Navidades a los tres años y pico

A un paso de abrir de nuevo el telón a las fiestas navideñas así es como estamos viviendo la entrada de las Navidades con el Peque.

Llevábamos ya unos meses pensando que en casa teníamos un pre-adolescente en vez de un niño de tres años. Contestaciones indebidas, la mano larga, pasotismo y queriendo tener él siempre el mando en casa. Han sido continuas nuestras disputas para ver quién manda en casa. Muchos los enfados, tácticas de re-educación (por no llamarlo castigos) y no lo negaré, algun que otro grito de verdulera (con todos mis respetos al oficio).

Pero ha sido entrar en la magia de la Navidad y…

Antes de nada, he de decir que me considero atea, pero de cultura cristiana, por lo que estas fechas me gusta celebrarlas mucho, me encantan y disfruto el doble de ellas con el Peque en casa. Supongo que es en estos días donde aflora más que nunca mi lado Peter Pan.

Todo empezó hace unas semanas, con la llegada del Tió, la edificación del árbol de Navidad (sí, edificación porque el nuestro parece la Torre Eiffel, pero es que hace unos años me enamoré de ese arbolazo y aquí lo tengo aún) y mis enormes ganas de hacer sentir el espíritu navideño al Peque. Aquí ya empecé a percibir que este año aún sería más especial que el anterior.

El Peque lo vive más y en consecuencia, los papis i abuelos también aún lo disfrutamos más. Ha participado adornando el árbol y la casa, en montar el Belén (y en desmontarlo cada vez que yo lo vuelvo a montar). Le da de comer al Tió (el año pasado le quitaba la comida y no quería darle nada) y no le tiene miedo (os recuerdo que el año pasado tenía miedo por la noche a causa del Tió y estaba deseando que llegará el día 24 para cagarlo y mandarlo de una patada de nuevo a la montaña). Cada dos por tres va a ver si el Tió se lo ha comido todo (no sea que no cague mucho). Y aunque al principio el Peque hacía “demasiadas preguntas”, dio un drástico cambio cuando en un Pessebre Vivent vio a los tres Reyes y de todos los presentes, se giraron y le saludaron sólo a él (¡y éso que me pensaba que descubriría que eran de mentira, porque mira que iba mal pintao el negro!). ¡Flipó y todavía está flipando! Piensa que le saludaron porque ven que estos últimos días se está portando mejor. “Me han saludado a mi! me han saludado a mi!” -repite hasta la saciedad. Y desde ese día ya no duda de la magia de los Reyes y del Tió. Ya no nos hace preguntas incómodas sobre si camina o no el Tió o dónde viven los Reyes. Ahora simplemente dice que son mágicos, cosa que hasta ahora no “aceptaba” o no acababa de entender o creer en lo que eso significaba (por lo que temíamos que un simple descuido o comentario malintencionado de algun niño hiciera desaparecer la magia de la Navidad en el Peque).

Se porta genial estos días, hay menos disputas en casa sobre la comandancia…digamos que está suave como el algodón. Y los papis estamos más que relajados. ¡Así da gusto! ¡yo no quiero que se vayan los Reyes en todo el año! jajaja

niño bueno

Soy más bueno que el pan

Esta año en el colegio ha hecho un Pesebre Viviente (y se disfrazó sin rechistar!!!!) y han cantado villancicos por las calles (y ha cantado en público!!!). Y he tenido la gran suerte de poder vivir estos momentos con él. Mamis y papis, si algo he aprendido estos días, es que por muy insignificante que a nosotros nos parezca lo que hacen para ellos es lo más importante y les encanta que vayamos a verlos. Por mucho que en casa digan que no cantarán, que les da igual y todas esas cosas repelentes que a veces nos dicen, a ellos les importa vernos allí y hacernos partícipes de sus actividades. Así que no os lo penséis dos veces e id a verlos siempre que podáis, que sólo viven esta etapa una vez.

pastorcillo

Una cosa es dejarme vestir de pastorcillo y ¡otra muy distinta dejarme hacer fotos!

En cuanto a los regalos…si hay algo que caracteriza a mi Peque es que siempre tiene bien claro lo que quiere, así que por mucho que le intentes guiar sobre algun tipo de regalo que te haga gracia, él sabe lo que quiere y punto! y este año le toca el turno a un monstruíto pequeñito, feo y mocoso que hace de todo (me pregunto si también planchará y fregará la cocina). ¿sabéis a qué muñecote me refiero? pues sí, a ése. Y no os negaré que aunque al principio era un poco reticente a ese tamagochi con moco, ahora que me he informado de qué va me hace tanta ilusión como al Peque de recibirlo por Reyes.

Y de momento eso es todo. Ansiosos por cagar el Tió dentro de dos días y adentrarnos de llenos en las fiestas. Portaos bien y ya os iré contando.

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