Mi hijo necesita saber qué hará después

Por diferentes motivos que otro día os explicaré, este año he tenido que sacar al Peque del comedor escolar. El hecho que cada día varias personas diferentes le lleven y recojan del cole o le den de comer le originó, en  un principio, un jaleo mental de aupa y vámonos. “Me lleva el papa, me recoge la yaya, me da de comer la canguro, me lleva a la piscina la mama…”. Le notaba muy nervioso y no dejaba de preguntarme en cada momento quién se haría cargo de él.

Es sabido que los niños necesitan constantemente conocer qué harán en todo momento para sentirse más seguros. Algunos padres pueden pensar que marcarles tanto el día a día y los hábitos diarios es demasiado estricto, y que es más guay que hagan lo que quieran. Pero esa opción, a la larga puede traer problemas tanto para los padres como para los hijos. Por eso os contaré que, por propia experiencia, los hábitos son una gran ayuda tanto para ellos como para nosotros (eso sí, sin irnos a los extremos, of course). Ellos se sinten más seguros, están más felices y menos irritables. Y en consecuencia, los padres están más tranquilos y pueden conllevar la educación y la crianza del peque de una manera más sosegada y serena.

Marcar hábitos conlleva “sacrificarse” un poco durante los primeros meses (o años) del peque, pero compensa (y mucho) cuando ves que después sale todo rodado. Después siempre habrá excepciones. Es normal que de tanto en tanto te saltes algun horario o pauta, pues no estamos en un campamento militar (¡faltaría más!), pero el hacer de esas excepciones una normalidad es lo que puede llegar a trasbalsar al peque y como consecuencia, a los padres. Así que si me preguntáis sobre los hábitos diarios os diré que son “imprescindibles si queremos llevar una vida más tranquila tanto padres como niños y hacer más conciliable el hacer de madre (o de padre) con el resto de responsabilidades diarias (trabajo, casa, tiempo libre…)”. El resultado: todos más felices. Para mí, las inseguridades a esas edades tan tempranas son las causantes de muchos de sus miedos.

No marcarles pautas los deja descolocados, se vuelven más irascibles, lloran más, se ponen (y te ponen) de los nervios, no consiguen coger el horario del sueño y un largo etcétera que acaba con los nervios del niño y de los padres. Igual me equivoco, pero siempre he creído que los niños necesitan de los adultos para orientarles sobre qué caminos seguir y, dejarles a su libre albedrío sin estar aún preparados para tomar sus propias decisiones, lo único que les puede deparar es inseguridad y miedos innecesarios.

Partiendo de todo ésto, y viendo que ahora cada día de la semana es diferente para mi Peque, con muchas personas diferentes que cuidan de él, enseguida me dí cuenta de la necesidad de inventarme “algo” para que el Peque no se volviera “loco”. Y éste fue el invento:

calendario

El resultado: genial (no por la ejecución artística del trabajo, que como mala artista que soy…¡da pena!, sinó por lo que hemos conseguido con él). El Peque ha aprendido a interpretar el calendario en pocos días y ahora se encuentra más seguro y tranquilo al conocer en cada momento quién cuidará de él. El domingo por la noche los dos ponemos las etiquetas de la semana y conforme van pasando los días vamos retirando juntos las del día que ya ha finalizado. Además de ser como un juego para él y darle seguridad (y tener menos miedos), le permite sentirse “parte” de las decisiones que le afectan.

Por si os interesa hacer un calendario parecido a éste os cuento como lo hice:

1. Hice la plantilla en A3 del cuadrante.

2. Imprimí las fotografías pequeñas, cada una representa a la persona que cuida de él (al avi, la yaya, la mama, el papa, la canguro…).

3. Para que el Peque pudiera remenarlo sin peligro que a la primera de cambio dejara el “invento” lleno de pringue, plastifiqué el cuadrante y las etiquetas con papel de forrar (mucho más barato que plastificarlo con una de esas máquinas de las papelerias).

4. Compré velcro adhesivo para enganchar las etiquetas al cuadrante.

Y…listo!

Uno puede adaptarse este tipo de calendario a lo que necesite y si lo probáis veréis que funciona muy bien con los niños pequeños.

 

Y vosotr@s, ¿también habéis experimentado mejoras en el comportamiento de vuestros hijos a partir del establecimiento de hábitos diarios? ó ¿soys de los que preferís no tener horarios ni planificación alguna?  ¿tenéis algun cuadrante o invento similar? contadnos, contadnos 🙂

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