sus senzillas páginas, ilustradas con colorido y senzillez, cosa que los más pequeños agradecen.

boolino

A dormir con “El conejito que quiere dormirse”

el conejito que quiere dormirse

Os contaré una anécdota. El padre del Peque se sentó en la cama junto al Peque. Abrió el libro y…a las cuatro páginas se quedaron dormidos. ¿Debió ser que tuvieron un día ajetreado? Podría. Pero desde ese momento empecé a pensar que la leyenda urbana de ese libro no era tan leyenda…

Os explico. El libro se llamaba El conejito que quiere dormirse y está dando la vuelta al mundo por solucionarle la papeleta a más de un padre y madre a la hora de poner a dormir a su hijo.

El conejito que quiere dormirse es el primero de una serie de cuentos infantiles de Carl-Johan Forssén, que he conocido gracias a The Penguin Random House Grupo Editorial , y que están escritos con la intención de ayudar a los niños a dormir bien, a mejorar su autoestima y a prepararse para superar los obstáculos que se encontrarán a lo largo de la vida. Carl-Johan Forssén nació en 1978 y es científico conductual licenciado en Psicología. También ha estudiado liderazgo, pedagogía y otras disciplinas de comportamiento, lo cual nos da garantías que sabe lo que escribe.

“Mi objetivo con el libro es ayudar a los padres de todo el mundo que tienen problemas con sus hijos a la hora de dormir. Quiero que este libro ayude a los niños a relajarse y a dormirse más rápidamente cada vez que escuchen el cuento”

El libro cuenta la historia del conejito Carlitos. Carlitos tiene muchísimas ganas de quedarse dormido, pero no puede. Su mamá lo lleva a ver al Tío Bostezo para que le ayude. Con ellos se va también el niño que escucha la historia (es decir tu hijo, quien se convierte así también en protagonista de la historia) que, como Carlitos, tiene dificultades para dormir. En el camino se encuentran al amable Caracol Dormilón y a la sabia Lechuza de Ojos Adormilados, quienes les dan sus particulares recetas para dormir. Aún no están dormidos, al menos Carlitos, que siempre quiere llegar despierto al final de la historia, per cuanto el Tío Bostezo les rocía con polvos mágicos de sueño, Carlitos vuelve a casa bostezando hasta que mamá lo arropa en la cama y, como el niño, se queda profundamente dormido.

Al inicio el libro el autor nos da las instrucciones para explicar el cuento al niño. Así pues, por ejemplo, te explica que cuando encontramos un texto en negrita quiere decir que hay que enfatizar esa palabra o frase o que un texto en cursiva significa que hay que leerlo con voz suave y calmada.

Te voy a contar una historia que te adormecerá. Hay quien se duerme de inmediato mientras que otros tardan un poco más en llegar al reino de los sueños…” ¿Te animas a leérselo a tu hijo? eso sí, vigila que no te pase como al padre de mi Peque…

Educación en la red

ninos-Internet

Se me ponen los pelos de punta cuando veo que algun profesor, padre o educador no sabe apenas ni manejar el hotmail.

En estos tiempos aceptemos ya de una vez que tenemos dos realidades. La primera, aquella en la que nos hemos movido des de los principios de nuestra historia. Y la segunda, internet.

Ambas tendrían que ser como una misma, una que complemente la otra. Pero no es así. Hay una de las dos realidades, internet, que se ha convertido como en un agujero negro de nuestra sociedad donde todo se encuentra y donde parece ser que todo se vale. Un agujero negro donde día a día nuestros hijos se conectan horas y horas. Un agujero negro que muchos adultos desconocemos. Dejamos a nuestros niños y adolescentes conectados a la pantallita sin saber qué hacen, qué buscan ni como la usan. Hemos dejado totalmente a su suerte el uso de esta nueva tecnología. Netlog, Facebook, Badoo, chats, blogs…se han convertido en grandes desconocidos para los educadores y en compañeros diarios de los niños y adolescentes. De ahí que encuentre la gran importancia de que todos nos pongamos las pilas y nos esforcemos en conocer internet igual que nos esforzamos en aprender a cambiar los pañales, en hacer malabarismos para sacar tiempo para llevar la casa o en repasar las divisiones de dos cifras para poder acompañar a nuestros niños en sus deberes del cole.

Inconsciente e inocentemente, direcciones, teléfonos y demás informaciones comparten nuestros niños y adolescentes en lugares públicos de la red. El decir públicamente a una amigo de una red que esta tarde quedan a las 6 en la biblioteca puede ser una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer dependiendo de quien puede leerlo al otro lado de la pantalla y más aún si en tu perfil ya tienes una foto colgada, la edad y ciudad de residencia.

Hace años que dejé atrás la adolescencia, una adolescencia donde aún internet no había entrado apenas en los hogares. No negaré que desde que descubrí internet me ha encantado y me he sentido también muy atraída por ella, pues es un nuevo universo que se me ha abierto delante de las narices donde puedo abarcar muchísimas más cosas de las que podía abarcar cuando no existía. Pero a parte del uso interactivo, educativo y profesional que le de también me gusta husmear todos sus escondites para no quedarme atrás en los conocimientos de la red, porque sólo conociendo su funcionamiento podré educar a mi hijo para que haga un buen uso y prevenirle ante los peligros. Por eso me podréis encontrar en blogs, redes sociales, webs…

Creo que a parte de la educación convencional que se ha venido dando hasta el día de hoy tendríamos que empezar a plantearnos una nueva educación, una nueva asignatura: educación en la red. Para enseñar a mantener y hacer prevalecer los mismos valores tanto fuera como dentro del ordenador. Para enseñar valores como el respeto también en la red, donde detrás de cada pantalla de ordenador se sienta una persona, tan persona como la que te puedes encontrar en el parque de la esquina, en el campo de fútbol o en la chocolatería. Para enseñar que no todo se vale por el simple echo de poder permanecer en el anonimato o porque la otra persona se encuentre a muchos kilómetros de distancia. Para enseñar a hacer un buen uso, tanto por la seguridad como por el respeto. En definitiva, para enseñar que las dos realidades tendrían que ser una de sola, unificarlas.

Como un día me dijo un amigo: internet no es malo, lo malo es el uso que se le da.

Y se me ponen los pelos de punta cuando veo que algun profesor, padre o educador no sabe apenas ni manejar el hotmail…porque, entonces,…¿quién se está encargando de la educación en la red?

Que internet sirva para unirnos, para facilitarnos la comunicación, el aprendizaje, para divertirnos…pero nunca para hacer daño, desfogar nuestra ira y nuestras debilidades, reirnos de los demás ni sobretodo para poner en peligro nuestra seguridad.

Por eso yo apuesto por la educación en la red. Porque la falta de educación la sufrimos y la pagamos…TODOS, incluidos nuestros hijos.

Trabajando la inteligencia emocional de los niños, con Elsa Punset

Me acaba de llegar, de manos de Penguin Random House Grupo Editorial, dos libros de Elsa Punset para trabajar con los niños la inteligencia emocional. Elsa Punset es escritora y divulgadora y una gran experta en este tema.

Elsa Punset

Des de hace algún tiempo está muy de moda el tema de la inteligencia emocional. Todos sentimos hablar de ello y de cómo deberíamos entrenar las emociones de nuestros hijos para que el niño sepa vivir y convivir mucho mejor. Pero a la hora de la verdad, ¿cómo entrenamos este aspecto? todos estamos acostumbrados a enseñar a nuestros hijos a leer, a contar, a escribir, a vestirse,… ¿Pero cómo trabajamos con ellos las emociones para que las reconozcan y sepan gestionarlas? y, ¿Cómo hacerlo des de casa? Pues bien, Elsa Punset nos trae una gran herramienta: Taller de emociones.

Taller de emociones es una colección de libros que pretende precisamente ayudar a los niños a entender lo que sienten y a manejar con éxito estos sentimientos. Cada libro está dedicado a una emoción o habilidad. Los dos primeros volúmenes de esta colección salieron a la venda el pasado 22 de octubre y son Los Atrevidos en busca del tesoro y Los Atrevidos dan el gran salto. En el primero se trabaja la autoestima y en el segundo libro el miedo. En los próximos volúmenes se trabajarán otras emociones como la ira, llevarse mejor con los demás, la tristeza, el estrés…

Los Atrevidor de Elsa Punset

Cada emoción se explica a través del relato de una aventura cuyos protagonistas son dos hermanos, Alexia y Tasi, y su perro Rocky. Al final de cada libro, padres y educadores encontrarán una guía para trabajar las emociones junto a los niños.  Así en el libro de Los Atrevidos en busca del tesoro esta guía nos ayuda a conocer cómo se forma la autoestima, la influencia de los padres y consejos y estrategias para ayudar al niño a tener una buena autoestima como por ejemplo dedicarle tiempo, entrenar su cerebro en positivo, etc.

En Los Atrevidos dan el gran salto se trabaja el miedo, una de las emociones básicas con las que nacemos y que no hay que evitarla, aunque sí ayudar al niño ensayando las situaciones que le preocupan y enseñándole a relajarse ante ellas.

Sin lugar a dudas, me han encantado estos libros, pues son una gran herramienta para poder trabajar desde casa las emociones con nuestros hijos, algo a lo que, hasta día de hoy, andaba muy perdida.

Podéis encontrar más información sobre los libros aquí.

Disfrutando como una niña

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Paseo por la devesa de mi ciudad, uno de sus lugares más entrañables. Son las fiestas y la devesa está nuevamente ocupada por los feriantes que llenan de luz y de sonido el ambiente haciendo de anzuelos para que los niños piquen y los padres gasten.

Recuerdo mis primeras ferias. Como días antes estaba ya deseosa de que llegaran para poder estrenar el abrigo nuevo y los pantalones de pana. Recuerdo esos paseos acompañada de mi familia, de como mi pobre madre subía por primera vez conmigo en las atracciones o la primera vez que monté en los auto de choque (los minis, esos en los que ahora no podría meter ni el tobillo). Recuerdo como ya más mayor me quedó la cara marcada por el volante de uno de esos auto-choques. Recuerdo la primera vez que me atreví a subirme en el látigo (el destroza cervicales le llamamos) y la primera vez que subí en una de esas atracciones que te dejan boca a bajo. Y recuerdo esa primera vez en la que iba sola con mis amigos. Mi primera cena de Ferias. La primera noche de barracas con esa olor típica a hierba (y no precisamente de perejil). Recuerdo como de año en año nos reencontrábamos en las barracas con antiguos compañeros y amigos y como hacíamos pasar el frío con unas buenas cervezas y un explosivo calimocho.

Y ahora vuelvo a ella, de nuevo, a la Feria. Vuelvo a ella, pero esta vez para vivirla a ojos de mi hijo. Las mismas paradas, las mismas atracciones, el mismo ambiente, pero ya no es la misma, la siento diferente. Es como si la máquina del tiempo me hubiera dado una segunda oportunidad para tirar atrás y volver a revivir esos días de fiesta como si fuera una niña. Y no lo pienso desaprovechar. Pallasos, fiestas infantiles, títeres, gegants, bolas de algodón de azúcar, castañas, …

Ahora me toca a mi subirme con mi Peque en las atracciones. Ahora es el Peque el que pide y yo la que gasto (y la que tengo que cuadrarme para no pasarnos del presupuesto). Ahora soy yo quien le lleva a descubrir los rincones de estos días que siento tan especiales.

Disfruto cada aliento de la Feria paseando por las calles de mi ciudad y pisando las hojas secas de la devesa y de sus calles. Me doy cuenta que sigo siendo igual de buena en las carreras de camellos (sí, lo confieso, son mi vicio). Pero esta vez es el Peque quien elige el peluche. Y me doy cuenta que nunca dejé de disfrutar de estos días y que el recorrer mi ciudad en estos días trae consigo una dulce melancolía. ¡Qué afortunada soy de poder ahora vivir y compartir estos días contigo!

Ayer los fuegos artificiales despedieron de nuevo la Feria, dejando la devesa nuevamente huérfana durante los oscuros y fríos días de invierno. Pasaremos página sabiendo que el próximo año volveré deseosa de disfrutar nuevamente de la Feria, contigo.

Gracias Peque por volver a hacerme sentir nuevamente Campanilla. A veces, las pequeñas cosas se vuelven grandiosas.

Y vosotr@s, ¿cómo vivís ahora estas festividades?