¡Empieza el cole!

 

cole copia

Es cuando te paras un momento para mirar hacia atrás que te das cuenta verdaderamente del tiempo que ya ha pasado y de cómo han cambiado las cosas. Parece que fue ayer que entraba en urgencias perdiendo aguas como un pantano al que le han rebentado la presa y el lunes el Peque ya empezó P3, o “el cole de los grandes”, como él lo llama.

Es también la relatividad que te brinda el tiempo que te hace ver cómo te ahogabas en ese mismo vaso de agua que hoy te bebes sin pensarlo. En el inicio de la guardería me pudieron no sólo las emociones y los nervios, sinó también la desesperación de esa dichosa lista de normas y cachibaches qué preparar (véase este post que publiqué hace un tiempo: Adiós P1, hola P2). Y ahora ya, en P3, no le dedicas ni cinco segundos a esas listas ni a esas normas pensando…”ya lo iré haciendo, tampoco será tan difícil” (para chula mi pirula). Y así llega el primer día, marcando a última hora el pantalón que se pondrá ese día o colgando de la capucha la chaqueta en el colgador del cole porque todavía no le has puesto la veta. Pero ¡qué más da!, a estas alturas ya lo tenemos superado, ¿no? y tampoco se va a acabar el mundo je.

Tenemos la suerte de tener el colegio en la misma calle donde vivimos. Ventaja: en cinco minutos te plantas en la entrada. Inconveniente: apuras demasiado y al final tienes que salir escopeteada hacía el cole, con el corazón saliéndote del pecho, arrastrando al Peque y a la mochila.

Durante tres años el Peque ha pasado cientos de veces delante de ese colegio y durante este verano he ido concienciándole, día tras día, con eso de “mira Peque, este es el colegio de los grandes, de aquí poco irás aquí, con los niños grandes. ¿A qué será guay?“. “Sí, mama“. Pensaba que ir concienciándolo poco a poco del nuevo cambio ayudaría a salir con éxito del primer día de colegio. Y ¡una mierda! a la hora de la verdad te das cuenta que NO, que ese primer día cada niño lo vive de forma diferente dependiendo de cómo es él, y punto pelota. Y mi Peque que tiene de sensible lo que su madre no ha almacenado en toda su vida, empezó la nueva etapa así:

cole_llorar

Vamos, que me lo tuvieron que arrancar (literalmente) de los brazos mientras le salían lagrimones como torpedos. Mientras los demás padres aguardaban tranquilamente con sus hijos en la puerta del colegio el momento de entrar,  haciéndoles un reportaje fotográfico, aplanándoles las arrugas de la ropa para que entraran impecables y mostrando a los demás padres le mega-mochila-última-moda que le han comprado a su hijo, yo con mi retoño en brazos, dejándome babeao y mojao toda la camiseta, la mochila por el suelo y cantando la serenata del día. “Pobrecito” -decían algunos padres…¿pobrecito?!? ya os enteraréis padres insolidarios, ¡que aquí o lloran todos o ninguno! ¡cuando mi retoño recupere la compostura, no parará hasta manusear con cola y pintura cada uno de los trajes de vuestros hijos y engancharles los mocos en esas maletas tan modernas!. Perdonad las palabras, pero es lo que hace la envidia de no haber podido vivir con la alegría que deseaba ese primer día. Por cierto, ¿si una no le hace fotos al peque el primer día que va al cole es mala madre? porque yo seguro que voy derechita al infierno. Pero, ¿cómo las hubiera hecho con semejante plan que me montó el niño? ¿enganchándome un trípode en el culo?

En fin, que la menda lerenda salió del colegio con una mezcla de cabreo y pena que me hizo no perder ni un instante la vista del minutero del reloj esperando el momento de regresar a buscarlo. Pero, ¿cómo salió del cole? ¡Pues encantado de la vida! y además enfadándose conmigo porque quería ir otra vez al cole! vamos, ¡quién le entienda que lo compre!. Si hay algo que me gusta de mi Peque es que no hay dos días ni dos circunstancias iguales. Es imprevesible y eso…cabrea…pero mola porque no te aburres nunca y cada día se convierte en una nueva incógnita.

Una recomendación que os doy a todas las madres y padres con hijos que os llora en el momento de dejarlo en la guardería o colegio: lo importante es ver cómo salen. Si salen alegres y contentos, no os preocupéis.

Y los días siguientes ya ha ido al cole como si nada. Una vez ya sabe a dónde va y conoce a lo qué va, le pierde el miedo a todo, incluso demasiado diría yo (supongo que como nos pasa a todos, ¿no?).

Y a vosotr@s, ¿cómo os ha ido?

 

PD: este verano tuve un orgasmo en medio de la calle…¡al ver cómo empezaban las obras del nuevo colegio! por fin los peques podrán dejar atrás los incómodos barracones para tener un colegio de tocho como toca.

obras_cole

 

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