Como sobrevivir al Carnaval y no morir en el intento

manos_tijerasEl Carnaval para una primeriza y si además el niño o niña va a la guardería puede ser fulminante. ¿Qué soy una exagerada? pues a ver, decidme como se sobrevive a seis disfraces y … a siete pares de virus. Sí, he dicho virus, por que, a ver…a quién se le ocurrió poner el Carnaval en pleno mes de febrero! un mes donde los virus campan a sus anchas y se frotan las manos cada vez que ven la tierna cara de un niño. Y ya no os digo lo que disfrutan en las guarderías…con la de escondites que tienen y las babas que van y vienen entre juguete y juguete y niño y  niño. Así que ya me diréis, pero a priori, lo que podría parecer una plácida festividad se puede convertir en la peor de las pesadillas.

Se reúnen  en unas mismas fechas dos ingredientes extremadamente peligrosos, sobretodo para alguien que no ha entrado en una mercería en su vida ni para comprar un botón: manualidades y virus. Así que son días de termómetros, cartulinas, apiretal, pegamento, jarabes y pinturas. Y encima cumple con tu jornada laboral.

Indio, cocinero, de papá, payaso y de niño de negro. Aquí ya van cinco disfraces, los de la guardería. Pero vamos! ¿qué se piensan? ¿que soy la fábrica del Zara? o ¿que soy Eduardo Manostijeras? y además para el sexto disfraz me piden una cinta de pelo amarilla. Pero, ¿será posible? y ahora resulta que el amarillo no debe de estar de moda este año porque no hay maneras de encontrar una de ese color! Y en cuánto a los disfraces, parecen fáciles pero en cuanto te pones a pensar…que si sólo pintándolo ya está bien o si también le compro las plumas no sea que los otros niños vayan más disfrazados, que de cocinero como le consigo ahora un delantal porque si tengo que hacerlo yo…y suma y sigue. Y mientras, apiretal viene, apiretal va, y encima el virus esta vez no tiene bastante con el niño que arremete también contra los padres. Apiretal va, apiretal viene, iboprufeno va, paracetamol viene. Y todo ello para que después al niño no le de la gana de ponerse el dichoso gorrito o lo que es peor, para que después el niño caiga de nuevo enfermo y no use ni uno de los disfraces. Y claaaaro, como todas sabemos, los niños crecen mucho a estas edades, así que nada de pensar que los podremos aprovechar el año que viene.

Y cuál es la mejor solución para salir de este embrollo si no eres talentosa en el arte de coser y enganchar? pues yo, hasta el momento, sólo he encontrado tres salidas: tirar de la abuela (qué bonito le ha quedado el delantal de cocinero y el gorrito y el…), de la tienda de chinos (malo, barato, pero da el pego) y de la mercería de pueblo de toda la vida (parece mentira todo lo que se puede encontrar en estas tiendas y además suelen estar atendidas por unas muy agradables mujeres de las de toda la vida que te asesoran en todo lo que necesitas).

Ya os contaré si consigo sobrevivir a esta semana. Pero lo que está claro es que los malos recuerdos de la apiretal, el iboprufeno, las cartulinas y el pegamento lo borrará una simple sonrisa de tu hijo disfrutando con sus amigos mientras a ti se te cae la baba viéndolo disfrazado de cocinero (aunque no lleve el gorro).

Muchas gracias abuelita, muchas gracias mercería, y…hasta el año que viene.

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2 pensamientos en “Como sobrevivir al Carnaval y no morir en el intento

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