¿Qué aprende una madre primeriza de los lavabos públicos? (1a parte: con pañales y a lo loco)

Ser mujer y poder realizar trabajos mayores o menores en espacio público ya es difícil, pero ser madre y tener un retoño aun lo complica más. Podemos diferenciar tres etapas: con pañales, novato sin pañales y experto sin pañales. Aquí os explico cada una de estas etapas.

La primera, la de con pañales, no es otra que agradecer a aquel bar, restaurante o centro comercial que tiene cambiador como si te salvaran la vida. ¿Exagerada? se podría decir que el 85% de estos establecimientos (o más), en pleno siglo XXI, aun no disponen de ésto:

cambiador bebesCuando es verano una madre desesperada arregla el trabajo en cualquier sitio, encima de un banco de la plaza suele ser el lugar más codiciado, aunque tendríais que ver la cara que pone la pareja de al lado mientras te observan comiéndose un sabroso helado de…chocolate. Pero los días lluviosos o invernales, ¡ay! ay de ti si se te ocurre salir a pasear con tu bebé por la ciudad y tienes que arreglar un trabajito mayor. Te digo yo que acabéis dándoos la gran caminata nuevamente hasta el coche para cambiarlo en el asiento trasero. Pero, ¿y si has ido en transporte público? pues lo siento, si vuestro peque son de esos a los que tienes que cambiar en seguida para que no se le ponga el culito como si hubiera comido dos camiones de guindillas, más vale que: no salgas de casa sin tener marcado en un mapa algun lavabo o lugar de emergencia! y totalmente prohibido alejarse de esa ruta, los peques tienen un sexto sentido para dar el apretón en el peor lugar o momento.

Así que, visto lo visto, te digo yo, que acabas yendo siempre a un gran centro comercial, siempre bien preparados para la ocasión. Así que señores de los bares, restaurantes y demás establecimientos, anímense a comprar un cambiador, que los hay de muy baratos en algunas de esas grandes superfícies que tienen muy buenas”ideas” (he dado pista) y las mamás y los papás os lo agraderecermos eternamente y os tendremos en nuestra lista de lugares favoritos para ir con nuestro peque (tradújase en dinerillo para vuestras cajas).

Ahora hablemos de aquellos establecimientos que sí tienen cambiador. Entras en un bar, antes de pedir vas a echar un vistazo para ver si hay cambiador (por si a caso) y sí, lo hay, pero…¡se encuentra en el piso de arriba o en el sótano! ¡con un montón de escaleras! ¡y algunas parecen de esas que te tienen que llevar hasta el centro de la Tierra, estrechas, con gran pendiente y curba. Tienes la sensación que en cualquier momento te puede salir el Cazador de Fantasmas escuchando psicofonías. Así que si vas solita sólo te queda una, cargarte de la bolsa del peque e ir al cambiador dejando el cochecito (que no vale cuatro duros) desamparado en medio del bar pidiéndole a algun camarero que por favor le eche un vistazo.

En más de una ocasión me he encontrado con otro caso muy divertido. Tienen cambiador, pero los lavabos son tan peques que no puedes acceder con el cochecito a su interior. ¡Pues maldita la gracia!  Así que lo mismo de antes, si vas sola, a abandonar el cochecito. Por suerte para nosotras, hace ya algun tiempo que la normativa obliga a tener lavabo de minusválidos en los establecimientos de nueva apertura y últimamente son más los establecimientos que aprovechan este lavabo anchuroso para tener el detallazo de poner también un cambiador y en el que además ¡tanto podemos entrar mamá como papá! sí, porque fijaos, y en la mayoría de establecimientos más antiguos el cambiador está en el lavabo de mujeres. ¿Qué pasa? qué los papás no salen solitos también a pasear con sus retoños? ¿o es que siempre tenemos que mancharnos las manos las mujeres?

Con el tiempo y una vez ya has empezado la operación adiós al pañal te puede parecer que la cosa irá a mejor, pero…no te pierdas próximamente el próximo capítulo… (continuación)

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8 pensamientos en “¿Qué aprende una madre primeriza de los lavabos públicos? (1a parte: con pañales y a lo loco)

  1. Ya ves!! mis rutas eran siempre cono centro comercial cerca por los cambiadores, con el buen tiempo al fianl aprendí también a cambiarla en la silla del cochecito, y ahora en invierno no se que vamso a hacer jajajaja suerte que gracias a dios parece que haya desayunado allbran, porque su cacota de mañana pocas veces se la salta y podemos más o menos contorlarle el horario 😛 ¡No quiero ni imaginarme la operación pañal en exteriores! Yo que siempre había mirado mal a las mamás que le bajan los pantalones a los niños en un arbol en medio de la calle… xDD ¡cómo te cambia la maternidad!

  2. Pingback: ¿Qué aprende una madre primeriza de los lavabos públicos? (2a. parte: novato sin pañales) | Mamás al borde de un ataque de besos

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